martes, 31 de agosto de 2010

Vacaciones

Creo que necesito vacaciones de mi propio mundo. Adaptarme a las nuevas condiciones de mi cuerpo y mis circunstancias. Necesito ponerme en pausa para darme cuenta de que las cosas han cambiado. De que sigo cambiando... De pronto me siento como en una segunda adolescencia. Desde lo básico (mi cuerpo) hasta lo más complejo, de pronto es cada vez más obvio que me está sucediendo algo sin precedentes.

Así que necesito vacaciones de mi mundo. De la gente. Quizá de mí también. Quisiera tener una cueva en un lugar lejano para marcharme ahí en calidad de ermitaña. Un lugar donde no tenga que hablar, donde el silencio establezca un monólogo. eso necesito. mudarme. sólo unos días. o tal vez ahí me quede. tal vez sólo me lleve las cosas básicas, y ahora mi canasta ha cambiado. Le he incluido un elemento. uno sólo mío. aunque se supiera, seguiría siendo un secreto porque yo, nadie más que yo, lo conozco a plenitud. y me iría. adonde sea. adonde los brazos cortos sin alas me alcancen. si no hay cielo no importa. entonces en la tierra. quisiera caminar hasta que los pies ya no me den. y ahi encontrar mi cueva. no. no es esconderme. es irme de vacaciones. irme de vacaciones con aquello que quiero explorar, conocer a fondo. pero quiza, cuando esté allá, quiera irme para siempre.

quiero irme a la cueva y conocer por siempre.

sábado, 28 de agosto de 2010

Ocho

Así que voy ocho kilos abajo. No son muchos, comparados con todos los que tengo que bajar, pero al parecer hacen mucha diferencia. Quizá he disminuido volumen. El punto es que los ojos se me ven más grandes y los pechos más breves. Pero al fin, al fin, empiezo a ver que me puedo comprar algunas prendas en tallas normales, que los pantalones me nadan y que los hombres me miran más. No es que antes no me miraran, pero ahora lo noto más.

Y, sin embargo, nunca me había interesado tan poco que me miraran o no. Me da igual. Nunca he sido de esas mujeres que coleccionan cortejos. Es más, cuando he sido objeto de pretensiones rara vez me he dado cuenta. Y sin embargo ahora me da igual. Yo veo mi reflejo y me gusta lo que veo. Me gusta verme las pompas y los senos y el perfil de mi rostro. Me gusta verme los ojos y la boca y darme cuenta de que la papada disminuye. Me gusta verme así, menos voluminosa.

Y luego pienso que en realidad no es un logro estar bajando de peso, es una obligación. Quizá por un buen tiempo, cuando ya haya llegado a mi meta, la gente me señale y diga sobre mí: "mira, era gorda y bajó de peso", como si hubiera sido una meta. La meta nunca es beneficiosa si ésta implica resarcir un daño. El daño, finalmente, ya está hecho. Así que todo este esfuerzo es nada más para regresar. Pero cuando regrese al peso que debí haber respetado, existirán marcas de que alguna vez dañé mi cuerpo y lo inflé hasta que era posible destruirlo con una aguja.

Ahora, cuando veo mi reflejo, me pregunto cómo pude quererme tan poquito, al grado de abandonar mi santuario a la suerte de su peor enemiga: yo.

Pero no soy más mi enemiga. De pronto llegan estos pensamientos autodestructivos que no sirven sino para sabotearme, no obstante yo necesito sobre ponerme, ser más sensata y recordar mi santuario. Aferrarme a los hechos, y el hecho es que, lo justo para mi inteligencia, es que esté protegida y se manifieste a través de la belleza: mi cuerpo.

Así que a seguirle que apenas llevo ocho.

domingo, 8 de agosto de 2010

Introducing myself

Es una sensación nueva. Única. Casi creí que estaba negada para ella. Y no. Aquí está. Es tan mía que no la comparto. Tener un nuevo mundo. Dice mi amigo que éste es mi año. Así se siente. Tengo 24 años y parece que he los he vivido todos, o casi todos, en 2010. Soy tan feliz como nunca antes había sido. Tengo a mi familia. A la gente que me quiere y a quienes quiero. Ser adulto. Pero no soy tan adulta al mismo tiempo. Una vez más me siento vulnerable y no me importa sentirme así. Estoy volviendo a conocerme, re-conociéndome. Y me encanta lo que veo. Lo que conozco. Lo que estoy dispuesta a entregar a los demás. Y es todo. No quiero guardarme nada. Quiero ser tierna y vulgar al mismo tiempo. Olvidarme de que existen estas normas de etiqueta absurdas que, en cuanto alguien quiebra, los demás sienten impulso de sobrepasar. Me enojo y lo disfruto. Me río y lo disfruto. Escucho música y lo disfruto. Ahora sí, mi cuerpo es la puerta de entrada a mi espíritu. Ahora sí estoy parada en el mundo, no en una burbuja alterna desde que sólo era observadora de la vida sin vivir realmente. Ahora vivo. Ahora quiero y me quieren. Ahora siento la correspondencia de todas las clases de amor de las que soy sujeto. Mis sentidos están despiertos al máximo para dejar el conocimiento de libro y empezar a adquirir inteligencia de vida. Ésta soy yo. Así, transparente, sin efugios, sencilla o complicada, más bien complicada, pero ésta soy yo.

Mucho gusto. Así tal cual me veo. Así tal cual me siento. Hermosa y real, bella, bella. Real. Sin falsas expectativas ni errores.

Mucho gusto.