viernes, 31 de octubre de 2008

Y ya

Y ya.

Esta historia me sabe a una clase de tiempo cíclico y no lineal. A partes contradictorias, y a descubrimientos inéditos y a espíritus desgastados de forcejear. Me sabe a un punto final que se confunde entre suspensivos, pero que debería ser uno y ya.

Y ya. Estos dos monosílabos marcan esa historia: el encuentro de segundos, dos frases cruzadas y ya. Un martes en clase de francés y ya. Un amigo en común y ya. La muerte que nos unió y ya. La pelea y ya. Ocho meses de distanciamiento y ya. Y ya. Y ya. Y ya.

Contarlo necesariamente termina con y ya. El punto final disfrazado en y ya, que da paso a los cuestionamientos ajenos y propios, sin terminar de definir y ya.

Dos años y ya. Punto final. Y ya. Y ya. Y ya. Y ya. Y ya te quise. Y ya te quiero. Te quiero diferente. Pero te quiero. Te quiero y ya.

Te extraño y ya (aquí el y ya significa que no hago nada por remediarlo). Me extrañas y ya (aquí significa que no haces nada, y cuando haces no entiendo). Me quieres y ya (aquí es que nunca supe cómo y que no me lo aclaraste y que cuando lo hiciste las palabras eran contradicciones y ya). Te busco y ya (a pesar de todo, te busco en los demás y no te encuentro). Me huyes y ya (me encuentras, aunque no lo desees). Y todo es círculo en vez de línea. Y ya.
Un cuento determinado por “y ya”. Y ya al principio. Y ya al final.
Y ya...

miércoles, 29 de octubre de 2008

God of War II

Si me pareció que el juego de God of War I era magnífico, imagínate cómo me siento ahora que estoy jugando la secuela.

Aunque me parece que no es tan dinámico -jajaja, como si fuera yo una experta-, lo cierto es que es más complicado y que se ve mucho mejor que el anterior. La historia no es tan novedosa como la primera, pero tiene partes en las que verdaderamente he elogiado la inventiva e innovación de quienes quieran que lo escriban.

Conserva el mismo estilo que el primero, sin embargo aquí hay más "adornos" -magia, urnas, armas- y más combates uno a uno. Ahí es donde me dan en la madre. Estaba acostumbrada a que fuera más rápido, pero no, no es tanto porque me tardo muchísimo con los malos malos.

En fin, a ver qué tal se pone.

¡Ya va muy bien!

lunes, 27 de octubre de 2008

Libro viejo

Hoy estuve en la biblioteca central de la UNAM. Sin duda un gran lugar para comenzar con la tesis -¡Al fin!-, la biblioteca reúne varios elementos de los que carecí en la vida universitaria y que pueden fomentar mi constancia y avances en el documento que me hará acreedora al título profesional.

El ambiente es maravilloso. Me fascina llegar y estar entre tantos, tantos libros. Pasear entre los estantes que albergan conocimientos diversos y específicos. Estudiar entre la gente que toma con seriedad la academia, que está ahí porque lo decidió, como debería ser en la Universidad.

Cuando estaba por marcharme encontré un libro de 1948. Sus páginas eran amarillas y quebradizas, y olían como huelen las librerías de viejo. La edición se titulaba Cuentos crueles, y tenía una tipografía grande y con patines.

Me encantó. Fue el culmen de un día de avances.

miércoles, 22 de octubre de 2008

AHORA SÍ, rediseño del blog

GRACIAS A MI CHRYTS (mi amigo y compañero de trabajo) mi blog ya está justo como lo quería.

Te doy el tour:

Arriba encontrarás las pestañas. Si haces clic en la primera te aparecerá un mensajito. En la segunda está la liga a la página de Stumble Upon, una aplicación que vale la pena que tengas.

En la tercera está la página oficial de la película más reciente de Chan Wook Park, I'm a Cyborg but that's OK, que es una verdadera obra de arte.

La cuarta pestaña te dirigirá a mis entradas favoritas en la historia de este blog, y en la última está la liga a blogger, para que si, aún no te has animado, abras tu blog.

GRACIAS POR VISITAR HOJAS SECAS.

lunes, 20 de octubre de 2008

La cajita de vanidades

El pasado nos pasa innumerables veces. Como un mundo diverso al que vivimos en la actualidad, vamos desenterrando recuerdos que se quedaron en lo más profundo de la memoria y en lo más severo de nuestro entrenamiento para no evocar lo que fue magnífico, pero en algún momento nos hizo sufrir.

Hoy desenterré de mi memoria la "cajita de vanidades". Un correo como respuesta al que yo envié por el cumpleaños de una persona muy querida para mí fue suficiente para que yo la evocara, para que el dicho "recordar es volver a vivir" cobrara sentido una vez más.

No la he vuelto a ver. Desafortunadamente estaba conectada a otra persona a quien dejé de frecuentar, pero sus palabras están todavía en mi correo electrónico y hoy, mientras limpiaba mi bandeja, volví a encontrarlas.

En su respuesta hablaba de una "cajita de vanidades" a la que acudía para sentirse acompañada. Decía que mi correo formaba parte de esa cajita, y me decía que era muy bienvenida a su familia, que tenía todo su apoyo para siempre.

No se lo contesté. Sin embargo supongo que de haberlo hecho le habría mentido rotundamente: le habría dicho que también tenía mi cariño y mi apoyo incondicionales y, aunque el primero lo tendrá siempre, la segunda opción hubiera sido difícil de conservar.

Ahora quisiera encontrármela en la calle. Saber cómo le va la vida. Preguntarle por su "cajita de vanidades". Sin que lo hiciera con palabras, seguro con la mirada le agradecería los cuatro años de afecto y amistad. Le agradecería que me abriera las puertas de su casa con tanta confianza. Que me quisiera y me procurara tanto como lo hacía.

Ahora, mi único contacto con ella es la página de internet donde anuncia sus diseños. Recientemente tuve noticias suyas, y la imagen de ella en su coche, bajando la ventanilla y quitándose los lentes oscuros para saludarme, mirándome con sus grandes ojos claros, me dio tanta nostalgia que se me hizo un nudo en la garganta.

domingo, 19 de octubre de 2008

El primero

Me fascina hablar del amor en sus diversas formas y en las consecuencias que éste trae. He pensado también en el contrario (el desamor) y en sus respectivas consecuencias.

Sin embargo, ya se me había olvidado cómo es el primer amor de pareja.

Muchas veces completamente fallido, el primero tiene consigo la sensación de vida y libertad que la mezcla de sensaciones y de pensamientos nunca antes experimentados conlleva. El primero no se disfruta tanto porque tenemos miedo de perderlo. Porque pensamos en el futuro mucho más que en el presente y porque, así tengamos 14 años o 50, las ilusiones retumban con pasión desenfrenada en nuestra mente y parecen llenar nuestra alma del agua que nos faltaba para saciar la sed. Sólo sabemos que teníamos sed de amar pero éramos ignorantes de que existía la carencia. De pronto llegó alguien a hacérnoslo notar.

De pronto caminamos en el aire. Nuestro espíritu vuela y regresa a nosotros con la noticia de que hay horizontes por mirar. De pronto nos reconocemos en otra persona, como si todo lo que habíamos conocido hasta entonces fuera obsoleto porque nos reinventamos en el instante en que el flechazo atravesó nuestras murallas.

Parece que no necesitamos la mente, que es suficiente dejarnos llevar sin racionalizar. Somos capaces de decir -con intención, claro está- que moriríamos por el otro, que sin el otro no podemos respirar. Incluso confundimos el amor con la necesidad. Necesitamos al amado. Sin esa otra persona nos quedaríamos mancos del alma, de las emociones.

Imaginamos que esa intensidad es símbolo de que ese primer amor es el amor de nuestras vidas. Hasta el más mínimo detalle se convierte en una señal que nos indica el camino, y ese camino existe porque la otra persona llegó a nuestras vidas para quedarse.

Los celos nos hunden en la desesperación. Si no está somos capaces de sentirnos inferiores. Una mirada nos lleva a la gloria, un beso a un orgasmo emocional, a una realidad que, aunque parezca paradójico, es una realidad platónica.

Para algunos ese primer amor se convierte en una experiencia catastrófica. Probablemente no tienen las agallas ni la madurez para confesar aquello que desde hace un rato se arremolina en su cuerpo y en su mente y no les permite regresar a la normalidad. Quizá se atreven a declararlo pero no son correspondidos.

Unos pocos encuentran en su primer amor a su alma gemela. Conjugan en el primero al último.

Otros lo viven. Tienen la fortuna de la correspondencia. Lo intentan. Prueban los labios ajenos y las primeras caricias inocentes pero bien formuladas. Las ideas se materializan y esa materialización da paso a otras ideas nuevas. Ahí están las bases de un camino juntos. Las ilusiones no se conforman con el presente, sino que osan elugubrar futuro. "De aquí al altar", pensamos todos. "Es el hombre de mi vida". Y nos sentimos afortunados de pertenecer al selecto grupo envidiado del primer amor y el último.

Incluso, cuando nuestros amigos se nos adelantan en el proceso del primer desamor, nos miran con envidia y nos sentimos orgullosos. Los compadecemos por salir de ese círculo selecto de los enamorados. Les damos consejos. Les decimos que si éste no era el conveniente entonces es porque quedan más. Nos negamos a escuchar sus palabras despechadas de que nos vayamos preparando.

Uno no espera que se acabe el amor. En el primero creemos que las maripositas son para siempre. Que nuestro respectivo "descocido"es el definitivo y el mejor...

Y generalmente termina. Y cuando eso sucede nos rodea el círculo de amigos -tanto los que ya lo padecieron como los que no-. Ahora somos objeto de miradas inmaduras y morbosas que nos ven retorcernos como gusanitos. Sentimos que no podemos respirar de la desesperación. De verdad no podemos. Comemos poco o comemos de más. Las lágrimas nos nublan el camino, antes hermoso, y entonces creemos que lo que hay después del gran amor es un precipicio. No hay más. Morir es la única opción. Creemos que eso que sentimos es peor que la muerte. Y entonces de verdad decimos que queremos morir.

Para entonces perder al otro no significa quedarnos mancos del alma y las emociones, implica perdernos a nosotros mismos. Ya. Nos perdimos. Navegamos ahora en el cuerpo de un extraño cuyo corazón no late más. Le entregamos el corazón a otra persona y esa otra persona lo pisoteó.

Es el fin. El mayor trauma. Creemos que nos convertimos en parias del amor. Lloramos nuestra suerte. Nos lamentamos. Nos compadecemos de nosotros mismos. Sentimos coraje contra quien sea menos contra nuestro amado. Nos sentimos inferiores porque éste nos despreció. Él(ella) no tiene la culpa. La culpa es nuestra porque no dimos el ancho... o eso es lo que pensamos.

Pero un día encontramos la resignación. Nos duele, pero en mucha menor medida. Ya pasamos por el desprecio al otro, por el coraje, y al fin se convierte en un gran recuerdo. Vemos a quienes lo vivieron con nosotros con cierta complicidad. Es posible que ellos también lo hayan vivido ya. Nadie nos recrimina las locuras y las insensateces que decíamos. Nos damos cuenta de que no nos quedamos mancos del alma y que podemos respirar.

Lo mejor es que, como no tenemos memoria para el dolor, sabemos que nos dolió pero no cómo se sentía exactamente, y estamos dispuestos a buscar las mariposas, a que alguien más llegue a curarnos esa sed inconsciente, con la diferencia de que ya sabemos que la tenemos y que se puede saciar.

En el segundo ya está la experiencia del primero. Entonces el primero se convierte en un magnífico recuerdo.

Alguien me dijo que el primer amor es más intenso, pero en el segundo se quiere mejor... no podría estar más de acuerdo.

viernes, 17 de octubre de 2008

:(

La definición de decisión, elegir un bien sobre otro, se fijó en mi mente desde la primera vez que la escuché.

Pero, ¿qué pasa cuando elegimos un bien y él implica hacer algo mal? ¿Elegimos un bien en el camino del mal?

El fin no justifica los medios.

jueves, 16 de octubre de 2008

El taller de cuento.

Hoy fue la segunda emisión de mi taller de cuento. Nuevamente me sentí como pez en el agua. Me siento identificada con lo que dice el profesor, me gusta estar entre mis condiscípulos, lo disfruto.

Además, entraron dos personas más. Ya somos diez en el taller.

Al final me quedé para que los nuevos y quienes llegaron tarde pudieran sacar copias a mis juegos... entonces pude platicar con tres de mis compañeros. La historia de una de ellas me llamó particularmente la atención: la señora se casó, tuvo hijos, y ahora que sus hijos se casaron se metió a estudiar la preparatoria y al taller de cuento.

Otro señor viene de Texcoco al taller, porque acaba de nacer su nieta y quiere escribirle cuentos.

I just love it.

lunes, 13 de octubre de 2008

El taller de cuento

El jueves pasado, 9 de octubre, asistí a mi primera sesión del Taller de Cuento al que me inscribí.

Tomé apuntes y todo y a continuación anoto unas frases que me gustaron mucho y que mencionó el profesor.

"Gracias al lenguaje escrito podemos trascender a nosotros mismos".

"Escribir y hacer literatura NO es lo mismo".

"Necesitan tener resistencia ante la frustración".

"El escritor busca la sensación, la encuentra y la describe, no la define".

"El proceso creativo es íntimo. A veces ni el autor mismo lo puede explicar".

"La literatura, como todas las artes, busca lo bello, sin importar si es abominable, porque está en el marco de la estética".

Alejandro Villagrán.
Ya no puedo esperar a que llegue el jueves.

domingo, 12 de octubre de 2008

Cha, cha, cha, cha, changes!

Era momento de un cambio. Este blog había conservado un color azul que definía el estado de mi espíritu. I was blue.

No sé bien cómo usar plantillas pero busqué en internet y encontré ésta que ahora, mi querido lector, puedes visualizar cuando lees mi blog. Desde que vi esta opción supe que era la correcta. Primero, porque el sofá rojo me remite a Coffee Room, el café de mis recuerdos gratos, donde hacían el mejor té chai que hasta ahora he probado. Así, de ahora en adelante cuando escriba sentiré que converso con un amigo en mi café favorito.

Segundo, porque este color rojo refleja mi nuevo estado en la vida. Ya no estoy apagada sino que ahora tengo otro color. A diferencia de la asociación cliché de que el rojo es pasión, para mí significa vida, más allá, implica que ESTOY VIVA.

Te pido, queridísimo lector de este diario virtual, que me tengas paciencia porque no sé cómo hacer para editar-quitar las pestañas. Mañana voy a preguntarle a mi amigo Chrys -que estudió sistemas-, cómo modificar el código HTML para que eso se elimine o bien, pueda darle un uso útil.

Mientras tanto, he aquí la nueva cara de Hojas Secas.

sábado, 11 de octubre de 2008

Solía ser muy incisiva en las cuestiones del cariño. Pobre de la víctima a quien continuamente acechaba con la interrogante sobre las razones de su cariño hacia mí. Yo, doña insegura, no podía creer que de verdad era merecedora del amor de aquél, por lo tanto necesitaba reafirmar que me quería.

Cierto día mi cuestionamiento fue más agudo que de costumbre. No sé si fueron las hormonas, si fue la desesperación por saber, o simplemente me sentía peor que nunca y necesitaba que me dijera cosas lindas para entender por qué me quería.

Alterado ya por mi insistencia, me contestó que simplemente me quería. Que no le buscara más pies al gato y que lo sintiera y ya.

Yo, que analizaba todo lo que me decía, analicé esa frase y después de analizarla decidí intentar quererlo y dejarme querer y ya.

Jamás me salió. Simplemente no supe cómo querer y dejarme querer sin entender razones. Sí quería, pero quería porque había razones que me explicaban por qué querer. Posteriormente me di cuenta de que estaba equivocada: quería motivos porque todo el entendimiento me gritaba que no había por qué quererlo, y necesitaba contradecirlo, librar la batalla con argumentos tan válidos como los que la razón me daba.

Al final me ganó la razón. Por supuesto, los sentimientos me hicieron añicos y en ocasiones me cegaba el dolor, y odiaba a la mente por haber pensado.

Hoy sólo me arrepiento de no haber seguido su consejo: de no quererlo sin explicaciones. A veces, como hoy, me gana la nostalgia, y pienso que pude haber disfrutado más mi amistad con él, ya que fue tan breve.

jueves, 9 de octubre de 2008

¿Qué chingados pasa con la crisis?

What the fuckkkkkkkkk?

Cata de yogurts...

He terminado mi cata de yogurts para beber. La concluí el fin de semana pasado y los ganadores son:
También en su versión deslactosada, deja un sabor dulce pero no exagerado en la boca. No es espeso y satisface el paladar cuando quiere algo rico y que no caiga pesado. A mí el que me gustó es el de durazno, pero el de fresa también está sabroso.


Los yogurts para beber de la línea Vivendi también ofrecen una gama de buenos sabores, refrescantes y, según dice ahí, purificadores. El que más me gustó fue el de Piña, Nopal y Apio y el de Defensas, que contiene cítricos. Lo único malo del de Piña, Nopal y Apio es que su aspecto es verde. Pero ya cuando lo probé me encantó.



Por último está el Vitalinea sabor mango (aunque el de la foto sea natural). Éste sólo me gustó, aunque el empaque me parece poco práctico porque la tapita es todavía de esas como de aluminio y hoy que me resbalé me tambaleé y lo vertí todo en mi ropa. Como no es una tapa independiente y de plástico (como en otros yogurts), se vuelve impráctico y pueden suceder accidentes, pero admito que me gusta el sabor (además, vi unos Vitalinea en el refrigerador de una nutrióloga, jejejeje).

Aunque estas marcas fueron las ganadoras quiero hacer un reconocimiento a Yoplait -cuyos productos también son de muy buena calidad-.

De ahora en adelante iré al súper sabiendo exactamente qué quiero comprar.

Viva el poder de decisión hasta en cosas nimias...

Por cierto, los product shots fueron obtenidos de la página oficial de Alpura y de la de Danone en México.
Honor a quien honor merece.




Y sigue la mala racha...

Hoy me dirigía hacia la oficina. Me resbalé y se me cayó el yogurt encima. Se mancharon mis pantalones, mi blusa y mi saco y ya no tenía tiempo de regresarme porque es la conferencia trimestral de resultados. Y yo tomo las fotografías. Así que, frustrada, llegué a la oficina a quitarme las manchas y continuar el trabajo.

No he desayunado. Me están matando los zapatos. Muero de sueño porque me levanté a las 5:30 (hacía años que no me levantaba a esa hora), soñé toda la noche y, ahora, mi ropa está sucia.

Lo único que espero con ansia es que hoy empieza mi curso de cuento. Hoy empieza una etapa de lo más importante para mí en la vida: escribir.

domingo, 5 de octubre de 2008

Altibajos de la semana...

Hacía mucho tiempo que no había tenido una semana tan frustrante (de verdad mucho). Por eso, decidí escribir una entrada con los pros y los contras de mi semana para empezar otra completamente nueva:

PROS

CONTRAS

1. Una amiga muy querida cumplió años

1. Se veía muy triste.

2. Regresó un amigo muy querido.

2. Le compré un regalo… y él se lo compró mientras estaba de viaje.

3. Sacamos un flash muy divertido.

3. Tuve una insatisfacción laboral que sobrepasó los límites de enojo que conocía.

4. Me inscribí en mi curso de cuento.


5. Al fin compré una cámara digital.

4. Se me rompió un reloj que estaba nuevo.


5. Estoy durmiendo muy mal. Malos sueños.


Mmmm... están muy parejas. Pero me siento como si el mundo me hubiera caído encima.

viernes, 3 de octubre de 2008

Viernes de Scrabble

Se ha vuelto costumbre que los viernes me quede en casa. Salgo los sábados, pero no encuentro mayor placer que quedarme a jugar Scrabble.

Isaac, un amigo de mi mamá que se ha convertido en parte de la familia, viene a cenar y a jugar Scrabble. La competencia es dura. Nunca está decidido quién gana y en general cada quien ha vencido pocas veces.

Hoy no fue la excepción. Cenamos y jugamos.

Ahora me tocó ganar a mí. Pero aunque pierda, no hay nada tan placentero como mirar a la familia, acomodarse en la casa de uno, y sentirse feliz.

jueves, 2 de octubre de 2008

Probando yogurts

Amo ir al súper mercado, pero odio los comodities. Odio pararme frente a los anaqueles, buscando un yogurt, y encontrarme con miles, de distintas marcas y de diferentes sabores, con propiedades distintas: bajo en calorías, deslactosado, light, son tantos que uno ya no sabe cuáles son los de leche y con los niveles de azúcar normales.

El domingo pasado no pude decidirme con respecto a cuál ir, así que terminé por comprar varios y "catarlos"...

Ya escribiré cuál fue el ganador...

miércoles, 1 de octubre de 2008

La odisea en el Centro

De verdad, el Centro Histórico de la ciudad de México es mágico, majestuoso, interesante.

Sus calles están plagadas de diversidad, de humor, y de gente que, ignorante, camina entre los edificios de muchas épocas distintas.


A este collage acudí hoy para desahogar mi enojo del día. Primero fui a la Zona Rosa (ya después narraré por qué), y como mi molestia no disminuía abordé un camión en Reforma. Me bajé en Avenida Juárez y ahí comenzó la travesía. Estaba caminando por la Alameda y de pronto me tropecé con un argentino.

- ¿Me permitís un minuto?

Yo lo miré dubitativa.

- No, no, mirá, menos, 35 segundos.

Me detuve por completo. Me dio su tubo de pulseras y me dijo: "Imaginate que ves cómo cae una estrella fugaz. ¿Vale? Ahora, a las estrellas fugaces les pides deseos ¿Cierto? Pues mirá, esto no es una estrella fugaz"-y abrió la mano,me enseñó un anillo que acababa de hacer con un trozo de metal maleable (no sé cómo se llama) que tenía forma de estrella y que acababa con una espiral emulando la cola de la estrella fugaz. Entonces me tomó la mano, y prosiguió, poniéndome el anillo: "ahora, yo te voy a poner el anillo y tú pides un deseo, ¿vale? Pero no puede ser algo material, tiene que ser algo espiritual o emocional, ¿Estamos?" Yo asentí.

- Ya.

Y me colocó el anillo en el dedo anular.

Por supuesto, el hombre argentino lo hizo para venderme algún accesorio de los que traía. Su idea me dejó tan maravillada, y era tan bueno haciéndolo, que le compré unos aretes. Después se despidió de mí y me besó la mejilla.

No avancé mucho antes de que una mujer, que seguro había visto todo el truco y lo fácil que soy de enredar, me preguntara si me podía hacer una encuesta sobre bancos. Accedí. Nos sentamos en una banca de la Alameda y comenzó la encuesta. No sé cuánto habrá durado. Sólo sé que fui completamente franca y que me grabaron, así que posiblemente nunca me den crédito para nada.

Seguí mi camino. Pasé frente a Bellas Artes, junto al exconvento de San Francisco, por la calle de Gante...


La calle de Gante es maravillosa. Con su variedad de restaurantes, de mimos, de religiones (en la calle de Gante está una iglesia metodista) y de nacionalidades, Gante se convierte en una opción maravillosa para pasar la tarde.



Después fui a 16 de septiembre, entré a la pastelería La Ideal a ver a la gente comprar pan. Me tranquiliza muchísimo ver a todos convivir, escoger el pan que venderán en las calles o que llevan para sus casas y comparten con su familia. Me sentía yo en medio, mi tiempo se detenía para detenerme a observar el tiempo de los demás y lo extraordinario que existe en las actividades cotidianas.

En fin, seguí caminando.

Caminé y caminé hasta llegar al Zócalo. Después a la calle de Moneda, donde la gente estaba aglomerada porque están cerrados los accesos a la calle de Palacio Nacional. Y después a Pino Suárez.

En una tarde fui turista en mi propia ciudad. Al final del día, el enojo me llevó a tomar una buena decisión: a volverme a enamorar del país en el que vivo.

Lo que el insomnio descubre...

Ayer tenía insomnio -más bien no tenía ganas de dormir-, y le escribí esto a un amigo:

Sucede a veces que uno tiene miedo de dormir. El dolor que no se manifiesta en el día de pronto surge en sueños maravillosos y momentáneamente placenteros, pero que sólo traen inquietud y fatiga a una vida en la que no pasa nada... y está bien que no pase.


Supongo que en mis sueños se manifiesta añoranza.