Hoy es uno de esos días que quisiera borrar de mi memoria. Que sólo pueden terminar con el llanto derramado, llanto que combina frustración, impotencia, vergüenza, coraje e insatisfacción.
Eso combina mi llanto hoy. Me siento tan frustrada, tan avergonzada, y tan enojada de sentirme avergonzada... hoy me trataron como pendeja, como delincuente, y llegó un momento en el que me sentí pendeja y delincuente... que fue lo peor del caso.
¿Qué pasó? En el fin de semana sacaron la cámara del cajón que está en mi cubículo. Yo soy responsable de esa cámara. Y me la robaron. Mi primera reacción fue no creerlo y esperar que alguien la hubiera tomado sin mi consentimiento, pero la regresara o me avisara que la tenía. Pero no. La cámara desapareció. ¡Kabum! ¡No está!
Hoy le dijimos a la jefa, y su reacción fue enojarse y decir que era nuestra responsabilidad. Como si hubiéramos tenido la culpa de que un pinche ladrón la agarrara.
Después de eso hablé a seguridad y me cagaron por teléfono: en pocas palabras me dijeron que no creían mi historia y me alzaron la voz por el teléfono, y cuando me volteé a preguntar algo me dijeron que seguro mi historia era inventada puesto que tenía que preguntar.
En todo el día no pude pensar en otra cosa. Salvo que mi jefa no me hablaba del coraje, que los de seguridad habían dicho que irían a mi lugar para cerciorarse de que mi historia fuera correcta y que tenía que sacar el boletín electrónico antes de las 2 de la tarde.
El boletín electrónico salió mal. Tanto revisarlo para no darnos cuenta que decía: "Resultados de fin de año" y estamos en julio, o sea que debería haber dicho "resultados de medio año". Fue el pretexto perfecto para ser pendejeada por mi superior.
Y por si fuera poco, me topo con una mujer que se quejó de un mail que mandé, que fue incapaz de copiarme en la queja. Que no puso una queja justificada -porque si algo tengo en la vida es que acepto mis errores-, y que es una malmodienta y maleducada de lo peor, que ve a todos los demás como si fueran menos, cuando ella es incapaz de avisarle a alguien que lo va a despedir sino un día antes de que ya no tenga que presentarse a trabajar. Esa mujer me respondió el saludo forzado, como si me estuviera haciendo el favor de contestarme el saludo.
Incluso mis compañeros de trabajo me escriben Daniela en los mails, cuando tuvimos un día de presentación y no podrían mandarme mails si me buscan como Daniela y no como Danila.
Una empresa donde insistentemente hablan sobre la importancia en los detalles, y cuyos trabajadores son incapaces de aprenderse un nombre que no es difícil, y que incluso tiene una vocal menos que Daniela, que no es cacofónico como Dalila y que es más sencillo de memorizar que Dalia.
Lo que pasó hoy fue, en pocas palabras, que me sentí humillada.
martes, 29 de julio de 2008
domingo, 27 de julio de 2008
Noche de Scrabble 19:17
Ayer le platicaba a una amiga que lo que hacíamos con mi mamá, lo que siempre hemos hecho es hablar. Hablar mucho y de todo. Hablar y hablar.
No recuerdo noches de juegos de mesa con ella. Jugaba con mi hermano. Nada más.
El viernes iba a salir pero la lluvia torrencial me lo impidió. Mi mamá veía la televisión pero mi hermano le cambió y de pronto me quedé con la propuesta de mi mamá de jugar Scrabble.
Jugamos. Primero mi mamá y yo y en el segundo juego mi abuelo y mi hermano veían nuestras fichas para echarnos la mano. Nos la pasamos muy bien. Era justo lo que nos hacía falta después de varios días difíciles. Y se dio de manera espontánea, sin planearlo, gracias a las coincidencias y a la lluvia que estos días no deja en paz a esta ciudad.
No recuerdo noches de juegos de mesa con ella. Jugaba con mi hermano. Nada más.
El viernes iba a salir pero la lluvia torrencial me lo impidió. Mi mamá veía la televisión pero mi hermano le cambió y de pronto me quedé con la propuesta de mi mamá de jugar Scrabble.
Jugamos. Primero mi mamá y yo y en el segundo juego mi abuelo y mi hermano veían nuestras fichas para echarnos la mano. Nos la pasamos muy bien. Era justo lo que nos hacía falta después de varios días difíciles. Y se dio de manera espontánea, sin planearlo, gracias a las coincidencias y a la lluvia que estos días no deja en paz a esta ciudad.
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domingo, 20 de julio de 2008
Nones... 18:49
Pues sí pegó. No tanto porque bailé muchísimo con mi hermano. Pero mientras no llegaba la gente de la mesa estaba sentada en parejas -aunque fuera de amigas, parejas- y a mí me tocó ser el non.
Esto de los nones no es nuevo y tampoco es originalmente mío. Un amigo mío que a veces también se siente non me lo contó como una teoría: en el mundo hay pares, que son los que siempre están rodeados de gente, con ideas más o menos similares, diversiones comunes. Gente que se encuentra con otra similar... y hay nones: seres más bien solitarios -pueden estar con otras personas, pero resalta su soledad- que parecen no encajar en los grupos sociales por diversas circunstancias... y él decía que tanto él como yo éramos nones. Capaces de adaptarse pero no de pertenecer por completo.
Últimamente soy un non que, como si tuviera un tumor en la pituitaria, crece descomunalmente para ser más non y menos pareja.
Sin embargo, la reunión de la tarde me pareció una muestra de cómo los nones pueden pertenecer entre sí: mi amiga y sus amigas y yo. Nones todos y entre ellas pares, y me trataron con la camadería de un nuevo integrante no descartado sino integrado.
En fin, dos mundos distintos, dos sensaciones completamente diferentes.
Así me sentí ayer. Así se siente siempre.
Esto de los nones no es nuevo y tampoco es originalmente mío. Un amigo mío que a veces también se siente non me lo contó como una teoría: en el mundo hay pares, que son los que siempre están rodeados de gente, con ideas más o menos similares, diversiones comunes. Gente que se encuentra con otra similar... y hay nones: seres más bien solitarios -pueden estar con otras personas, pero resalta su soledad- que parecen no encajar en los grupos sociales por diversas circunstancias... y él decía que tanto él como yo éramos nones. Capaces de adaptarse pero no de pertenecer por completo.
Últimamente soy un non que, como si tuviera un tumor en la pituitaria, crece descomunalmente para ser más non y menos pareja.
Sin embargo, la reunión de la tarde me pareció una muestra de cómo los nones pueden pertenecer entre sí: mi amiga y sus amigas y yo. Nones todos y entre ellas pares, y me trataron con la camadería de un nuevo integrante no descartado sino integrado.
En fin, dos mundos distintos, dos sensaciones completamente diferentes.
Así me sentí ayer. Así se siente siempre.
jueves, 17 de julio de 2008
Sí que pega... 21:03
La soledad da unos ganchos fuertes al hígado. A mí me está pegando muy duro. La gente a mi alrededor de pronto ya no está sola. Y yo aquí sigo. Ayer fui a ver una película sobre el lado desesperado de la soledad, y fue la cereza que coronó el pastel: mi amiga y yo -solas las dos- acompañándonos a ver filmes sobre la soledad...
Además, el sábado en la noche es el cumpleaños de otra amiga y escogió un lugar donde se baila baile de salón, es decir, en parejas. Claro está, no voy a bailar nada porque al amigo al que le dije va a llevar a una amiga a la que "le gusta mucho bailar"... y a lo mejor llevo a mi hermano, pero mi hermano es mi hermano y no una pareja.
Me siento más non que nunca. Ayer me fui a comer sola y me decidí a hacerlo porque pasó por mi mente un "tengo que acostumbrarme" que fue tan sombrío como determinante. Jamás había comido tan rápido: quince minutos y estaba de regreso en mi lugar.Y mientras comía intentaba distraerme, pero eso de estar en una mesa para cuatro y ocupar únicamente un asiento me provocó escalofríos y punzadas en el corazón.
A veces trato de pensar en lo bueno de ser uno: si vas al cine puedes encontrar un asiento hasta atrás aunque la sala esté repleta -pero es en medio de las parejitas que van-; es más fácil planear para uno que para dos; en los restaurantes siempre hay lugar para uno. En los elevadores. En el metro. Pero aún así quiero a mi otro non. Quiero dejar de sentirme tan sola y quiero sentir que alguien me importa y que le importo a alguien. Quiero experimentar y conocer a otro. Volver a intimar con otro. Quiero que mis planes sean de dos.
Además, el sábado en la noche es el cumpleaños de otra amiga y escogió un lugar donde se baila baile de salón, es decir, en parejas. Claro está, no voy a bailar nada porque al amigo al que le dije va a llevar a una amiga a la que "le gusta mucho bailar"... y a lo mejor llevo a mi hermano, pero mi hermano es mi hermano y no una pareja.
Me siento más non que nunca. Ayer me fui a comer sola y me decidí a hacerlo porque pasó por mi mente un "tengo que acostumbrarme" que fue tan sombrío como determinante. Jamás había comido tan rápido: quince minutos y estaba de regreso en mi lugar.Y mientras comía intentaba distraerme, pero eso de estar en una mesa para cuatro y ocupar únicamente un asiento me provocó escalofríos y punzadas en el corazón.
A veces trato de pensar en lo bueno de ser uno: si vas al cine puedes encontrar un asiento hasta atrás aunque la sala esté repleta -pero es en medio de las parejitas que van-; es más fácil planear para uno que para dos; en los restaurantes siempre hay lugar para uno. En los elevadores. En el metro. Pero aún así quiero a mi otro non. Quiero dejar de sentirme tan sola y quiero sentir que alguien me importa y que le importo a alguien. Quiero experimentar y conocer a otro. Volver a intimar con otro. Quiero que mis planes sean de dos.
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soledad
martes, 15 de julio de 2008
El subconsciente traiciona 10:33
Es vergonzoso cuando estas situaciones suceden. De pronto estás hablando con una persona y por un instante esa persona se convierte en otra ante tus ojos. Se transforma por un segundo y TRASSSS, de la garganta sale un nombre que no era. El de la otra persona. En vez de decirle Arturo le dices José, o en vez de decirle Mariana le dices Ana. Sin embargo, mientras estás articulando el nombre regresa a ti la imagen correcta: la de Arturo o Mariana... a veces todavía no la has cagado y alcanzas a contener al subconsciente, pero otras... otras veces ya te jodiste...
La verdad es que yo me he jodido muchas veces. A lo mejor lo que sucede es que no pienso antes de hablar y de pronto ya dije el nombre prohibido. Me ha pasado con la familia, con amigos, con algún galán... a lo mejor también es porque no puedo pensar en dos cosas al mismo tiempo y de pronto lo que sucede es que se detona algún recuerdo, y como recordar es volver a vivir...
Chale.
La verdad es que yo me he jodido muchas veces. A lo mejor lo que sucede es que no pienso antes de hablar y de pronto ya dije el nombre prohibido. Me ha pasado con la familia, con amigos, con algún galán... a lo mejor también es porque no puedo pensar en dos cosas al mismo tiempo y de pronto lo que sucede es que se detona algún recuerdo, y como recordar es volver a vivir...
Chale.
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subconsciente
domingo, 13 de julio de 2008
Sabía que cuando dejara de escribir en este blog simplemente iba a suceder. Sin previo aviso. Sin más ni más. No porque no tuviera nada que decir, sino porque serían tantas cosas que no sabría cómo empezar a describir cada una.
En este caso, es una mirada intrusiva la que provocó el abandono del presente blog. Tal vez ni siquiera la mirada intrusiva sino la posibilidad de que ésta exista. Seguramente sonará absurdo, pero este espacio había sido como una manera de expresar mi intimidad. MI ESPACIO. Lo que no digo en voz alta pero está disponible en la red, que a su vez está llena de millones de espacios de gente que hace lo mismo que yo.
Todos los ojos, excepto unos, eran bienvenidos, y cuando hubo indicios de que esos ojos también leían, opté por dejar de escribir.
Tampoco lo "opté" en plena conciencia. Llamo "optar" al conjunto de acciones por las que dejé de escribir: de pronto ya no tenía qué decir, empezaba a escribir algo y lo dejaba a medias, guardado en el borrador del Panel, hasta que el blog dejó de ser una prioridad en mi vida para convertirse en un diario del pasado. Simplemente lo dejé. No lo extrañaba. No me sentía vacía porque al mismo tiempo me pareció que, efectivamente, no tenía ya nada más que decir. "No por el momento", me convencía mientras los días pasaban y yo no escribía algo.
Después pensé en la opción de abrir un blog nuevo. Pero de verdad me gusta éste. éste y no otro. Así que ni modo. Si los ojos intrusivos de verdad rondan este blog les doy la bienvenida. Lo estuve pensando y este lugar me gusta tanto que estoy dispuesta a compartirlo con quien quiera leerlo
*y quién sabe, a lo mejor después de esto te das cuenta que no es tan conveniente que sigas leyendo...
En este caso, es una mirada intrusiva la que provocó el abandono del presente blog. Tal vez ni siquiera la mirada intrusiva sino la posibilidad de que ésta exista. Seguramente sonará absurdo, pero este espacio había sido como una manera de expresar mi intimidad. MI ESPACIO. Lo que no digo en voz alta pero está disponible en la red, que a su vez está llena de millones de espacios de gente que hace lo mismo que yo.
Todos los ojos, excepto unos, eran bienvenidos, y cuando hubo indicios de que esos ojos también leían, opté por dejar de escribir.
Tampoco lo "opté" en plena conciencia. Llamo "optar" al conjunto de acciones por las que dejé de escribir: de pronto ya no tenía qué decir, empezaba a escribir algo y lo dejaba a medias, guardado en el borrador del Panel, hasta que el blog dejó de ser una prioridad en mi vida para convertirse en un diario del pasado. Simplemente lo dejé. No lo extrañaba. No me sentía vacía porque al mismo tiempo me pareció que, efectivamente, no tenía ya nada más que decir. "No por el momento", me convencía mientras los días pasaban y yo no escribía algo.
Después pensé en la opción de abrir un blog nuevo. Pero de verdad me gusta éste. éste y no otro. Así que ni modo. Si los ojos intrusivos de verdad rondan este blog les doy la bienvenida. Lo estuve pensando y este lugar me gusta tanto que estoy dispuesta a compartirlo con quien quiera leerlo
*y quién sabe, a lo mejor después de esto te das cuenta que no es tan conveniente que sigas leyendo...