Al fin la vi. Ya la conocía por fotos y me tocaba el corazón. Pero ya la vi. El domingo. De pronto tuve esa sensación de que los fondos se nublaban y lo único que importaba en el mundo eran sus ojotes negros, sus pestañas largas y chinas y sus mejillas redondas típicas de bebé.
Es una bebita. Sol. Qué gran nombre para una niña que, efectivamente, ha llegado a iluminar la vida de mi familia. Tiene el cabello tan negro como los ojos, y la mirada tan misteriosa que atrae de inmediato. Entre mi mamá y ella se forjó un lazo inmediato. Y en mi corazón también. Nunca había querido a nadie antes de conocerle. A ella ya la quería, y me enamoré de su sonrisita con dientes nacientes en el primer momento en que la vi. Y sí, estoy enamorada de ella. De ese pedacito de espacio exterior que vino al mundo a llenarnos de dicha. Soy tan afortunada que es parte de mi vida. De mi familia. Sol es parte de mi familia y, aunque apenas tiene nueve meses en el mundo, estoy dispuesta a ser testigo de todo su crecimiento. Y no tengo prisa. Uno siempre es paciente con la gente que ama.
lunes, 29 de noviembre de 2010
domingo, 21 de noviembre de 2010
Feliz cumpleaños 22:40
Fue el cumpleaños de un amigo con el que estoy completa y absolutamente distanciada desde hace más o menos un año, a quien no sé si llamar examigo en la práctica, pero para efectos de este escrito será "ex". La cuestión es que Ex cumplió años y me invitó a su fiesta una invitación a través de los eventos de Facebook, (herramienta que les recomiendo ampliamente en caso de que quieran ofender a alguien y no tengan los pantalones, la paciencia ni el interés suficiente de buscarle). Está de más dejar claro que no fui, pero por si alguien lo duda, no fui. No me interesaba. En algún punto pensé que tal vez me dolería ver fotos de la fiesta, porque era un tema recurrente entre mis amigos (los que sí continúan siéndolo). Pero no. A decir verdad, me dio gusto no haber ido y no lamentar mi decisión ni durante un instante. ¿Qué hice ese día? Me quedé en casa viendo "Secretos de un matrimonio" y me fui a dormir temprano, y aún así creo que invertí mejor mi tiempo que asistiendo a esa fiesta.
Al día siguiente me desperté a las 7, y por ahí de las 9, minutos más o menos, recordé la fecha. "Una llamada", pensé primero, pero luego me pregunté qué diría en una llamada. "Nada, no tengo nada que decir". "Un sms". Podría ser. Una convención que decir y punto. Pero no. Tampoco me nació. Así que abrí la aplicación de Facebook desde mi celular, busqué su perfil y entré a su muro: "éste es el medio perfecto", me dije, y le dejé un recado ahí.
No fue venganza de que él no me felicitó en mi cumpleaños y me tuve que ir sola ese día, aunque me había prometido que me llevaría. Fue simplemente la proporción de felicitación que ameritaba en relación con la "amistad" que hemos tenido este año. Invitación por facebook=felicitación por facebook. Quien quiera que diga que estoy ardida. Quienes lean entre líneas se darán cuenta de que me duele un poco y de que mi orgullo está muy herido. Cuando vi esa invitación recordé de inmediato a una exnovia de Ex, con quien quería quedar bien (bueno, no sé porqué lo hizo) y la invitó por mail.
De inmediato me di cuenta de que sí, estoy destinada al ostracismo. De nada vale que yo no sea una exnovia y que durante varios años haya ostentado el título de "mejor amiga". En cuanto lo saqué de balance, en cuanto dejó de sentirse seguro ante mi opinión sobre él, en ese momento resultó conveniente desplazarme. Tal parece que para él la gente es desechable. Al menos yo lo fui.
Me pregunto qué pensaba. Si en él de verdad cabía la idea de que yo, así como soy, iba a llegar a su fiesta ridículamente disfrazada -era de disfraces- para abandonarme a su abrazo. Afortunadamente me quiero más que eso y no necesito que nadie me dé mi lugar para dármelo.
Ex es un tipo encantador y seguramente aquí la mala de la historia soy yo. Pero, ¿qué más da parecer el villano si ahora que la otra persona no está, uno se siente más tranquilo, incluso en el enojo?
El orgullo herido tiene sólo una razón. Es una pero, oh, qué grande es: ¿cómo se atreve a compararme con sus ex (con sus patrones de comportamiento surge la idea de una comparación)? ¿Cómo se atreve a pensar que soy sustituible? Si, aún con mi "actitud negativa, como él la llamó, soy una mujer excepcional. Maravillosa. Espectacular.
En fin, el tiempo es oro, y conmigo, él ya no lo tiene.
Al día siguiente me desperté a las 7, y por ahí de las 9, minutos más o menos, recordé la fecha. "Una llamada", pensé primero, pero luego me pregunté qué diría en una llamada. "Nada, no tengo nada que decir". "Un sms". Podría ser. Una convención que decir y punto. Pero no. Tampoco me nació. Así que abrí la aplicación de Facebook desde mi celular, busqué su perfil y entré a su muro: "éste es el medio perfecto", me dije, y le dejé un recado ahí.
No fue venganza de que él no me felicitó en mi cumpleaños y me tuve que ir sola ese día, aunque me había prometido que me llevaría. Fue simplemente la proporción de felicitación que ameritaba en relación con la "amistad" que hemos tenido este año. Invitación por facebook=felicitación por facebook. Quien quiera que diga que estoy ardida. Quienes lean entre líneas se darán cuenta de que me duele un poco y de que mi orgullo está muy herido. Cuando vi esa invitación recordé de inmediato a una exnovia de Ex, con quien quería quedar bien (bueno, no sé porqué lo hizo) y la invitó por mail.
De inmediato me di cuenta de que sí, estoy destinada al ostracismo. De nada vale que yo no sea una exnovia y que durante varios años haya ostentado el título de "mejor amiga". En cuanto lo saqué de balance, en cuanto dejó de sentirse seguro ante mi opinión sobre él, en ese momento resultó conveniente desplazarme. Tal parece que para él la gente es desechable. Al menos yo lo fui.
Me pregunto qué pensaba. Si en él de verdad cabía la idea de que yo, así como soy, iba a llegar a su fiesta ridículamente disfrazada -era de disfraces- para abandonarme a su abrazo. Afortunadamente me quiero más que eso y no necesito que nadie me dé mi lugar para dármelo.
Ex es un tipo encantador y seguramente aquí la mala de la historia soy yo. Pero, ¿qué más da parecer el villano si ahora que la otra persona no está, uno se siente más tranquilo, incluso en el enojo?
El orgullo herido tiene sólo una razón. Es una pero, oh, qué grande es: ¿cómo se atreve a compararme con sus ex (con sus patrones de comportamiento surge la idea de una comparación)? ¿Cómo se atreve a pensar que soy sustituible? Si, aún con mi "actitud negativa, como él la llamó, soy una mujer excepcional. Maravillosa. Espectacular.
En fin, el tiempo es oro, y conmigo, él ya no lo tiene.
Etiquetas:
desamistad,
distancia
lunes, 15 de noviembre de 2010
If I ever feel better... 20:29
Damn, aunque usted no lo crea, caché un resfriado. Bastante fuerte y que justamente me impidió salir el día que estaba dispuesta a regresar al mundo. Creo que, en realidad, fue una señal de que debo dejar pasar más tiempo.
Así que un poco más, sólo un poco.
Así que un poco más, sólo un poco.
Etiquetas:
soledad
viernes, 12 de noviembre de 2010
Laura Avellaneda 21:47
Amó. Fue amada. Le regresó las ganas de vivir a Martín Santomé. Martín lo dice. Lo dice entre líneas. Lo dice claramente. En su diario están páginas cargadas de monotonía, y luego de alegría profunda. Amó a Laura. Fue amado por Laura. Incluso Laura le recuerda en el lecho de muerte: "Usted Martín Santomé no sabe cómo querría yo tener ahora todo el tiempo del mundo para quererle pero no voy a llamarlo junto a mí ya que aún en el caso de que no estuviera todavía muriéndome entonces moriría sólo de aproximarme a su tristeza". Es de memoria que escribo esta "Última noción de Laura"... Quizá sufrió doblemente. No sé, tal vez murió triste. Tal vez preocupada. ¿Qué pasaría con Martín si ella no estaba? ¿Con su futuro?
Pensar en ellos me hizo derramar unas lágrimas hoy.
Descanse en paz Laura Avellaneda. Descanse en paz Benedetti.
Pensar en ellos me hizo derramar unas lágrimas hoy.
Descanse en paz Laura Avellaneda. Descanse en paz Benedetti.
lunes, 1 de noviembre de 2010
Inseguridad 23:20
Ahora sí que nadie me lo cuenta. De cero asaltos o agresiones, me convertí en una contribuyente a la estadística de la inseguridad. Este año me asaltaron cuando venía en un Primera Plus de regreso de Querétaro. Y sí, los asaltantes abordaron el camión con armas. A mí me pegaron un cate para que agachara la cabeza y no los viera: "si me vuelves a ver te carga la chingada", fueron sus palabras exactas, y encima en Primera Plus nos trataron como delincuentes y nunca me llamaron ni para disculparme a pesar de que presenté mi queja enérgica.
Pero ayer amenazaron a mi acompañante con una navaja. Afortunadamente no nos la mostraron con la hoja afuera, pero la amenaza era clara. Todo porque lo ven a uno más o menos bien vestido. Yo, irresponsable, nos metí a Tepito, cuna del comercio informal, donde venden cualquier cantidad de cosas a precios ínfimos. Cuna de Cuauhtémoc Blanco, de los mejores boxeadores mexicanos, y cuna también, desafortunadamente, de asaltantes despiadados y protegidos por policías corruptos. De verdad que no sé cómo salimos ilesos de ahí. Gracias a la vida que no nos robaron nuestras pertenencias y que la navaja sólo fue una amenaza.
Pero vuelvo a pensar en la clase de país que es mi país y la clase de país que nos merecemos... Y definitivamente no incluye un tipo amenazándonos con una navaja y otro siguiéndonos. No incluye correr al Eje 1 Norte para subirnos al camión que ya salió y cuyo destino desconocemos.
No, no me lo merezco. Nadie lo merece, y sin embargo aquí estamos.
Pero ayer amenazaron a mi acompañante con una navaja. Afortunadamente no nos la mostraron con la hoja afuera, pero la amenaza era clara. Todo porque lo ven a uno más o menos bien vestido. Yo, irresponsable, nos metí a Tepito, cuna del comercio informal, donde venden cualquier cantidad de cosas a precios ínfimos. Cuna de Cuauhtémoc Blanco, de los mejores boxeadores mexicanos, y cuna también, desafortunadamente, de asaltantes despiadados y protegidos por policías corruptos. De verdad que no sé cómo salimos ilesos de ahí. Gracias a la vida que no nos robaron nuestras pertenencias y que la navaja sólo fue una amenaza.
Pero vuelvo a pensar en la clase de país que es mi país y la clase de país que nos merecemos... Y definitivamente no incluye un tipo amenazándonos con una navaja y otro siguiéndonos. No incluye correr al Eje 1 Norte para subirnos al camión que ya salió y cuyo destino desconocemos.
No, no me lo merezco. Nadie lo merece, y sin embargo aquí estamos.