viernes, 25 de enero de 2008

Cuatro horas y media para emprender el viaje.

Cuando empiezo a escribir esto son las 2:32pm y el viaje a Tabasco empezará a las 7pm. Para ser honesta me siento preocupada: primero porque no sé a qué me enfrento. Segundo porque llevo una maleta, una blosa grande y, por último, una mochila. Tengo sueño pero no quiero dormirme porque quiero caer rendida en el camión.

13 horas de viaje. 13 horas. Me pregunto dónde estaremos mañana que me despierte. O si de plano no podré dormirme en el camión.

Al final, a pesar de los nervios que me embargan. Creo que esto marca el inicio de un cambio. El inicio de un viaje que continuará en un año, pero que últimamente ocupa mi cabeza, me emociona, me hace levantarme de buenas. Estoy ilusionada con el futuro y consciente de que necesito trabajar muy duro para conseguir mi meta: vivir en otro país. Estudiar lo que siempre he querido estudiar. Vivir lo que debo vivir. Creo que hoy se define, se marca la pauta de una nueva vida.

Cuando regrese relataré mi experiencia. Buena o mala, relataré día por día, como una bitácora.

Saludos

martes, 22 de enero de 2008

Las historias de amor

Leí en el blog de la cinéfila algunas de las historias de amor y parejas más lindas llevadas al cine. La verdad me quedé con la espinita y ahora quisiera decir las mías.

Así que March, perdón por el copycat, pero ahí va:

1. Los amantes del siglo. Es una gran película francesa que protagoniza Juliette Binoche. La verdad sólo me acuerdo del nombre de ella, Georges Sands, una escritora que se pone un nombre de hombre para que la lean y se enamora apasionadamente de otro escritor más chico que ella. Viven un romance lleno de ira y contrastes, un amor tan desencajado que les pesa a ambos.

2. Mathilde et Manech. Excelente pareja de la película francesa cuyo nombre en español es "Amor eterno" y que dirige Jeunet -mismo director de Amélie-. Se trata de una mujer que no cree que su prometido haya muerto en las trincheras de la primera guerra mundial y que lo busca desesperadamente, descubriendo la historia de otros cuatro que, aparentemente, murieron con él. La música de la película es igualmente maravillosa.

3. Tres colores: Blanco. Otro amor lleno de contrastes es el del polaco que se casa con la francesa y después se divorcian. Él se va a Polonia a forjarse un futuro y en poco tiempo se vuelve un hombre acomodado. Aprende a hablar francés y después finge su funeral para que ella vaya a Polonia... no les cuento el final, mejor véanla.

4. Los puentes de Madison. Maravillosa película dirigida y actuada por Clint Eastwood, y co-protagonizada por Meryl Streep. Ella es Francesca, una mujer italiana que vive en el condado de Madison. Es italiana y llega a Estados Unidos guiada por el sueño americano, sin embargo desposa a un campesino y tiene dos hijos. Su vida da un giro de tuercas cuando un extraño, fotógrafo de National Geographic va a retratar los puentes de Madison y le pide instrucciones para llegar al pueblo. De ahí se desemboca un amor perfecto con duración material efímera pero espiritualmente se hace eterno.

5. The mirror has two faces. Esta gran, gran película, tiene como protagonistas a Jeff Bridges y Babra Streisend. Él es un hombre genuinamente hermoso e inteligente que tiene problemas para relacionarse con las mujeres. Y ella, Rose, es maestra de Literatura en la Universidad de Columbia, una mujer sumamente divertida e inteligente, pero poco agraciada físicamente. Ambos se conocen y forjan una relación de amistad, se casan siendo amigos y surgen cosas increíbles entre ellos.

lunes, 21 de enero de 2008

Mis sueños extraños...

Además de la serie que está en mi cabeza, prueba de que veo mucha televisión, y con la que he soñado diario durante el último mes, he tenido otros dos sueños extraños.

El más reciente lo tuve ayer. Mi serie onírica se quedó en pausa y llegó esta transmisión especial a mis sueños: estaba yo nadando en la playa cuando de pronto se veía la aleta de un tiburón. El salvavidas nos pedía que saliéramos del agua pero aunque los tiburones nos alcanzaban, llegaban a la playa. Lejos de morirse, ya en la arena se convertían en seres humanos, pero buscaban sangre para alimentarse. La aldea estaba aterrorizada por los tiburones-personas -que ya para entonces eran como cuatro-, y todos nos escondíamos. Pero de pronto yo me quedaba sola con uno. Al principio él me quería comer, pero de pronto parecíamos entendernos y yo le decía que podía experimentar cosas mejores que las mordidas y la sangre, y cuando me preguntaba qué cosas nos dábamos un beso. Muy tierno porque él no sabía besar y como que yo le enseñaba. En fin, los ojos del tiburón-persona eran muy lindos, grandes y negros y llenos de calidez y miedo... seguíamos besándonos hasta que lo llamó uno de sus compañeros. Sin saber bien el significado, cuando se iba me dijo que me amaba.

Se fueron todos los tiburones y la aldea se hizo un caos. Entre los muros de piedra se dibujaban angostas callejuelas por las que los habitantes andaban en busca de una salida o un refugio, porque los tiburones regresarían. Pero yo no quería irme. Quería quedarme para volverme a encontrar con ese hombre, que para mí había dejado de ser un tiburón.

Como uno en sus sueños es omnipresente, vi cómo el líder de las personas-tiburones planeaba el ataque final a la ciudad, y supe cómo mi hombre pensaba en qué hacer para detenerlo, para que no me lastimara...

Entonces me despertó mi mamá. Yo que ya me sentía en la Sirenita, quería retomar el sueño, pero ya era tarde: el hombre de ojos grandes había desaparecido con mi despertar....

¿Cómo acabaría? Si hoy no sueño con eso mañana le pongo el final.

El barco

Parece que el barco no se hundió después de todo. El jueves fue la primera reunión de los miembros: tres personas soñadoras que quieren hacerla en grande.

Quizá mi visión del asunto sea muy romántica, pero desde el jueves me levanto emocionada. Mientras me lavo los dientes me pregunto cómo será. ¿Cómo viviremos? ¿Qué comeremos? Me imagino respetando las manías ajenas y tal vez las respeto un poco desde ahora.

Me da miedo también. Miedo de estar lejos de mi casa. De vivir lejos de mi familia, pero al final gana el hambre de ver el mundo, de vivir la vida, de lo que me llama como si ya me hubiera visto y me diera la bienvenida.

Ya me comen las ansias.

miércoles, 16 de enero de 2008

Últimamente me he dado cuenta que estoy mucho más comprometida con el trabajo de lo que pensé. Lo hice consciente cuando estábamos en clase de Comunicación de las Organizaciones y preguntaron si Comunicación Interna debería pertenecer a un área como Recursos Humanos y yo defendí a capa y espada la independencia e importancia de Comunicación Interna.

Además, si hago algo mal me afecta muchísimo. No por mí, sino por cómo queda el área en general.

¿Quién diría que me empezaría a poner la camiseta?

domingo, 13 de enero de 2008

Pelototas

Continúo con las historias del metro: ayer mi amiga y yo salimos del taller del cuento y nos dirigimos al metro. Cuando estábamos bajando las escaleras del metro nos encontramos con un tipo que las estaba subiendo. Naco, naco. Entonces se volteó, examinó a mi amiga de pies a cabeza, y su mirada se quedó postrada en el pecho de ella. Entonces quedaron hombro con hombro y él siguió mirándole el pecho hasta que le dijo: "Ay PELOTOTAS"...

Hizo cara de lujuria y siguió su camino.

La verdad yo me reí, pero qué hijo de puta el que le dijo eso... Las experiencias en el metro se acumulan cada día...

sábado, 12 de enero de 2008

El problema de este mundo es que Dios descansó el séptimo día... de lo contrario todo sería diferente

Para cuando acabe de redactar este post ya será domingo 13 de enero de 2007. Domingo... domingo de descanso, de levantarme hasta las 12 del día y leer todo el día. Domingo familiar, en el que todos estamos reunidos en casa, o tal vez salgamos a desayunar.

Mi cama me hace mucho ruido... Después de una hora de hablar por teléfono con Chachis -a quien le debo el título de este post-, de estar fuera de mi casa desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche, necesito descansar.

Pero también tenía muchas ganas de escribir acerca de esta semana llena de acontecimientos contrastados y relevantes para mí: en primer lugar regresó mi jefa de sus vacaciones y hablé con ella para irme una semana a hacer Servicio Social. Como tampoco es gratis, la última semana de vacaciones me quedé en el trabajo de tiempo completo para reponer mis horas.

El miércoles fui a mi primera clase de tango con Penny. Vi a mi Chirts hermoso -jejejeje, una amiga- y tomamos un café con una de las mejores conversaciones de mi vida. El tango es muy importante porque de verdad me gustó mucho.

El viernes me fui con mis compañeros del trabajo a pasar la tarde. Me divertí muchísimo.

El sábado fue increíble: entré a un taller de cuento. Nuevamente, después de años de no hacerlo, regresé a mi camino. Al verdadero camino. ¡Qué cine ni qué nada! Lo que yo quiero es dedicarme a escribir. De ahora en adelante, canalizaré mis esfuerzos a escribir, y escribir, y leer para saber cómo escribir. Me voy a ir a Europa a hacer una maestría, pero ahora sé que me iré sola, porque es claro que la gente con la que me iba a ir no me quiere en sus planes. Así que me forjaré sola.

Después me tomé un café con una gran, gran amiga -la misma del taller, mi ninfa- y pasé la tarde y parte de la noche con un gran hombre que nunca me deja sola.

En fin, quizá lo único que me entristece es darme cuenta que jamás cumpliré con los requisitos para pertenecer al Club.

martes, 8 de enero de 2008

Debido a que estaré ausente por una semana del 24 de enero al 1 de febrero, pasaré la última semana de vacaciones en la oficina de 9 de la mañana a aproximadamente 6 de la tarde. Por supuesto que a las 4 ya me siento aburrida y me pongo a leer blogs.



Las coincidencias, que últimamente no son mis mejores aliadas, me hicieron llegar a blogs extraños que contienen fotografías o videos de gente que conozco. Gente no muy agradable pero conocida, a fin de cuentas.



Esto me hizo recordar la teoría de los seis grados que Chrys -mi amigo y compañero del trabajo, o para quienes leyeron los diálogos, el Sujeto 1- me contó: todos los seres humanos en el mundo estamos conectados por seis personas.



No sé si sea cierto, pero últimamente he comprobado esa teoría: por ejemplo, alguien me contó de un tipo con quien había salido, dejó de salir, y después se encontró con otra persona que había salido al mismo tiempo con este tipo, y se conectaron por una amiga en común.



Mi jefa actual fue jefa de un amigo de mi mamá.



Chrys me ubicaba porque es amigo de Alicia.



Aldo conoce a uno de mis compañeros de sexto de prepa del CUM.

Una de mis compañeras trabajó con uno de mis profesores...

And so on, and so on...

Y ahora lo compruebo en internet: estoy cureoseando y de pronto me topo con un blog que contiene un video. Miro el video y de pronto la persona que menos esperaba. Como si de verdad la hubiera buscado.

lunes, 7 de enero de 2008

Sentimentalismos

Quien que conozca sabrá que en realidad soy la reina de la cursilería. Me encantan las canciones de amor, amo la película de The Mirror has Two Faces, mi libro favorito es El amor en los tiempos del cólera y me encantan los detalles. No por eso soy cursi, pero sí soy. Mucho. En fin, a raíz de unos acontecimientos de alguien muy cercano a mí y muy querido pensé en lo siguiente:

¿A cuántos les sucede la maravilla de encontrarse con alguien, enamorarse prácticamente de inmediato, vivir un tórrido romance y después regresar a la vida?

En Los puentes de Madison sucede: el protagonista es un fotógrafo de National Geographic que llega a un pueblo gringo a tomar fotos de los puentes de Madison. Entonces, por una casualidad, conoce a Francesca, una italiana que vivía en una granja y cuyos hijos y marido se habían ido a un concurso de ganado. Viven un romance torrencial por cuatro días. Y no vuelven a verse, pero se amaron tanto que él le dedica un libro y gracias al recuerdo de su amor, ella puede seguir su vida monótona al lado del marido y los hijos.

Es una historia bellísima. El adulterio en su más bella y cruel expresión. Sin embargo uno tiene el criterio lo suficientemente amplio como para entender que no es posible.

¿No es posible? Ése es el cuestionamiento de hoy. ¿Podrá pasar que dos personas se conozcan y de inmediato se enamoren, tengan una relación fugaz y la recuerden por el resto de sus días?

Hasta hace poco pensaba que no. Pero hoy digo que sí. Hoy creo que esas personas viven un enamoramiento fugaz pero que tal vez no resultaría de otro modo. No sé cuánto duela, pero el punto es que nunca llegan a desilusionarse porque no se conocen lo suficiente como para saber si hubieran sido compatibles o no, simplemente lo fueron aquellos breves momentos que no se repetirán jamás.

En fin, amo esta canción así que aquí se las dejo -cuando la estaba buscando en Youtube encontré imágenes de Los puentes de Madison mezcladas con la canción, que es el tema de la película The mirror has two faces. Se titula I finally found someone:



Sí,
sí es muy cursi...

domingo, 6 de enero de 2008

Frases

"Porque si la libertad vale de algo, es por el derecho que otorga a poder decir a los demás lo que no desean oír".

George Orwell
La Rebelión en la granja

Encuentros ajenos

Curiosamente el mismo día que escribí la entrada titulada "Encuentros", alguien me contó otra de esas historias. Cito textual:

"Caminaba hacia casa de N... cuando de pronto escuché que alguien silbaba. Yo creí que me buscaban a mí porque la calle estaba desierta pero cuando volteé sólo vi a una persona. No supe si era mujer u hombre porque traía el cabello pintado de naranja y se lo agarraba, pero sus rasgos eran muy varoniles. Entonces me tocó el alto peatonal y los autos podían dar vuelta. Una camioneta negra con los vidrios polarizados dio la vuelta, pero se detuvo justo frente a mí con el vidrio del piloto un poco más arriba de la mitad. Yo pensé "me van a secuestrar". En ese momento vi cómo el vidrio del copiloto se bajaba y se asomaba una cabeza. Era un transexual que me gritaba: "PAPITOOOOOO" y emprendió la marcha en la camioneta. Me sentí completamente humillado".

Ustedes dirán...

viernes, 4 de enero de 2008

Encuentros

Mis amigos siempre me hacen burla porque tengo una suerte extraña de atraer hombres raros en el transporte público, específicamente en el metro. Pero me parece que nunca he descrito aquí los particulares sobre mis encuentros del tercer tipo...

La vez más fuerte fue cuando me dejé engañar por la discapacidad de un individuo: estaba yo transbordando de la línea 1 a la naranja en Tacubaya. Mi mente estaba distraída porque creía que tal vez aquéllos serían los últimos días de mi estancia en la universidad, ya que me había ido a un extraordinario. Como nunca me había pasado esa vergüenza la exageré al máximo, pero mi beca peligraba y mi congoja crecía cada vez que lo recordaba.

En esas cuitas pensaba cuando caminaba ya sobre el andén. Generalmente me voy en el primer vagón porque está vacío. Entonces, mientras esperaba que el tren llegara, un hombre me saludó de lejos. Yo, distraída, le devolví el saludo. De lejos se notaba que tenía algún problema físico porque caminaba cojo. Pero rápidamente llegó adonde yo me encontraba.

- Hola- dijo extendiéndome la mano-. Me llamo Aurelio.
- Hola-. Contesté estrechándosela.

Tanto por su forma de hablar como por sus ojos desorbitados me di cuenta que era una persona discapacitada. Además, cuando nuestras manos se cruzaron noté que sólo usaba tres de los cinco dedos, y que los otros dos que no empleaba no estaban completamente desarrollados.

Entonces me preguntó "¿Te puedo dar un abrazo?", y yo contesté que cómo podía consentir un abrazo si ni siquiera nos conocíamos. Me volvió a decir su nombre y me preguntó el mío. Lo entendió mal. Me preguntó si podíamos abordar el siguiente metro pero yo contesté que me urgía tomarlo. Me agarró de la mano y entramos.

- ¿En cuál te bajas?

Como empezaba a darme mala espina, contesté que me bajaba en la siguiente estación. Aurelio me dijo que él se bajaba una después que yo. Que trabajaba en un súper mercado en el área de bebés. Quise separar nuestras manos pero cuando intenté hacerlo me di cuenta que había desarrollado una fuerza impresionante en los tres dedos. Al fin pude liberar mi mano y él me preguntó por qué la separaba. Contesté que necesitaba aferrarme al barandal para no caerme.

Cuando llegamos a la siguiente estación me despedí para bajarme.

- Te acompaño.

Sin acceder, bajó conmigo y volvió a tomarme la mano. Una vez en el andén me di cuenta que esperaba a que éste se quedara solo. Entonces comenzó a hablar. Me dijo que estaba muy bonita y que me agradecía que alguien como yo se hubiera atrevido a hablar con alguien como él, porque la gente le huía y lo ignoraba -por supuesto en ese momento yo pensaba que debía haber hecho lo que los demás- y que quería despedirse con un abrazo.

Por un momento pasó por mi cabeza que me asaltaría, así que accedí al abrazo pero apreté mi bolsa con la mano derecha. Aurelio apartó mi mano de la bolsa y la dirigió hacia su espalda baja. Me susurró al oído frases hechas dignas de Juan El Escamoso y me pidió que le diera un beso en la mejilla. A punto del llanto de desesperación, lo besé, pero cuando lo hice volteó la cara. Alcancé a quitarme, sin embargo el hombre juntaba su pelvis a la mía y por más que quería separarme mis piernas se congelaron de los nervios y era mucho más fuerte de lo que yo hubiera pensado. Cuando separaba su rostro me miraba los labios y entonces se acercaba como para besármelos, hasta que finalmente pude separarme y me eché a correr.

Recuerdo que aún me gritó: "Yo salgo a las 9. ¿Nos podemos encontrar aquí?"

Me escondí y cuando llegó el siguiente tren me subí hasta atrás.



El episodio me traumó. Sin embargo cuando lo conté causó gracia: un discapacitado con la mano mala había intentado aprovecharse de mí, una mujer mucho más grande que él.

Cuando el peligro pasó, lo que verdaderamente me entristeció fue que se aprovechó de su condición para hacer todo lo que hizo, y que yo fui lo suficientemente estúpida como para permitirlo.

Después de eso me propuse ser hostil con la gente. La siguiente semana me detuve en el expendio de pan que está en el pasillo de transborde a comprar unos Chocorroles. El señor que atendía me preguntó si tenía cambio y contesté que sí. Le di el cambio y me fui. Pocos días después regresé al expendio. Tomé otros Chocorroles del estante y cuando me disponía a pagarlos el señor que atendía -el mismo de la vez anterior- me dijo que quería invitármelos porque nunca había conocido a alguien como yo. Cuando le contesté que no, insistió y habló de mi belleza y mi amabilidad. Accedí y no volví a pararme en el expendio.

Después me tocó un taxista "romántico" que no quería hablar de otra cosa más que de mi matrimonio, mi "novio" y mis "hermosos ojos negros y grandes". Pero los conversadores en el metro terminaron.

Pues hoy me tocaron dos conversadores en el metro, uno nada más chismoso, el otro un rabo verde a quien la experiencia me ha enseñado a manejar. Después en el taxi me tocó un metiche, lujurioso y además, alburero.

No sé si me ven pendeja, confiada, inguenua o qué, pero estoy harta de esos hombres aprovechados que nada más porque me ven sola creen que estoy "necesitada" de amor... JAJAJAJAJAJAJAJA.

Fotografías: http://4.bp.blogspot.com

jueves, 3 de enero de 2008

Adiós a Coffee Room

Coffee Room era para mí como la cafetería de Seinfield. Como el sillón de Friends. Un lugar que marcó época. QUe determinó posturas, encerró en sus paredes discusiones y guardó el secreto de mis sentimientos.

Como Juvenal Urbino preguntaba "¿Te gusta la música?" para comenzar una amistad, así yo consolidaba la confianza cuando llevaba alguien a mi lugar favorito en el mundo.

Y así, mientras caminaba ayer por la calle de Tlacocquemécatl dirigiéndome a Coffee Room, con toda la intención de probar el mejor chai de la ciudad, vi que los dos pisos que conformaban el café estaban ya vacíos.

Nunca volveré a subir las escaleras de medio caracol, ni me sentaré otra vez en los sillones, ni podré ver el lugar junto al barandal pensando que es un rito no sentarme ahí otra vez. Tampoco entraré al baño a contar las escenes del cuadro prosaico que me entretuvo tantas veces.

Estar dentro de Coffee Room implicaba entablar las mejores conversaciones, las mejores compañías envueltas en la atmósfera perfecta que olía a especias. Como si de tajo se hubieran fundido los focos de una habitación que SIEMPRE debió estar iluminada. SIEMPRE.

Gente vino y gente fue pero ahí, justo frente al parque, permaneció imponente y en apariencia eterno el café testigo de mis transiciones. Ahora la gente permanece y Coffee Room, no obstante, se ha escurrido entre las calles de la colonia del Valle, entre las calles de esta gran ciudad.

martes, 1 de enero de 2008

Julieta

Hoy terminé de leer Julieta. Julieta es una obra del Marqués de Sade. Cuando estaba en la preparatoria leí Justina, y en él hacen referencia a Julieta. Justina y Julieta son dos hermanas que estudian en un convento hasta que sus padres mueren. Entonces son arrojadas al viento, a su suerte. Justina decide tomar el camino de la virtud, mientras que Julieta opta por el del vicio. Entonces Justina, una niña apenas, padece los infortunios de la virtud -de hecho, el libro se titula Justina o los infortunios de la virtud-. En su camino se encuentra con muchos depravados sexuales que la torturan y que buscan arrebatarle la virginidad, sin embargo nunca le quitan la pureza. Así, cuando Justina se reencuentra con su hermana ha vivido una vida espinada y cruel, mientras que Julieta, que se ha dedicado al vicio, es una mujer millonaria.

Entonces, después de haber leído Justina decidí que quería leer Julieta. Confieso que creo que lo que me llevó a tomar tal decisión fue la curiosidad morbosa de conocer la contraparte de Justina quien, de tan buena y tan vejada, me hartaba.

Pero con Julieta mi sensación fue de asco total: en el libro se describen situaciones mucho más asquerosas que las que leí en Justina. La narrativa, llevada por la protagonista de la historia, describe la iniciación de Julieta en las artes eróticas. Narra sus experiencias lésbicas en un colegio de monjas, y posteriormente, cuando es arrojada al viento, exalta su decisión de abandonarse al vicio -el libro se titula Julieta o el vicio ampliamente recompensado- y entrar como prostituta a un burdel. Pronto, su belleza infinita y su mente inteligente y malvada la llevan a convertirse en una mujer adinerada que goza de la flagelación y de otras perversiones como cometer crímenes en función de la excitación sexual.

En la novela se describen actos orgiásticos donde se involucra la pedofilia, coprofilia, coprofagia, zoofilia, sadomasoquismo -no de balde sádico viene de Sade...- e incesto. El final es un completo sacrilegio -y una crítica a la sociedad-, una terrible ofensa a la Iglesia Católica.

En fin, la verdad es que me lo imaginaba menos asqueroso de lo que fue. Pero lo terminé todo. ¡Quién me manda a leer esas cosas!

Bienvenido...

Mmm... año nuevo, un nuevo lector...mi hermano. Debo decir que seguramente será extraño que mi hermano me lea. Al principio dudé un poco en darle la dirección del blog, pero podía googlearme y encontrarla... jajajaja no es cierto, la verdad es que él me conoce y si lee esto nada más reforzará lo que ya sabe de mí.

Así que... bienvenido al blog, hermano.