jueves, 31 de diciembre de 2009

Son las 8.41 pm del 31 de diciembre de 2009, y yo estoy completamente sola. Al fin un momento de soledad absoluta.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Mi 2009 en imágenes

Faltan cosas importantes, pero aquí hay un recuento.





Y el balance del año es...

Me choca Navidad, y Año nuevo tampoco me encanta. Sin embargo, sí me gusta hacer recuentos de año. En especial este año que, tal como lo vaticinaron mis amigos Aldo y Roberto, fue un año donde los cambios comenzaron.

Así que he aquí los hechos en orden cronológico. Hay cosas que me guardo, o que estarán mencionadas someramente porque fueron muy significativas para mí. Para la gente que las vivió conmigo, ya saben por qué no lo pongo completo aquí.

  1. Empecé a pensar en la tesis y en que no tenía nada hecho, seis meses después de que haberme graduado.
  2. Tardes de tesis y UNAM con Aldo.
  3. Cumpleaños de Sherley en Mojito Room y luego en Harem.
  4. Cumpleaños de Mario en Dutch. Qué diversión...
  5. Cumpleaños de Farid en Envy. Again, cuánta diversión...
  6. Inicié las clases de tango.
  7. Instauré febrero como el mes del humor negro en mi blog. Creo que en 2010 será igual.
  8. Concierto de Beirut en el Lunario del Auditorio Nacional. El vocalista respondió cuando le dije "Te amo" jajaja. (19 de febrero)
  9. Terminé de pagar mi computadora.
  10. Salida de Novartis.
  11. Entré a trabajar con Leonardo Martínez (@leitomartinez) en ¡Ya Dije!
  12. Empecé a dar dos talleres de narrativa.
  13. Hicimos una sorpresota para Penny: una obra de teatro guiñol.
  14. Me fui a construir casas para Un Techo para mi País en La Planada, Estado de México.
  15. Nos enteramos de la muerte de una de las hijas de Gaby, quien es una de las amigas más queridas de mi mamá. En paz descanse.
  16. Terminé de leer Molloy de Samuel Beckett, uno de los libros más complicados y tediosos que he leído en mi vida.
  17. Hice de abril el mes sentimental de mi blog. No pienso repetirlo en 2010.
  18. Mi abuelo cumplió años el 25 de abril.
  19. El 25 de abril me hice miembro de twitter.
  20. La influenza nos tuvo sitiados y guardados en casa.
  21. Compré una bicicleta.
  22. Aldo me enseñó a andar en bicicleta una vez que se acabó la influenza.
  23. Empecé a seguir a @MaicoC en twitter.
  24. Chrystopher cumplió años y los festejamos con una sorpresa en Don Keso.
  25. Murió Mario Benedetti. Me duele muchísimo esa ausencia.
  26. Me escapé a Tepoztlán con mi Choquis y Kriki.
  27. Me traumé con las telenovelas "La fea más bella" y "Mi gorda bella".
  28. Festejé mi cumpleaños con mis amigas en una reunión divertidísima e inusitada. jajaja.
  29. Cumplí años el 5 de junio.
  30. El 5 de junio fue también mi último día en ¡Ya Dije!
  31. Me hicieron una sopresototota: Me llevaron de rally por la ciudad a lugares significativos con mis amigos, y después fuimos a comer y, finalmente, a ver jugar a la Selección. Fue perfecto.
  32. Mi amiga Maricela se tituló el 8 de junio. No pude asistir a su examen porque fue mi primer día en el nuevo trabajo.
  33. Fiesta de titulación de Mendi.
  34. Primer recorrido en bicicleta por Reforma. Decidí dejar de fumar.
  35. Me fumé mi primera última cajetilla.
  36. Mi mamá me regaló un diplomado en Creación Literaria.
  37. Empecé a utilizar Blackberry. Adicción a twitter.
  38. Festejamos a Aurora, fuimos a su casa (cuatro horas perdidos) y le hicimos una sorpresa. Adornamos y jugamos. ¡Qué gran rato!
  39. Me entró una depresión terrible, una crisis terrible.
  40. Dejé de escribir en este blog y me cambié a otro.
  41. Mi hermano cumplió años.
  42. Daffne cumplió años. Fuimos a ver Metrópoli musicalizada con rock en vivo. De ahí empecé a ir a todas las películas del ciclo de Bandas Sonoras de la Cineteca que pude.
  43. Me fui con mi hermano de fin de semana. Me encantó.
  44. Bailé una canción completa de tango.
  45. Me avisaron que me publicarían un cuento en un libro.
  46. Empecé a coordinar un círculo de lectura.
  47. Las cosas en mi oficina se pusieron difíciles.
  48. Empecé a hacer migas con Silvia.
  49. Maico me convenció de regresar a mi blog original. Todavía le estoy agradecida por ello.
  50. Conocí a alguien. Me ilusioné con él.
  51. Nos fuimos a Toluca por el cumpleaños de mi queridísima amiga Maricela. Importante decisión porque fue el mismo fin en que podría haber visto a Boogie Man.
  52. Mi amiga Ovi cumplió años. Fuimos a la Bodeguita del medio y luego a Felina. Great time!
  53. Mi amiga más antigua y yo dejamos de ser amigas.
  54. Fue la presentación del libro donde me publicaron.
  55. Hice una celebración para festejar mi publicación.
  56. Ocurrió un suceso terrible en mi familia.
  57. Me desilusioné del hombre que conocí, pero gané un buen amigo.
  58. Subí el Iztaccihuatl (bueno, llegué al segundo portillo, donde nacen las nubes).
  59. Hice algunos ciclotones.
  60. Fui a Querétaro por trabajo y pasé una gran tarde de viernes y de conocimiento.
  61. Llevaba ya varios meses haciendo mi taller con Susana.
  62. Superé mi trauma de años.
  63. Hicimos una fiesta sorpresa para Roberto.
  64. Me avisaron que mi tío Fernando estaba desahuciado.
  65. Mi mamá cumplió años.
  66. Me jodí el tobillo
  67. Fui a los Rápidos por el cumpleaños de Aldo.
  68. Me caí de la lancha de los Rápidos de la manera más tonta. Jajaja
  69. I have my secret, ése que una no quiere compartir con nadie.
  70. Le hicimos como sorpresa a Aldo una exposición de fotografías.
  71. Tuve el fin de semana más tenso de mi vida para sacar un trabajo.
  72. Me enojé con mi mejor amigo.
  73. Murió mi tío Fernando el 28 de noviembre.
  74. Tomé un café con @tanke67.
  75. Empezó mi círculo de lectura por google wave con Maico y sus amigos.
  76. Organicé la fiesta de fin de año de la empresa donde trabajo.
  77. Me contenté con mi mejor amigo.
  78. Voy saliendo y voy bien.
Adicionalmente, me reencontré con mis amigos de la secundaria y fui a las luchas :D

lunes, 28 de diciembre de 2009

Arraigada

No quiero entrar en detalles. Sólo diré que hoy estoy en shock. Fui por mi pasaporte y me dijeron que no me lo pueden dar porque en la pantalla aparezco con la leyenda "arraigo".

Es decir, estoy anclada a este pinche país de mierda. O soy una delincuente, o hay alguien que se llama igual que yo y nació el mismo día.

¿O soy Dr. Jeckyll y Mr. Hyde? ¿Acaso he cometido crímenes que desconozco? ¿Qué he hecho para estar atada a este país? ¿Hay un oráculo que les dice que seré grande y por eso no deben dejarme salir de aquí? ¿O sólo fue una equivocación que, de pronto, me cuarta una de las garantías individuales?

Me pasa que siento que me pisaron las alas. Sentí que me oprimieron el alma. El alma libre.

Esto es como una pésima broma de la vida en el día de los Inocentes.

Estoy prisionera, y México es el domicilio donde decidieron arraigarme.

Vaya forma de terminar el año.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Uno de Alfonsina

No sé si he escrito aquí que estuve a punto de llamarme Alfonsina. Mi mamá admira muchísimo a la poetisa Alfonsina Storni y estuvo a punto de llamarme así. Mi abuelo, que no sabía quién era Alfonsina Storni, creyó que mi mamá quería nombrarme así en su honor (mi abuelo se llama Ildefonso pero todo mundo le dice Alfonso), y se lo impidió.

Así que me llamo Charbelí.

Anyways, hoy estábamos buscando mi acta de nacimiento para un trámite, y me topé con el libro de Alfonsina Storni. Aquí dejo un poema que me encanta:

Tanta dulzura

Tanta dulzura alcánzame tu mano
Que pienso que si las frutas te engendraron,
Si abejas con su miel te amamantaron
Y si eres nieto excelso del Verano.

Tanta dulzura no es del rango humano:
Los dioses tus pañales perfumaron,
Sobre tu sangre roja destilaron
Ojos de niños, lasitud de llano.

Tanta dulzura, que cayendo al alma
Mueve esperanzas, le procura calma
Y todo anhelo de virtud corona.

Tanta dulzura, para bien sentida,
Que digo al mal que me consume: olvida.
Y al fuerte daño que me dan: perdona.

Alfonsina Storni

Divagaciones de insomnio

Hoy es noche de insomnio. Escucho música y decidí entrar al dashboard de blogger y ver si me sale algo que escribir. Estoy escuchando a Muse. No The resistance, sino una canción que me gusta mucho que se llama "Butterflies and Hurricanes".

Me tomo un té chai. Mañana intentaré hacerlo con leche, a ver qué tal sabe. Cómo se van las épocas en sabores y lugares. Mi té chai favorito se fue con mi lugar favorito en el mundo. No he vuelto a encontrar otro té que, siquiera, se le parezca en sabor. El lugar favorito en el mundo cambió hace poco. Ya no es ése que una vez me albergó y albergó tantas sensaciones y a tanta gente distinta.

Ahora es otro lugar. Es tan mío y tan de tantos. Quisiera ser súper millonaria y comprarlo. Me daría igual que la gente siguiera yendo, mientras supiera yo que es mío. Lo cerraría una o dos veces al año para recordar, para recorrer, para sentir otra vez.

Quisiera tener memoria fotográfica como el autista (¿cómo se llama?) para que no se me escapara ningún detalle de ese día. Pero no la tengo. Así que no sé quiénes estaban a mi alrededor, ni cómo iban vestidos, ni otro detalle que no fuéramos nosotros. Ja, y el pobre no tiene ni idea de lo que representa en mi vida. Y si tiene, pues qué bien lo esconde.

Pero bueno, he de regresar al tema anterior. Como no tengo memoria fotográfica, mejor confío en la generación de nuevos recuerdos. Se me figura a veces que la vida es como una fábrica de nubes. Es una fábrica de recuerdos y de ensoñación. Por supuesto, no hay que vivir del pasado, simplemente que el presente sucede tan rápido que cuando uno menos lo espera ya es pretérito. Así que cada momento es un nuevo recuerdo. Como si la mente tuviera cupo límite, desechamos algunos recuerdos. Pero no, no hay que desescharlos... o bueno algunos sí, pero no todos.

A pesar de mi Grinchez (jajaja) sí tengo propósitos de año nuevo. Entre ellos está la generación de nuevos recuerdos en este particular de mi lugar favorito (que es mi lugar favorito por varios factores que incluyeron, por supuesto, la buena compañía). La cuestión es que no sé cómo hacer para generar nuevos recuerdos cuando es una decisión de dos.

Es decir, quiero generar nuevos recuerdos con taaanta gente, pero espero que ellos también quieran generarlos conmigo. Si no, me queda muy claro que estoy jodida... si sí, ojalá que sí.

En fin, ahora sí me está dando sueño, voy a ver si ya me puedo dormir.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Sinapsis

Esta entrada no tiene nada que ver contigo. No quiero malentendidos. Es para una persona en específico: yo.

Soy escéptica. Este blog es testimonio fehaciente de mi escepticismo. Sin embargo me parece que uno puede crear lazos profundos, como dos neuronas conectadas en sinapsis. Algunas veces en la vida, uno encuentra sus dendritas y, a su vez, se convierte en axón de la otra neurona.

A mí esta conexión me ha sucedido con tres personas distintas, todas ellas del género masculino. De dos me enamoré, la otra se convirtió en mi mejor amigo.

Pero quiero enfocar mis reflexiones solamente a una de esas tres sinapsis. Fue la primera en mi vida. La encontré a muy temprana edad y me encantó. Y luego no supe qué hacer con esa clase de pertenencia.

Lo que pasa con las sinapsis en dos seres humanos (no en las neuronas), es que en exceso hacen daño, y es que uno es tan afortunado que a veces no tiene la claridad de verlo. Uno actúa como si la sinapsis fuera eterna, como si las neuronas no se murieran. Y mientras más se les daña, más probable es que las neuronas mueran.

Esa parte de mi vida terminó por morir producto de la inmadurez de las dos neuronas que se encontraron. Fue como si, de pronto, las dos se hubieran convertido en convexo, y se hubieran aferrado a encajar. Pero, cuando la ruptura inminente se dio, un nervio se quedó unido y alimentó a la sinapsis vegetativa. Las dos neuronas se aferraron a ese nervio, un pequeño lazo que mantenía viva esa sinapsis, a pesar de que las neuronas se distanciaron y siguieron buscando con quién más unir axón y dendritas.

La distancia entre ese par crece tanto que el nervio se tensa y corre riesgo de romperse. Después de mucha voluntad por distanciarse, la neurona C al fin se siente contenta porque el lazo está a punto de resquebrajarse.

Y entonces la otra neurona se acerca de nuevo. Nomás lo suficiente para que la cuerda, el nervio, no se rompa.

Qué afán suyo, y qué aferración mía la de antaño.

Nuestra sinapsis está al borde de la muerte. Por mucho que le hagas, se va a romper.

Y me gusta este nuevo papel en el que yo no añoro, sino él.

lunes, 14 de diciembre de 2009

La solitudine

Ya lo había escrito. Sin embargo, lo reitero: últimamente AMO estar sola. Lo platicaba, a veces me siento hasta culpable de las ganas que tengo de estar sola.

Me estoy volviendo absolutamente celosa de mi tiempo. No sé si sea bueno o malo, pero esto de ser ermitaña se me antoja tentador y único. No es falta de adaptabilidad. Es estar solo por elección propia.

Últimamente encuentro tanto tiempo para hacer lo que me gusta que la tentación me envuelve. Puedo leer un día entero (hace tanto que no pasaba), escribir, pensar, quedarme acostada boca arriba en mi cama con los audífonos puestos y cantar a todo pulmón. Estar en silencio.

Me fascina hablar solamente conmigo y no invitar a nadie a mi diálogo interno. Estar en silencio. Tener mis secretos. Me gusta.Me gusta mirar hacia dentro porque disfruto lo que hay que observar adentro.

Soy mi mejor amiga, mi amante, casi podría decir que autosuficiente. Me gustaría que mi cuerpo fuera una ciudad donde encontrara comida, bebida, refugio, para vivir conviviendo siempre conmigo misma.

Pero no se puede. Aquí estoy, y los demás tampoco me pesan. Algunos, con quienes intearctúo en mi círculo de lectura, son bienvenidos a mi soledad, si no les causa pesar, claro. La maravilla de la soledad es que no hace falta correr a nadie. Todos son bienvenidos. Me da gusto verlos a todos. Estar con todos. Pero, al final del día, me gusta estar sola.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

1959-2009

Mi tío murió hace once días. Era la madrugada del 28 de noviembre. Yo estaba dormida. Concilié el sueño a las dos de la mañana de ese día. Del 28 de noviembre.

Me desperté a las nueve de la mañana porque escuché los sollozos de mi mamá en la habitación contigua. Ya lo sabía: el jueves había estado en casa de mi tío. No entré a verlo. Sabía que hacerlo sería un momento de quiebre absoluto. Que no me aguantaría y empeoraría el sentir, ya de por sí apesadumbrado, de la casa y de los que nos encontrábamos ahí.

Quisera ver su muerte como su única posibilidad de descanso. Racionalmente así lo veo, pero en el sentimiento me cuesta. Racionalmente entiendo que esto fue lo mejor. Desde todas las perspectivas posibles. Me queda claro que la muerte es muerte, y es un proceso natural e inevitable de la vida. No hay calificativos para la muerte. Sólo es.

Y sin embargo mis emociones ven víctimas. La primera víctima, Fernando. El hombre que se fue después de haber sufrido lo que sólo él supo. No se fue exento de dolor ni de pensamientos tormentosos. Me pregunto cuántas veces le pasó por la cabeza la idea de que no va a ver a su hija casarse. A su hijo terminar la universidad. Cuántas veces le acechó la frustración de conocer que con su muerte dejaría a su familia en apuros económicos. A su esposa sin su compañero de vida. Me pregunto si alguna vez se cuestionó que su vida se quedaba trunca. Como cuando cierran las calles a la mitad y uno deja de tomarlas no porque se acaben, sino porque un agente externo la obstruyó.

Ésa es la impresión que su muerte me deja. No de fin lógico y natural sino de algo que se quedó a medias.

Mi tío había cumplido 50 años en agosto. Fuimos a su fiesta sorpresa. Me acuerdo de su respiración agitada, pero había vida, había esperanza en su cuerpo débil, había ganas. Después de que le dijeron que el cáncer había penetrado el hueso toda la fortaleza que lo caracterizó se vino abajo.
Una amiga mía me pasó un texto que escribió para un concurso. Estaba basado en el testimonio de vida de una señora que milagrosamente se había recuperado del cáncer, aún cuando, enferma, se había embarazado. Lo único que podía pensar el jueves y viernes era en esa historia. Supongo que hasta el más ateo y el más pesimista quiere que haya magia.

Pero en este caso no hubo. Mi tío no podrá dar testimonios de que sobrevivió al cáncer y de que ahora vive la vida distinto. ¿Por qué algunos sí cuentan con esa fortuna y otros no? Vale para pura madre mi pregunta porque no hay respuesta.

Las imágenes que vi el sábado y el domingo se han quedado grabadas en mi alma. Yo, que soy tan llorona, y me cuesta trabajo llorarlo. He tenido que entrar muchas veces al blog de mi mamá y leer su testimonio para poder desahogarme. Hasta ahora que está muerto yo me doy cuenta de cuánto lo quería. No tenía que verlo diario. Así es el cariño.

Ayer soñé que hablábamos por teléfono. No me acuerdo qué. Sólo me acuerdo que sentía mucha alegría porque su voz estaba sana. Todo mi sueño versó en eso. En él y yo hablando.

Al final, me siento descorazonada. Y doblemente descorazonada cuando pienso en lo que los demás más allegados deben sentir.

Su alma ya descansa del sufrimiento corporal. Entonces, que descansen en paz los vivos, que nos quedamos con la inquietud y el dolor que la muerte trae consigo.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

...

No sé ni cómo titular esta entrada ni tampoco sé a ciencia cierta qué incluir en ella y qué no. Sobre la muerte de mi tío hablaré más adelante, cuando el shock haya pasado y yo deje de llorarlo. Pero no puedo sacarme de la mente los acontecimientos del jueves al domingo de la semana pasada... en fin, él se merece una entrada libre de dolor e independiente de ésta que, te anticipo, también es catártica.

Quiero desahogar aquí los días 21, 22 de noviembre, así como la primera mitad de la semana pasada. Quisiera borrarlos de mi memoria como si nunca hubieran sucedido. PIenso en la ganancia y la comparo con las pérdidas, y la balanza se inclina a la pérdida. Perdí desde mi música querida hasta mis fotografías invaluables. Desde horas de sueño hasta conceptos de amistad. Perdí confianza. Perdí libertad en mi trabajo. Y gané muy poco o, es tan material, que yo diría que en realidad no gané nada.

Me siento, además, dolida y traicionada. Está cabrón cómo la vida se encarga de acomodar las cosas. A mí nunca me ha tocado que se acomoden a mi favor. Todo lo contrario. Pero bueno, para gozar los triunfos hay que pasar por fracasos.

Sin embargo, aunque al final los resultados fueron satisfactorios, debo decir que nunca me sentí tan fracasada como el martes y miércoles pasados. Nunca. Y espero no volverme a sentir así jamás.

Todas estas sensaciones terribles, tanto personales como profesionales, fueron opacadas el jueves por un sentimiento mucho más profundo que prevalece. Y es por respeto a ese sentimiento que se ha instalado en mi alma que hago catarsis aquí. Quiero sentir una cosa a la vez y darle prioridad a lo que la tiene.

Y la muerte le gana a todo lo demás, como siempre.