sábado, 31 de octubre de 2009
M. 10:16
Ayer leí una entrada en su blog al respecto. Y me gustó. Me gustó de pronto leerle tanta madurez, a pesar de todo el dolor. Tanta vulnerabilidad aunque, esta vez, parezca que el resultado fue la falla.
Me encanta. Hace un tiempo (no tanto en realidad) M. estaba anestesiado. No sentía. De pronto vivió automatizado, ahora vive humano, vive sentimientos, vive desamor.
¡Qué chingón! Nada como cuando sabes que vas a superarlo. Porque sí se supera, siempre se supera. Y sí, habrá esperanza de un mundo mejor con una relación adecuada para uno.
Yo no sé si existe la media naranja, pero definitivamente vale la pena buscarla. Tan sólo la idea del encuentro es lo suficientemente fuerte e ilusoria como para hacer el intento.
Y él lo sabe. Está sufriendo la metamorfosis que amar implica. El antes, muy fijo en mi memoria, empieza a sustituirse por el atractivo después. Mi amigo M. ha madurado. Ése es su después. Entender que puede doler a niveles insospechados pero que, en realidad y por fortuna, los seres humanos perdemos la memoria del dolor. Por eso seguimos viviendo. Porque nuestro cuerpo y nuestra alma saben que dolió pero no recuerdan cómo. Y en cambio, después del sufrimiento, nos queda el resplandor de la felicidad. Sí, fuimos felices, en el amor, en la entrega absoluta, y recordamos al otro sin rencor y con un dejo de nostalgia. Lo recordamos bien. Bellamente. Verdaderamente.
Vale la pena. La intención es que, la próxima vez, seamos más felices. Es lo bueno de que la plenitud sólo sea alcanzable hasta que uno decide que ya se instaló en ella. Y va a ser mejor. Para estas personas que maduran sus errores y entienden los ajenos, esta nueva posibilidad de amar mejor es un hecho y una recompensa.
Como bien escribió Lourditas en un comentario, hay que empezar a andar en bicicleta y caerse, antes de poder hacer ciclismo de montaña.
Así que, M., bienvenido al club del péndulo. Te aseguro que habrá un día en que ya no osciles entre un extremo y otro y alcances el punto medio.
Felicidades por el dolor.
martes, 27 de octubre de 2009
Facebook 22:43
Lo acabo de pensar. Hoy que supe que Facebook es la manera de esa persona de seguir conociendo los detalles de la vida de otra -¿de verdad se podrán ver los detalles de una vida a través de Facebook?-.
Me choca Facebook. Si lo volví a abrir fue para dejar abierta la memoria fotográfica que está en mis álbumes. Porque mi abandono hacia la gente ha sido demasiado, y quizá crean que con Facebook estamos más cerca.
Yo sigo en el mismo lugar. Mi órbita ahora está más lejos del sol. Pero así son las elipses, unas veces estás cerca, otras lejos.
En fin, al parecer integrarse a la sociedad implica tener Facebook. Al menos en esta sociedad a la que yo pertenezco.
Cuando llega la musa 8:24
Han salido buenas cosas de este ejercicio de buscar a la musa, pero mi producción literaria ha sido menor a la de cualquier año de mi vida desde que me decidí por el camino de la escritura, y de eso han pasado ya más de dos lustros.
Sin embargo ayer la musa llegó sin que yo la buscara. Me encontró. Yo estaba a punto de dormir, y su voz pianita y dulce vino a mis oídos como un canto irreconocible. Como antaño, entré en trance. Busqué un cuaderno y me fui al baño a escribir (sí, yo confieso que mi lugar preferido para escribir es el baño, así como Hemingway tenía la costumbre de escribir desnudo y de pie).
Ya era de madrugada. Para mis costumbres estrictas de sueño, resultaba imposible que yo permitiera la alteración de mi disciplina. Pero con ella aquí, todo es posible.
Escribí tanto y tan intensamente que cuando salí del trance me di cuenta de que lloraba. Antes no le di importancia a mi mirada empañada por las lágrimas. Al fin y al cabo son las consecuencias de mi proceso creativo.
Una vez que la musa terminó conmigo, me besó los labios y los ojos y me llevó de la mano a la cama.
Yo me sentía agotada y caí dormida de inmediato.
No soñé. Mi sueño de meses ya había llegado y me acompañó para que escribiera algunas palabras que tenía que sacar.
Esas palabras que hoy leeré, y que me sorprenderé de haberlas escrito yo.
Así pasa siempre que llega la musa.
sábado, 24 de octubre de 2009
Estar sola 20:54
Nada más alejado de la realidad. Justo este post pretende reivindicar a la soledad. Reivindicarla ante ustedes, porque yo ya la veo con otros ojos, la respiro como un perfume delicioso en el ambiente, me atrae como Eros se prendó de Psique.
En meses pasados odiaba estar sola. No podía pasar un día sin convivencia. El único momento válido para estar conmigo misma era cuando dormía, y aún así soñaba y estaba acompañada.
Uno de mis amigos, pobre, tenía que vivir con que su teléfono sonara a todas horas, y escuchar por el auricular quejas y tristezas y solicitudes de compañía.
Y luego empecé a vivir el proceso de desintoxicación de mí misma. Y cuando me vi así, sin efugios, me gusté. Recordé cuán maravilloso es estar conmigo y no depender de que otros piensen, o digan, o sientan sobre mí. Entonces me fui de viaje, y la mayor parte de los días transcurrieron en soledad.
¡Cómo lo disfruté! Pasar el día mayoritariamente en silencio. En completo silencio. O, de pronto, entablar un diálogo conmigo misma.
Ahora veo en la soledad una oportunidad de conocerme mejor y reconocerme cuando me siento perdida. Sencillamente adoro esta burbuja transparente en la que puedo entrar y salir cuando me venga en gana. En la que puedo reflexionar como hace mucho no sucedía. En la que puedo observar a distancia a los demás, como en épocas en las que mi producción literaria era más prolija.
Así me gusto. No quiere decir que no tenga amigos (sí tengo y muchos) ni oportunidades de salida. Amo estar sola por decisión y no por rezago. Así disfruto mucho más la compañía, en la medida en que no está siempre ahí. En que yo elijo cuándo sí y cuándo no.
Y ahorita, simplemente, quiero estar sola.
jueves, 22 de octubre de 2009
Superación 13:41
Entonces la ninfa se puso a reflexionar sobre la sensación que un hecho "superado" provoca. Uno está tan acostumbrado a que le duela, que después del proceso en el que el dolor se acaba parece que queda un vacío. Faltaba movilidad. Era como un esguince en el tobillo que nos mantiene anclados, y de pronto el esguince se cura. Como nos acostumbramos a arrastrar la pierna, esta nueva forma de caminar nos intimida al principio.
Sin embargo, poco a poco, nos damos cuenta de que la movilidad es maravillosa, y que la dimos por sentado cuando la perdimos, así como nos olvidamos de ella cuando nos privamos.
So... Yo soy libre ahora. Me liberé de aquel yugo que el pasado me infringía. Y mi cárcel ha desaparecido. Soy tan libre que puedo mirar en cualquier dirección, o girar el cuerpo para mirar atrás, pero ahora mirar desde adelante. Ya sólo quedan recuerdos. No hay más. Y en esta etapa liberadora, es mi responsabilidad hacer que los recuerdos sean buenos. Yo quiero que sean sólo buenos.
Superarlo también es un signo de madurez. Y sí, está superado. Lástima de los años que me estanqué. Enhorabuena por los que me quedan libre y avanzando.
I'm so fucking alive!
martes, 20 de octubre de 2009
Normalcy will never be the same again 8:26
Normalcy will never be the same again. No sé a ciencia cierta por qué, pero esta aseveración ronda mi cabeza. He flotado, estos días, sobre una nube de felicidad que me embarga. La gente no puede creer que me fui sola y que fui tan feliz, que regresé tan purificada. A mí también me cuesta trabajo creerlo. Cómo un viaje de cuatro días puede hacer en alguien maravillas. Pues yo soy prueba de ello. Me siento confundida, y a veces -como ahora- tan feliz que me embarga el llanto.
Fue perfecto. En todos los sentidos. Perfecto, y cuando uno vive la perfección no le queda más que agradecer a las coincidencias, al dios personal, al destino o a la vida por semejante regalo. No a todos les pasa. Y a mí me pasó.
Así que éste es mi primer agradecimiento. A reserva de que seguro habrá más.
jueves, 8 de octubre de 2009
No desearás al hombre de tu prójima... 7:16
Voy a contar la historia de una amiga. En un momento pensé hacerla un cuento, sin embargo no estoy segura de que la anécdota tenga tanto peso. Así, mejor la dejo en una entrada de blog. Ya la vida decidirá si da para más.
El título de la presente alude a la maravillosísima obra literaria llamada Biblia, en particular al libro que habla de cuando Moisés recibió los diez mandamientos de Dios.
La cosa es ésta: no importa si uno es cristiano, judío, taoísta o ateo, todos buscamos establecernos, tener una pareja, que esa pareja nos quiera y nos respete, y que no desee a nadie más que a nosotros, aunque otros lo(la) deseen. Mejor si otros lo(la) desean.
Mi amiga fue de ésas que, contra el mandamiento, deseó al hombre de una prójima. Una. Artículo indeterminado que denota superioridad e indiferencia de quien lo pronuncia.
No supo quién era ella, y tampoco le interesaba saber. Lo que le importaba era que el hombre le gustaba y parecía haber correspondencia. Pronto, su emoción era tanta que se olvidó de la indeterminada "una" y, por supuesto, del mandamiento que no sólo es un mandamiento sino una regla básica de convivencia.
Recibía toda clase de consejos que versaban: "Aviéntate, total, no hay anillo" "Si estuviera tan contento no tendría porqué fijarse en otras mujeres", etcétera, etcétera. Consejos tanto de hombres como de mujeres.
Sí, ella podía conquistarlo. ¿Qué más daba lo demás? Total, ni conocía a la una, y el hombre no parecía estar tan interesado en su novia. Ni hablaba de ella.
Hasta que la "una" dejó el artículo indeterminado para convertirse en "la". Artículo determinado que denota el conocimiento del hablante con respecto al sujeto que dicho artículo modifica. "La".
"La" llegó a ella como en Sensatez y sentimientos llega la prometida de Edward a hablar con Eleonor Dashwood. Llegó a confesarle sus relaciones con el hombre que mi amiga había estado dispuesta a amarrar. "Yo ando con él", declaró "Una", y de inmediato dejó de serlo y mi amiga supo su nombre, "La".
Mi amiga apenas estaba en el proceso de enamoramiento, sin embargo pensó en las ironías. "La" siempre estuvo ahí, tiene nombre, y es su amiga y su compañera de trabajo. Se sienta junto a ella. Comparten el teléfono, y nunca, hasta que "La" se lo platicó en confesión, sospechó siquiera que ella pudiera ser la mujer indeterminada con quien competía.
Tampoco la reconoció cuando vio una fotografía en el messenger del hombre. Incluso se dijo que "Una" era fea. Tanto como Frida Kahlo.
Según "La", la razón por la que no le platicó antes fue que el objeto del deseo no quería que mi amiga se enterase, por aquello de los chismes en la oficina. ¡Vaya valentón! ¡Vaya pendeja!
Desconocemos la intención verdadera de "La", aunque mi amiga no se atreve a juzgarla y está segura de que se lo dijo por las razones correctas.
¿La conclusión? Una nunca sabe a quién le pega con sus acciones.
miércoles, 7 de octubre de 2009
Bien/ de la chingada 5:43
Mi primera expedición después de ocho años fracasó.
Fracasó rotundamente. Sin embargo, en un intento de quedarme con lo bueno, aquí expongo los puntos positivos aprendidos:
1. Boogie man NO es el único que puede hacerme sentir maripositas.
2. Tengo bien arraigada mi convicción de correspndencia, es decir, soy más segura de mí misma.
3. Soy lo suficientemente consciente como para dar vuelo a mis emociones, pero no seguir cansándome por causas perdidas, como ésta.
4. No me interesa la amistad como premio de consolación.
5. Siento.
Ahora, una vez expuestos los puntos anteriores, sólo me queda desdedicar por anticipado At last, y decir que sí, sí estoy triste, y en el fondo me da gusto estarlo, porque quiere decir que siento, y que siento en equilibrio, no como con Boogie man, a quien, incluso, le mando un cordial saludo.
Qué bien/de la chingada está.
lunes, 5 de octubre de 2009
Donde nacen las nubes 16:01
My boys totalmente jajaja
Después de esperar quién sabe cuánto tiempo (quiero dejar claro que, ayer, el tiempo era alterno, no me importaba y yo no le importaba a él), llegó el grupo de excursionistas que ha subido muchas veces y, después de adquirir los permisos, subimos en coche por el camino que nos llevaría a la falda del Iztaccihuatl.
Y llegamos. Estaba ahí, grandiosa y tranquila, la mujer dormida, esperando que alguien la despierte. Era como si, por veinticinco pesos, todos tuviéramos el derecho de desafiar su sueño e intentar llegar a su rostro para despertarla con nuestros pasos.
Ahí está, como siempre, aguardando
La montaña, gigantesca, y nosotros, tan pequeños. Un contraste natural. La prueba fehaciente de que nosotros pertenecemos a la naturaleza, no viceversa.
Empezamos a subir. Mi corazón palpitaba con intensidad y me dolía el orgullo. No era posible. Ni diez metros y yo me estaba muriendo. Así fue todo el camino. Los demás se me adelantaron y Aldo, muy lindo, me esperó todo el camino. Hice con él la subida. Se adelantaba, me esperaba y cuando yo llegaba, descansábamos. Al menos, el ritmo lento me permitió ver mucho mejor el paisaje.
Nos tocó de todo: neblina que no permitía ver detrás de nosotros. Era como si, a cada paso que dábamos, se acercara a cubrir nuestras huellas los ojos de quienes acababan de hacerlas.
My friend and the fog behind him
Luego se abrieron las nubes como cortinas de teatro para presentarnos al sol y para que pudiésemos ver, del otro lado, al dueño mitológico de aquella mujer voluble y contrastante.
A veces sí, una imagen vale más que mil palabras
Adelante, el camino estaba más empinado y la tierra más suelta। Por supuesto, me habían dicho que llevara una chamarra gruesa que ni siquiera se bajó del coche, y pronto me despojé de la sudadera que traía. Me di cuenta de que los jeans no habían sido una buena opción, y de que mis tennis no eran suficientes. Y sin embargo, mientras el cuerpo aguante, uno tiene que seguir.Y yo seguí. Lentísima. Pero seguí. Me da orgullo decirlo. Más allá de que fui la última, tanto en la subida como en la bajada. Me da gusto decir que lo hice, y decir que nunca me ha limitado la mente, ni tampoco el cuerpo. Me da gusto ser voluntariosa, porque sólo así puedo decir que llegué al siguiente punto.
La fábrica de nubes
O al menos así le he puesto yo al segundo portillo. Desde abajo, mi motivación era llegar a un lugar donde las nubes se precipitaban, donde parecía que se estaban haciendo. La fábrica de nubes. Quería llegar ahí. Si se podía, a lo mejor quería llegar un poquito más arriba. Tantito, quería que en mi mente se quedara grabada la idea de que estuve sobre las nubes. De que caminé arriba de ellas. Pero primero, primero tenía que llegar a ellas. Adonde se hacen.
El segundo portillo. Ahí era el lugar. La niebla chocaba contra la mujer dormida, y entonces se partía y se formaban las nubes de figuras. Ya, aunque el viaje había valido la pena, ése era el orgasmo. No sé cómo no lloré. Tenía toda la intención y todas las ganas. Pero no... nomás me quedé ahí, perpleja. De pronto me entró nostalgia por un país que desconozco, diferente del México tercermundista y citadino. En algún momento hasta sentí coraje hacia mi condición física, porque bien sabía que ya no podría andar mucho más de lo que había andado ya.
La piedra donde la niebla golpea
Otra toma
Ahí ya no llegué
El regreso
Bucklet list- Iztaccihuatl- Checked
Your love is gonna drown 11:58
Me encanta su música, y me encanta esta canción. No se llama Your love is gonna drown. Se llama Marching bands of Manhattan.
sábado, 3 de octubre de 2009
At last 10:39
Ojalá que sí.
jueves, 1 de octubre de 2009
El día más importante de mi vida 14:51
No quiero nada más para mi vida. Quiero escribir. Quiero publicar lo que escriba.
Es hasta hoy, que lo escribo aquí, cuando me cae el veinte de que ya estoy ahí, en un libro, impresa. Me pertenecen las pocas pero significativas 71 a 74, y el 25 de septiembre, día de la presentación, yo pertenecía al selecto grupo de los autores.
Se me hace un nudo en la garganta únicamente de pensarlo.
Soy una autora publicada.