viernes, 30 de diciembre de 2011

Trescientos sesenta y cuatro días

Lo único que realmente lamento de 2011 es que no tuve la disciplina para llevar una agenda. Afortunadamente, las fotografías, correos y mi buena memoria me han permitido hacer un recuento del año que está por concluir.

Fue un año de muchísimos cambios. Los últimos tres meses, el cambio se manifestó también en mi cuerpo. Puedo decir que todos me hicieron bien. Cambié de trabajo y me siento aliviada, si bien no tengo una entrada fija de dinero. Entré al primer semestre de la segunda carrera que estoy ya estudiando. Viajé mucho. Sentí mucho. Trabajé como loca. Estudié con mayor empeño que nunca. Mi blog cumplió un lustro. He vuelto a escribir.

Sin lugar a dudas —ni a modestia—, finalizo este año más culta, más linda y más adulta que como lo empecé.

Mañana, en el día trescientos sesenta y cinco del dos mil once, me despido del que, hasta ahora, ha sido el mejor año de mi vida.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Odio la navidad

La razón por la que odio la navidad es personalísima. Pero la odio.

Letras a la carta

Bien, me dijeron que, como parte de las remodelaciones a una revista electrónica para la cual colaboré algún tiempo, van a bajar los artículos que escribí.

No voy a hacerles un solo cambio, aunque creo que debería hacerles muchísimos. Me limitaré a subirlos a este blog para conservarlos en la red.

Así que lean y, si gustan, destruyan.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Toda esa gran verdad de Montagner

        “Fue durante una de mis reflexiones cuando por fin le quité la máscara a la estrujante verdad: mi motor era el fetichismo…”
Toda esa gran verdad, Eduardo Montagner

Eduardo Montagner es uno de los escritores jóvenes mexicanos con mayor talento y originalidad en su narrativa. Con tan solo 35 años, cuenta con varios premios en véneto (lengua minoritaria de sus antepasados italianos que vinieron a México), así como la publicación de la novela que a continuación se reseña.

Toda esa gran verdad vale la pena desde la primera oración –”El disparate podría empezar precisando que los viernes siempre me han marcado, para bien o para mal.”–, hasta la última. La novela narra la obsesión de Carlo, habitante de un pueblo llamado Belmondo, que está obsesionado con Paolo y sus botas de hule negro, calzado que es empleado para realizar labores de establo.

Narrada por el propio Carlo, la novela nos lleva por los rincones más recónditos y oscuros de su alma, por los episodios más enterrados de su existencia, todo en torno a su fetiche con las botas de hule negro. Esas botas representan la virilidad añorada, no en el hombre al que “ama”, sino en él mismo. Esas botas sacan sus más profundas pasiones, es capaz de dejar de lado la moral, los principios, de olvidarse de sus amigos, de sus seres queridos, con tal de poseerlas.

A través de los ojos de Carlo conocemos a Lorena (su prima) y a Paolo (el dueño de las botas y su entrañable amigo). Conocemos el trinomio que conforman, los deseos inexpresados, las fantasías, sus realidades.

En su prosa, Eduardo Montagner hace una combinación casi perfecta entre el lenguaje coloquial de un adolescente y el habla culta, digna de un filósofo que se cuestiona el principio más relevante de la existencia humana: ¿quién soy?

El homoerotismo está presente a lo largo de la novela como un elemento que, si bien es muy importante, en el todo de la vida y crecimiento de Carlo se convierte en una parte más que lo convierte en un personaje que no decepcionará al lector.

Charbelí Ramos Chávez

Luces del Norte- Phillip Pullman

Luces del Norte es el primer libro de la trilogía de La materia oscura de Phillip Pullman. Lo protagoniza una niña de 12 años llamada Lyra Belacqua, quien se encuentra en un mundo alterno, donde cada persona tiene un daimonion (es como el espíritu de cada ser humano, representado como un animal). Un día, Lyra espía a los licenciados del Jordan College, donde vive, y ahí comienza una aventura sin igual.
Acompañada de un oso acorazado, de brujas y de giptanos, Lyra emprende un viaje que la hará conocer su origen y la acercará un poco más a su destino.

Luces del Norte cuesta trabajo al principio. Empieza muy pesado. Es completamente lineal y los finales de los capítulos generalmente son iguales: Lyra se duerme. Sin embargo, a partir de la Seguda Parte del libro, el lector ya siente interés genuino sobre lo que pasará con la niña.
Seguramente porque el personaje de Lyra lleva toda el peso de esta primera novela de la trilogía, hay ocasiones en que parece una súper heroína de esas antiguas a las que no les da miedo absolutamente nada. Y, aunque no tenga conciencia del peligro, de pronto tantos desplantes de pedantería no parecen verosímiles. Esto, aunado a otras situaciones en las que Pullman parece romper las reglas del mundo que él inventa, hacen que la trama disminuya de intensidad. De hecho, se antoja que la narración podría tener mucha más tensión de la que tiene en realidad. Cuando está alcanzando puntos álgidos, se corta y Pullman tiene que volver a construirlos.

En primera instancia, me pareció que la novela estaba fundamentada en “fantasía barata”. Muchas mezclas, nada terminaba de cuajar. Sin embargo, el final del libro tiene un buen giro de tuerca que invita a seguir leyendo las siguientes obras que conforman la Trilogía.

Aunque no es materia de esta entrada, les adelanto que el segundo libro presenta grandes cambios para bien de la lectura y de la historia.

El libro dio pie a una película llamada La Brújula Dorada. No se dejen llevar por la película, ésta es malísima y, como bien lo apuntan en todos lados, sólo está basada, vale mucho más la pena la novela que la película.

Charbelí Ramos Chávez

El hombre ilustrado- Ray Bradbury

Parece difícil pensar que la ciencia ficción se convierte en realidad. En algunas ocasiones, incluso podríamos tomar a los escritores como verdaderos profetas, cuyas predicciones están plasmadas en libros. Recordemos Un mundo feliz (A brave new world) de Aldous Huxley, donde se hablaba del diseño genético de bebés para realizar actividades, clasificados en Alfa, Beta, Gamma, Delta y Epsilon. Se veía tan lejano, y ahora eso parece estar cada vez más cerca. Gracias al genoma humano, en la actualidad los padres pueden decidir el color de ojos, de cabello y género de sus hijos.

¿Quién niega, entonces, la posibilidad de que en algunos años la gente pueda mudarse a Marte, o de que se fabriquen robots a la medida exacta de uno mismo?

El Hombre Ilustrado comienza con la introducción de este ser extraordinario que tiene tatuados cuadros por todo el cuerpo. Es infeliz. Los cuadros cobran vida. Parece que hablan sobre algo real, son como pequeños televisores en las que se proyectan historias maravillosas, que dan pie a la serie de cuentos que contiene el libro.

La mayoría de ellos representa una crítica a la sociedad. La reflexión en torno a las problemáticas de los personajes hace el equilibrio entre la fantasía y la verosimilitud de los cuentos con los que Bradbury compone una sinfonía oscura, melancólica y completamente original. Desde la Introducción hasta el Epílogo, la narrativa atrapa al lector. Su descripción nos transporta fácilmente al mundo ficcional de su obra. La psicología de sus personajes impacta, y sus desenlaces provocan sensaciones tan distintas y asombrosas que uno no puede leer dos textos seguidos sin que haya un momento de reflexión de por medio.

A pesar de que parece que en ellos reina el pesimismo, la conciencia del futuro mantiene la esperanza de que, en realidad, los seres humanos somos dueños de nuestro destino, y debemos actuar para vivir un futuro mejor.

Los más recomendados…

En realidad TODO el libro vale la pena, pero aquí están los que, a mi juicio, son los mejores:
  • El prólogo
  • La pradera
  • Caleidoscopio
  • La larga lluvia
  • Los desterrados
  • El zorro y el bosque
  • El visitante
  • La mezcladora de cemento
  • Marionetas S.A.
  • La ciudad
  • El cohete
  • El Hombre Ilustrado
(prácticamente todo el libro)

He buscado las nuevas ediciones del libro, pero al parecer está agotado. Mi recomendación sería que, si te interesa, lo busques en una librería de viejo o, en su defecto, haz clic aquí para descargarlo.

Charbelí

Molloy- Samuel Beckett


c14753 Molloy es parte de una trilogía de Samuel Beckett, que marcará la pauta de su prosa.

Beckett rompe las reglas gramaticales. Con párrafos largos y reflexiones cargadas, la lectura puede volverse tediosa si no se le encuentra sentido.

De hecho, la novela es una constante búsqueda de sentido. En la primera parte, Molloy está en busca de su madre. Recorre caminos y se encuentra con obstáculos para encontrarla. No sabe dónde está ni cómo llegará a ella, la cuestión es que el intento es lo que lo llena de sentido.

En la segunda parte Moran tiene el trabajo de encontrar a Molloy. Es en esta búsqueda cuando su vida adquiere sentido y, curiosamente, empieza a sufrir una metamorfosis y comienza a tener características semejantes a Molloy, que bien podrían ser símbolos de autoreconocimiento en el otro.

Leer Molloy implica un ejercicio intelectual importante y, sobre todo, se necesita paciencia y resistencia a la frustración. Sin embargo, digno de la camada a la que pertenece, Beckett deja al lector lleno de dudas y cuestionamientos sobre su mundo y sobre el nuestro.

Un grito de amor desde el centro del mundo- Kyoichi Katayama


Un grito de amor desde el centro del mundo

La cuarta de forros del libro, editado por Alfaguara, dice que “la conmovedora historia de amor ha enamorado a millones de lectores de todo el mundo”. Es un libro pequeño y conmovedor, efectivamente. Narrado en primera persona, nos describe el amor adolescente entre Sakutaro Matsumoto y Aki Hirose, un amor puro y espiritual que trae consigo certezas revolcadas en el lodo del dolor.

Saku-chan y Aki son amigos primero. Después un enamoramiento involuntario sucede y Saku-chan y Aki empiezan a vivir un amor apasionado,  hasta que la muerte los separe, o más allá incluso.

Es un buen libro para pasar el rato. De ninguna manera esperes leer la novela que te dará las claves para vivir la vida, pero sin duda te sentirás identificado si has vivido la pérdida del amor cuando más arraigado estaba.

Como característica de los nipones, Katayama conserva esta narrativa en la que aparentemente no pasa mucho, con el final anticipado, pero que en un segundo nivel de lectura nos devela muchas reflexiones sobre el sentido de la vida y, en este caso, también del amor.


La narrativa de la obra aparece sencilla. Pone en palabras simples algunas complejidades de la existencia. El narrador, en primera persona, provoca que de pronto el lector se convierta en el protagonista. Deja de ser observador para convertirse en el actor principal. Quizá, incluso, Katayama consiga arrancarte unas lágrimas.

Charbelí

After Dark- Haruki Murakami

After Dark es la novela más reciente de Haruki Murakami, escritor japonés de la posguerra reconocido mundialmente por la profundidad de sus obras, que a la vez se han convertido en best sellers.

Murakami tomó el nombre de la novela de una canción de jazz llamada Five Spot After Dark , tal como lo ha hecho en otras ocasiones. La presencia de gatos, de personajes cotidianos solitarios y en busca de sentido, la noche como ambiente principal en el que se desenvuelven los protagonistas y mujeres acomplejadas llenan la obra del nipón, y esta no es la excepción.

Publicada en Japón en 2004, y editada para México en 2008, After Dark nos narra la noche (de las 11:56pm a las 6:52am del día siguiente, marcados por un reloj al inicio de cada capítulo) que transcurre distinta para cada uno de los personajes. Es justo en esta noche donde los caminos de estos personajes se entrelazan. Mari Asai, un mujer de apenas 19 años, ha perdido el tren para regresar a casa. Poco antes de la media noche se encuentra en Denny’s, donde ha decidido quedarse hasta el alba. Entonces entra un joven estudiante de Derecho, Takahashi, que conoció a Mari dos años atrás, cuando Eri, hermana mayor de ésta, la llevó a una cita doble. Él la reconoce y se sienta con ella. Conversan un rato. Takahashi se retira porque ensayará por última vez con el grupo musical en el que toca el trombón, pero promete regresar. Posteriormente, por recomendación de Takahashi, la encargada de un love-ho busca a Mari para que le ayude a entenderse con una prostituta china que fue golpeada por un cliente. Simultáneamente, Eri Asai duerme apasiblemente en su cama. La joven modelo se ve más bella que nunca, pero de pronto se encuentra en una realidad alterna.

Gracias a la narrativa de Murakami, el lector parece el testigo óptico de lo que sucede en cada secuencia representada como capítulo. Como un guión, el libro no describe nada más que acciones y diálogos. Paradójicamente, las acciones son pocas y, en apariencia, irrelevantes: gente que come, que camina hacia el parque, que toca un solo para trombón, que duerme. La mayoría es mímesis inteligente (como en otros personajes de obras de Murakami) y que contiene un sentido distinto al del contexto de la conversación.

Los diálogos son también muy explicativos. Murakami los emplea como recurso para resolver situaciones que no quedan del todo claras. Situaciones que habrían dado para más y que, de buenas a primeras, corta de tajo (me refiero en particular a la situación de Eri Asai, que está dormida y de pronto despierta en un mundo alterno. En un sueño es comprensible, porque los sueños carecen de lógica. Sin embargo, en la narrativa nunca queda claro que Eri Asai esté soñando y que la cámara a través de la que nosotros observamos la escena haya capturado la experiencia onírica de la joven).
Al parecer estos personajes tan cotidianos y tan universales representan la decadencia de la humanidad: el miedo, la falta de instrospección, el excesivo cuidado por materias nimias, el deseo de escapar, el individualismo… Antes bien, Murakami reivindica a la humanidad en un final con intenciones de esperanza.

Esta novela está llena de intenciones inconclusas. A lo largo de los capítulos parece elevarse, pero únicamente para regresar en caída libre. No se mantiene. No resuelve, sólo sugiere, y estas sugerencias no son los suficientemente fuertes o lo suficientemente sutiles como para que el lector pueda pensar que se cumplió el objetivo. Nos quedamos en medio. Suspendidos y con muchas interrogantes con respecto a la narración, en vez de las interrogantes sobre la vida que permanecen cuando se ha leído una buena obra sobre el sentido de la existencia.

La obra de Murakami se desinfla. Estos personajes solitarios, cuyos caminos se cruzan para los ojos del lector más claramente que para los de los propios personajes, encuentran una tregua al final del camino (es decir, cuando acaba la novela). Con el alba viene la nueva esperanza para los que la piden, y el adormecimiento para los que no saben vivir más que de noche. Es lo que pretende, ser una alegoría de la esperanza. ¿Lo logró?

Charbelí

Una muerte muy dulce- Simone de Beauvoir


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Simone de Beauvoir, una feminista reconocida, fue una escritora destacable. Muchos la conocen por haber sido la pareja de Sartre por más de 50 años, sin embargo fue mucho más que eso.

Su novela Una muerte muy dulce es la narración de los últimos días de vida de su madre. Desde el principio, el lector sabe que se trata de ella porque, al ser autobiográfica, los nombres son verídicos.

La narrativa nos va llevando al paso inevitable, pero no por ello menos doloroso, de la muerte. Es la historia de la relación entre una madre y su hija, su hija que sabía que la progenitora tendría que morir algún día, pero sentía que sería eterna.

Las premisas existencialistas están presentes en cada una de las páginas de estas memorias. La responsabilidad de la percepción que Simone tiene de su madre e incluso la vida y el significado que Françoise de Beauvoir imprimió en sus acciones y en el sentido de su existencia, se reflejan en las reflexiones de la autora.

En el texto se condesan la vejez, la percepción actual que la juventud tiene hacia la vejez, y la muerte vista desde dos aristas distintas: la de la fe que posee la madre y la de la nada, que posee Simone.

Quizá, a través de las palabras sinceras que plasman la relación que ellas dos tenían, los lectores podrán comprender más a aquellos que los criaron. Quizá, a través de la crudeza con la que Simone de Beauvoir describe algunos pasajes de su niñez y algunas cavilaciones, los lectores podrán también reflexionar sobre su propia vida y sobre el amor filial, ése que nos forja y que a veces dejamos tan abandonado.

Charbelí

Tres momentos de una vida (Knulp)- Hermann Hesse

Knulp posee muchas de las características de la obra de este autor:  la espiritualidad, la búsqueda de sentido a la vida, la amistad e, incluso, el ascetismo como medio para encontrar lo anterior.

En Knulp, Hesse describe tres momentos de la vida de Knulp, un hombre que ha dedicado su vida a caminar. Conoce muchos lugares y hace buenas migas con muchas personas, sin embargo, es un nómada empedernido y no tiene intenciones de establecerse en algún lado. En el primer capítulo llega a casa de un amigo suyo y éste, ahora casado, le da asilo por algunos días. En este primer capítulo, el autor deja clara la ruptura con lo convencional a través de la situación marital del amigo, casado con una mujer aburrida de la vida que lleva.

El segundo capítulo está narrado en primera persona del singular. El narrador no dice cuál es su nombre, por lo que podría ser una de las innumerables compañías de las que Knulp se hace a lo largo de su vida de caminante, además de que da al lector elementos para sentirse el compañero destinado a andar con Knulp.

El tercer momento de la vida de Knulp tiene que ver con la cercanía a la muerte. Hesse hace aquí una reflexión sobre lo que alguien piensa cuando sabe que su propia muerte se acerca. Además, este capítulo explica los orígenes de la personalidad de Knulp.

Al final, Knulp se convierte en una alegoría de la sociedad. Se convierte en el reflejo del espíritu de los seres humanos, que está en constante búsqueda de tranquilidad. El camino es diferente y la interpretación de tranquilidad también puede serlo, sin embargo en el fondo todos los hombres y mujeres buscan la plenitud, la tranquilidad y, sobre todo, el conocimientos de sí.

Charbelí

Spider- Patrick McGrath

“Empiezo a escribir. Y mientras lo hago ocurre algo raro, el lápiz empieza a moverse por las tenues rayas azules de la página casi como si tuviera voluntad propia, casi como si mis recuerdos de los hechos anteriores a la tragedia de la calle Kitchener estuvieran contenidos no en el interior del áspero casco de cuero de esta cabeza mía sino en el propio lápiz, como si fueran pequeñas partículas apiñadas en una alta y delgada columna de grafito, que cruzan la página mientras mis dedos, como un motor, proporcionan el medio mecánico para su descarga. Cuando esto ocurre tengo la extraña sensación no de escribir sino de ser escrito, y ha llegado a despertar en mí sensaciones de terror, débiles al principio pero que aumentan día a día”.
Dennis Cleg, Spider 
(fragmento de la novela Spider de Patrick McGrath)
No cabe duda que los escritores se reflejan en lo que escriben. Patrick McGrath sabe de locura porque pasó su infancia viviendo al lado del manicomio de Broadmoor, pues su papá era el superintendente.

Afortunadamente, McGrath se convirtió en escritor y concibió una novela sobre la locura llamada Spider. Escrita en su mayoría en primera persona del singular, a manera de un diario, Dennis Cleg narra su tortuosa infancia al lado de su padre, los padecimientos y el oasis que su madre representa, y la llegada de un tercer factor: Hilda Wilkinson, una prostituta con quien su padre se enrolla.

 Con una gran capacidad descriptiva, McGrath nos lleva por senderos oscuros con tanta agilidad narrativa que incluso parece que solamente estamos evocando recuerdos y no leyedo una historia ajena. De pronto el lector atento es capaz de fundirse con el personaje, de convertirse en la Araña… entonces, sólo entonces, la historia da un giro sorpresivo que parece unir las piezas aparentemente bien puestas.

Así, de la mano de Dennis Cleg recorremos los caminos sinuosos de la sinrazón, sobrepasamos el límite de la cordura sin que nos demos cuenta desde cuándo empezó a suceder. Todo es tan real que lo comprendemos aunque no tenga sentido.

La capacidad excepcional de crearnos el ambiente propicio para la empatía, para la tensión y para la intriga es plausible en los elementos que hacen de Spider una obra maravillosa de culpa, desolación y locura con un final casi obvio, no por ello menos desgarrador.

Charbelí 

El club de la buena estrella- Amy Tan

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Su título original, The Joy Luck Club, parece una paradoja a medida que uno se adentra a las páginas de esta novela. Se trata de ocho mujeres, cuatro de ellas migrantes de China a Estados Unidos, y las otras cuatro son sus hijas, mujeres de aspecto oriental pero de corazón occidental. Se trata de la relación entre las madres y las hijas, de sus pasados y de sus presentes. De la preocupación de las madres y de las brechas que se abren entre ellas, del amor que no entienden, porque más allá del lenguaje, las diferencias están en la interpretación. Amy Tan narra cuidadosamente las historias de cada uno de los personajes, de manera que uno entiende a las madres y a las hijas.

Asimismo, su narrativa conserva el misticismo oriental, las historias cargadas de moralejas y significados maravillosos, la estrecha relación que la raza humana conserva con la naturaleza y las supersticiones que están tan bien argumentadas que podemos encontrarles pies y cabeza.

No es un libro en el que exista una vuelta de tuerca clara. Por el contrario, es una colección de historias ficticias narradas a manera de memorias, donde queda manifiesta la influencia del pasado en el futuro que es el presente de una nueva generación. Es una obra que, además, deja sentada la fortaleza del género femenino a pesar de la discriminación que por mucho tiempo existió. A pesar de la propia sensación de inferioridad que muchas de estas mujeres sostienen.

Como decía, el título no es más que la pauta de paradojas que se muestran a lo largo de toda la novela: mujeres que huyen buscando un mejor porvenir, libertad para decidir; estas mujeres que conocen su valía a pesar de que otros se han esforzado por mermarla tanto. Sus hijas, en cambio, han nacido en plena libertad y se limitan. Dejan de valorar aquello por lo que sus madres lucharon e incluso lo menosprecian cuando se menoscaban a sí mismas. El verdadero cuestionamiento es, ¿está en la naturaleza humana girar el rostro hacia lo que nos corresponde? ¿o somos capaces de nublarnos el juicio al grado de bloquear y no desear aquello que nos pertenece, aquello que es inherente a nosotros?

Los personajes de Amy Tan tienen una respuesta sincera y acorde con cada una de sus diferentes personalidades.

Charbelí

Delirio- Laura Restrepo



delirioEsta novela ganó el Premio Alfaguara de 2004, con un jurado que presidía José Saramago. Laura Restrepo retrata la locura. A través de su narrativa, que nos lleva por situaciones, momentos y personajes distintos y aparentemente sin razones de estar plasmados en la misma obra, vamos descubriendo a los ascendientes y el pasado de Agustina Londoño, una mujer joven y excéntrica que tuvo un brote de locura.


A lo largo de la historia el lector adquiere pistas que pueden ser sutiles u obvias. Desafortunadamente y a pesar de su acertado manejo de historias en tiempos distintos, además de la cualidad que tiene para empalmarlas, mientras uno avanza, el final se esclarece y se vuelve predecible. Asimismo, es posible que termines la novela con la sensación de que no pasó nada.
El tratamiento que le da a la locura es paradójico: por un lado es completamente literario y casi inverosímil –casi porque es ficción, y en la ficción cabe cualquier cosa- y por el otro parece casi vulgar. Aunque el lenguaje es sencillo, la falta de signos de puntuación dificulta la lectura. Además no hay capítulos sino partes de la historia divididos por blancos, lo que puede hacer que la obra sea cansada y menos ágil.
De todas maneras, es un Premio Alfaguara, uno seleccionado por José Saramago y vale la pena leerlo y que formes tu propia opinión al respecto.
Charbelí

La sombra del viento- Carlos Ruiz Zafón


 

¿Quién dice que un best seller no es un gran libro? Todo comenzó por una recomendación que me hicieron hace ya varios meses. Por supuesto, el consejo vino de una persona a quien respeto como lectora.
Por diferentes cuestiones, empecé el libro apenas el domingo pasado y lo terminé en la madrugada de hoy. A medida que las palabras me acariciaban y me desgarraban, pensaba que esto tendría que aparecer publicado en Yeiba!. Tenía que hablar sobre Daniel Sempere -el protagonista de la obra- como si fuera mi gran amigo, porque a lo largo de las más de 550 cuartillas que devoré, Daniel y yo nos hicimos amigos.

La novela empieza cuando el padre de Daniel lo lleva al Cementerio de los libros olvidados. Aquel día, Daniel era apenas un niño y había olvidado el rostro de su madre muerta. Aquella visita marca el verdadero inicio de la vida de Sempere, en particular el momento en el que extrae del Cementerio el libro La Sombra del Viento, cuyo autor está rodeado de una atmósfera misteriosa y enigmática, que el niño intentará descifrar.
La novela tiene lugar en la España de la posguerra. Por ende, la convergencia de ficción y realidad contribuye a la afinidad y credibilidad que al lector -en este caso, su servidora- sirve para adentrarse más en la trama hasta sentirse parte de ella.

Para el lector verdaderamente atrapado, las páginas transcurren como agua que se introduce rápidamente, pero cuyo efecto hidrata al cuerpo y lo mantiene vivo. Así, las frases que Ruiz Zafón construyó penetran los poros y la mente con rapidez, pero el eco de sus palabras permanece e invita al lector a la reflexión sobre lo que lee.

Para una sociedad a la que cada vez cuesta más trabajo sorprender, este libro está colmado de sorpresas. No cabe duda que la imaginación del lector es la mejor aliada del autor, porque la intriga y el suspenso que predominan, logra arrancar buenos sustos. Así las cosas, nos volvemos sombras de la historia que leemos, aliados en la encrucijada que Daniel tardará años en resolver.
Cerca del final yo también sentía que me pesaban los años. Era como si, así como transcurre el tiempo en la novela, durante los cinco días en que lo leí, existiera una extraña equivalencia entre mi tiempo y el de Julián Carax, y el de Daniel Sempere, y el de Nuria Monfort, y el de Fermín Romero de Torres. Y después, con el desenlace, volví a tener los años que tengo, se me quitó esa carga efímera, pero me regaló la experiencia que las lágrimas derramadas por un gran libro conceden, me regaló esperanza y tormenta, empatía y dolor.

Charbelí Ramos Chávez

Cartas de amor a Nora Barnacle- James Joyce

La musa de James Joyce
La musa de James Joyce


James Joyce es uno de los escritores más enigmáticos de la literatura universal. Los críticos están polarizados en cuanto a las opiniones sobre la obra de este autor: o lo adoran o lo satanizan.

Aunque hay quienes afirman que ni siquiera Joyce entendía su obra, la realidad es que está plagada de simbolismos y del amplio bagaje cultural que poseía. Desde los títulos podemos corroborar esta última afirmación: Joyce nombra Ulises a la narración del Bloomsday (llamado así porque el protagonista se llama Leopold Bloom). En esta novela, considerada por muchos como la mejor  del siglo XX, Joyce describe el día de Leopold hasta que regresa a la cama de su Penélope, encarnada en Molly Bloom, una mujer infiel y errante.

Pero en esta ocasión quiero enfocarme a las Cartas a Nora Barnacle. James Joyce la conoció en Dublín y se enamoró de ella. Nora Barnacle fue su compañera de vida, la madre de sus hijos y su cómplice en cuantas ideas pasaran por la cabeza de Joyce.

Las cartas abarcan un periodo extenso, del 15 de junio de 1904 al 3 de junio de 1920. Desde la primera, James Joyce establece la pauta del amor que sentirá por Nora: “Debo estar ciego”.
Me parece que para entender la obra de Joyce, entre otras cosas, es crucial que el lector entienda su relación con Nora ya que muchos de sus personajes femeninos están basados en su musa inspiradora.
Las cartas nos invitan a la intimidad de Joyce y Nora. Aunque en ellas no están las contestaciones de la segunda, podemos inferir que ella le da pie a que él le escriba así, con pasiones claras y referencias sexuales explícitas.

Aunque Nora fue una mujer sencilla, fue el sostén de uno de los genios literarios de todos los tiempos, y por ello merece todo el respeto y admiración.
Puedes comprarlas, o bien encontrarlas aquí

Charbelí

P.D. Si no eres tolerante, ni siquiera las hojees, tiene referencias específicas a fetiches como coprofilia.

La noche de los feos- Mario Benedetti

Mario Benedetti es uno de los autores latinoamericanos más conocidos, más leídos y más censurados. Tenía un maestro que incluso argumentaba que Mario Benedetti es un gusto adolescente, y que después de leer “literatura de verdad” Benedetti salía del gusto de los lectores asiduos.

Mario Benedetti

La verdad estoy en desacuerdo. Si bien Benedetti tiene altibajos en su obra publicada, una buena parte de ella destaca.

Tal es el caso del cuento La noche de los feos, que atrás de las acciones narradas tiene un trasfondo interesante y digno de reflexión. Narrado en primera persona, habla de un hombre que está consciente de sus “carencias” físicas y que se encuentra con una mujer en igualdad de circunstancias.
Todo el tiempo y gracias a la creación de ambiente que hace el autor, se siente la pesadez con la que el personaje describe aquella noche con la alegría contenida de quien sólo ha tenido desdichas.

¿Qué vale la pena de esta historia?
La creación de ambiente, la narrativa, las sensaciones contradictorias que puede producir.
Puedes encontrarlo aquí y hacernos llegar tus comentarios.

Charbelí Ramos Chávez

Letras a la carta

Letras a la carta

Mi contacto con la lectura comenzó prácticamente desde muy pequeña. Aún no sabía leer, pero mi mamá y mi tía se encargaban de empaparme los oídos con historias fantásticas que estimularon mi imaginación y provocaron en mí el deseo de conocer más.

Me enseñaron a leer en preprimaria. Y entonces yo era quien leía en voz alta aquellas historias que me atraparon de inicio.

Para segundo de primaria leí mi primer libro: Canek. Si me preguntara alguien de qué se trata, no sabría contestar con precisión. No obstante, sí podría hablar de las sensaciones que leer me provocaba: me sentía testigo de una vida distinta de la que vivía. Desarrollé, aún tan pequeña, un lazo de amistad con aquellos personajes que me envolvían y me invitaban a llegar al final de la trama, a descubrirlos en cada página, en cada palabra.

Cuando terminé Canek empecé a leer otro, y luego otro, y luego otro y, aunque ahora me doy cuenta de que no entendía muchas cuestiones, la lectura comenzó a guiarme, a instruirme, a forjarme el carácter.
No todo fue miel sobre hojuelas, en algún punto de la primaria uno de mis profesores nos dejó como tarea que leyéramos La Fuerza de Sheccid, de Carlos Cuauhtémoc Sánchez. Tal vez duré un año con la fiebre de aquel autor, pero afortunadamente expandí mis horizontes y encontré que otros autores tienen muchas más cosas que decir.

Espero que, a través de esta nueva sección, pueda transmitirte el gusto por la lectura. Espero describirte las experiencias estéticas que la lectura me provoca y que, en algún punto, me tengas la confianza suficiente como para compartir tus experiencias estéticas en este espacio.

Considera esta sección como tuya. Un lugar donde alguien plasma las caricias literarias que experimenta y donde tú puedes opinar sobre las propias, porque leer jamás es una pérdida de tiempo, es un transporte a otras dimensiones, a otras culturas. Es la prueba de que el tiempo puede ser cíclico, porque cada vez que alguien abre un libro y lee una novela, un cuento, poesía, o lo que se le antoje, se transporta a la época y lugar en que se sitúan los hechos, las reflexiones, los diálogos. Cuando uno lee se vuelve testigo, muchas veces protagonista de la historia escrita.

Así pues, te invito a que recorramos juntos este maravilloso mundo de la lectura. Yo sugiero, tú eliges.

Charbelí Ramos

jueves, 15 de diciembre de 2011

Redacción y ortografía

A menudo me encuentro con gente que no le da el justo valor a las palabras, mucho menos, a la estructura que estas deben conservar y a la forma en la que se escriben.

La gente no se da cuenta de que la ortografía y la redacción son herramientas para que el mensaje que desean transmitir llegue correctamente al receptor. Es decir, en el proceso de comunicación, la redacción y ortografía son parte de la codificación del mensaje. Si no expresas adecuadamente lo que quieres decir, lo más probable es que la gente decodifique mal tu mensaje.

Me queda claro que quienes menosprecian las reglas del idioma, no respetan lo que tienen que decir.

Qué pena.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Que repruebe


Cuando una persona contesta que el primer virrey de la Nueva España fue "Malintzin", uno se cuestiona sobre el interés del alumno. Aunque sea la respuesta de un solo reactivo del examen, realmente está hablando entre líneas.

La cosa es así: uno puede contestar mal. Puede decir que el primer virrey fue Hernán Cortés (nunca virrey de Nueva España); Juan Ruiz de Apodaca (el último verdadero virrey de Nueva España); Juan de O'Donojú (quien, en realidad, no fue nombrado oficialmente virrey) o decir que se llamaba Miguel, Jesús, Carlos.

Escribir Malintzin debería darle el derecho al profesor de reprobar directamente al alumno. Malintzin, que era una mujer indígena. ¿Dónde ha estado el alumno en los años de formación que no puede distinguir un nombre occidental de uno mesoamericano? Claramente, no tiene los conocimientos como para desarrollar el sentido común y discernir que, simplemente por "como suena", la respuesta no puede ser Malintzin.

Eso significa que no le interesa, y que deberían reprobarlo en el curso corriente.

 
*Por cierto, el primer virrey de Nueva España fue Antonio de Mendoza.