viernes, 31 de agosto de 2007

La número 11

De mi lista, la número 11 ya está cubierta...

El primer día

Hoy entré a Novartis. Enfundada en unos pantalones blancos -que nunca me pongo porque no sé cuándo están en temporada, y porque me quedan grandes-, una blusa rosa y un suéter negro, llegué hoy a las 8:30 am a esperar.

A esperar a mi jefa, y a mi antecesora, y a recibir la inducción. A esperar.

Ahora el reloj marca las 13 horas con 53 minutos. Estoy sentada frente a mi computadora, en mi oficina, o la oficina donde los becarios de comunicación interna se encuentran. Tengo dos corchos, un escáner y, aunque la computadora está viejita y es PC, cuento con un quemador de DVD y conexión a internet súper rápida.

Asimismo, y perdón por contar tanta superficialidad pero me encuentro estupefacta, Novartis es una maravilla: no sólo está el comedor que es gratuito, sino que también hay un gimnasio. Los viernes el horario laboral concluye a la 1:30 pm -que hoy no me fue respetado porque espero a que mi jefa se desocupe para poder hablar con ella-.

Los viernes es "the jean day", es decir que los viernes la gente puede venir a trabajar más cómoda. Para mí, el viernes va a ser el día de la pandrosidad, no de aquélla a la que estoy acostumbrada, porque ésa aquí está prohibida, sino de un día vistiendo los maravillosos y comodísimos jeans y no estos pantalones blancos que me hacen parecer tonta.

Pero bueno, no importa. El punto es que la próxima semana también será incómodo porque seguiré sin nada que ponerme, y así hasta el fin que entra que vaya de compras.

Me siento bien. Me siento contenta. No sólo por el maravilloso comedor o el gimnasio, sino porque tuve la suerte de ser aceptada prácticamente en el primer trabajo donde realmente hice una entrevista.

La gente se ve bien, algunos son muy buenas personas. Y nadie es en realidad mala onda o cerrado ni mucho menos.

Claro que llenar los zapatos de mi antecesora será difícil, porque la quieren mucho y es muy trabajadora.

En fin, ya veré...

Me siento muy bien.

jueves, 30 de agosto de 2007

Muchas cosas para relatar en el blog.

No he escrito mucho ultimamente. Perdon si este post no tiene acentos pero la computadora en la que estoy no me permite ponerlos.

Antier fui a una entrevista de trabajo a una empresa llamada Novartis. Es un laboratorio farmaceutico con presencia mundial. El puesto es Becario de Comunicacion para que ayude con la Intranet...

Se que entrar a trabajar en la formaildad de un trabajo, cumpliendo un horario, en una empresa grande y con la formalidad que ello implica no va mucho conmigo. Yo, que siempre me visto sin cuidado, y para mi que pretendo que la vida sea toda pandrosidad, una hoja al viento, representa un reto de personalidad y de responsabilidad acatar reglas...

Pero bueno, el punto es que quede. Me avisaron ayer. Y hoy tengo que ir a entregar unos papeles y a entrevistarme con la coordinadora del programa de becarios.

La otra buena noticia es que... me van a pagar. Mucho mas de lo que me han pagado en cualquier otro trabajo o por cualquier otro trabajo.

Ya escribire como me ha ido... y algunos detalles mas acerca de mis entrevistas...


Por otro lado, tambien me siento enojada. Ayer me clavaron un puñal en la espalda. Pero en eso ahondare proximamente en un post llamado “de leon y otras mamadas“

lunes, 27 de agosto de 2007

Lancheros

jueves, 23 de agosto de 2007

I feel I'm drowning in my own sadness

lunes, 20 de agosto de 2007

El ombligo


Les presento a mi ombligo. Ésta foto me la saqué para un amigo queridísimo que está obsesionado por conocer los ombligos de la gente. Como a mí me daba pena enseñárselo de frente. Opté por tomarme una foto con la cámara de su celular.

Después este amigo a quien adoro me escribió esto, y como me parece muy bonito yo he optado por reproducirlo aquí:

"En un mundo que me maravilla y renace ante mis ojos aparece un ser distinto de colores que no existían antes de ella. Locura en sí misma, emociones y sentimientos. Aquí nace mi esperanza, termina mi delirio. Protección y caricia. Una voz, un hada y una mente resplandeciente. Crea maravillas y las comparte. Es un ombligo de sabiduría, una mano de entendimiento y un corazón que emana fuego de vida."

Se lo agradezco enormemente, porque no creo que haya mucha gente en el mundo que piense tan bien de mí.

domingo, 19 de agosto de 2007

A mi lector(a) anónimo...

Supongo que nunca. Nunca deja de existir la resonancia de una buena época, el capítulo terminado que a uno le ha gustado mucho y procura releer esperando que tenga un final distinto. La búsqueda de algún hilo con el que pueda coserse una nueva historia, sin que el orgullo ni la dignidad se vean afectados por nuestros deseos insensatos.

Supongo que nunca. Porque aunque lleguen nuevas experiencias uno siempre las compara, sobre todo si las anteriores sabían a descanso y eternidad, por más efímeras que fueran. Porque de pronto llega con la sobriedad del tiempo la desesperación lastimera y añorante, y uno se acuerda de lo que hubo y ya no está.

Supongo que nunca. Porque a veces el dolor se esconde pero en el llanto ajeno él (el dolor), irrespetuoso del nuevo mal que aqueja, se cuela entre las lágrimas y activa la memoria, de tal manera que uno llora por una cosa al principio, y al final por otra. Por lo mismo por lo que ha llorado durante tanto tiempo.

Supongo que nunca. Pero con las decisiones venideras el dolor se amaga. Uno se distrae y lo atraen otras aventuras, otras personas, otras experiencias distintas. Uno se acostumbra a vivir con ello. Aprende a tener paciencia al tiempo. Se cuestiona estupideces, o cosas más profundas que le den pistas...

¿Cuándo va a dejar de dolerte? Supongo que nunca. Pero también el dolor puede ser sólo un mal recuerdo.

domingo, 12 de agosto de 2007

El juego

A continuación escribo ocho cosas sobre mí, esto gracias a que Patzarella me pasó el juego en un comentario...

1. Me encanta estar sola por elección, pero lo odio cuando se me impone. Supongo que esto tiene que ver con mi afán por ser libre y hacer lo que quiero. Así que cuando algo se me impone, aunque sea la soledad, me siento muy impotente.

2. Nunca me aburro. Me parece que hay tanto por ver y por aprender, que uno pierde el tiempo si se aburre.

3. El cine me parece grandioso, pero nunca superará el lugar que la literatura tiene para mí.

4. A medida que leo más, me doy cuenta de lo lejos que estoy de conocer todo lo que quiero.

5. Diario sueño. Y diario recuerdo qué soñé la noche anterior. Sólo comparto mis sueños menos extraños.

6. Tengo la certeza de que no me voy a casar, porque no creo que haya un hombre tan osado que lo intente.

7. Llevo nueve meses escribiendo cosas sobre mí, y me parece muy complicado enlistar ocho características.

8. No soy el libro abierto que la gente cree que soy.

Este juego debió haberlo inventado Immanuel Kant (si acaso hubiera existido el internet en sus épocas), y habría roto las barreras de lenguaje y distancia que existen con J
Pero bueno, tengo la esperanza de que el Catrín con su irreverencia, o March con su maravillosa vida, me ayuden a captar la atención de Lichis y la grandiosa Ninfa

miércoles, 8 de agosto de 2007

In English...

Although some people may not like me to write in English, I shall do it. This is a consideration to my American friend. And I can practice my awful Grammatical construction.

I'm back to school. The last year. I'm a senior (giggle). It feels weird. Not only because my professional life is about to start, but because I lived so much this summer, that I can't believe I'm right back were I started, taking lessons with the same people...

It just feels strange.

I guess it is like going forward in time, and then coming back to the past. Like Hiro in Heroes.

I'm obsessed with Heroes. Love that TV Show. It's a drama about people with super powers. They want to be normal. I've fought all my life to be different.

I don't even know if I'm different. I know I'm weird. I know I'm difficult. But how is it different? This world is full with differences and difficulties. So perhaps if I were normal I'd be different.

Oh, it doesn't make any sense. I'm in sort of a crisis because I don't know if I'm that talented, or that special. Normalcy makes me sick. And I'm so close to it!

I don't know what makes the difference. And I'm done looking for the difference. Perhaps if I stop seeking, it will come to me. Perhaps.

domingo, 5 de agosto de 2007

Pensar sinsentido...

En algún día de las vacaciones tiré agua sobre el teclado y se descompuso la barra espaciadora. Como ésta es la computadora que contiene mi vida y con la que me conecto a internet, copié un espacio de algún texto y me puse a escribir sustituyendo la barra con manzanita más v.

Es más lento, pero aún así logro mi cometido. Necesito ir a Mac a preguntar cuánto cuesta que me arreglen la tecla, o en su defecto comprar otro teclado.

Estos pensamientos absurdos permanecen en mi mente. Quisiera pensar otras cosas, como la continuación de cuento que comencé a escribir en enero y he dejado inconcluso.

Ayer lo retomé, pero las ideas no me fluyen; últimamente no dejo de pensar en mi mal corte de pelo.

Sí, me lo fui a cortar el jueves y no me gustó nada. El fleco me empieza a la mitad de la cabeza y, aunque le pedí encarecidamente que no lo cortara demasiado del largo, se ensañó y todos mis meses de avance se escurrieron entre las tijeras y 35 minutos.

También pienso en que he engordado mucho. DOnde mucho es mucho. Me frustra porque me había propuesto comenzar a bajar de peso en vacaciones, y en lugar de ello gané kilos. Desde hoy ni aire entre comidas.

Parece mentira cómo estas nimiedades acaparan mi pensamiento al grado que no puedo escribir, ni leer, ni casi pensar en otra cosa.

Maldita sea la estética.

jueves, 2 de agosto de 2007

La normalidad

Se siente raro regresar a la normalidad. Desde hace un par de días que estoy de vacaciones, y ya el lunes entro a la escuela.

Hoy fui a cortarme el cabello, y mientras esperaba a mi amiga Aimé, a quien también se lo cortaron, fumé un cigarro afuera. Entonces comenzó a soplar el viento, y llevó una hoja seca a mi lado. Una hoja muy grande y muy seca. Una hoja preciosa y amarilla, que crujió deliciosamente bajo mi tennis recién lavado.

Fue todo un acontecimiento porque estuve tanto tiempo inmersa en el trabajo, que no me di la oportunidad de apreciar las hojas secas.