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sábado, 17 de diciembre de 2011

La noche de los feos- Mario Benedetti

Mario Benedetti es uno de los autores latinoamericanos más conocidos, más leídos y más censurados. Tenía un maestro que incluso argumentaba que Mario Benedetti es un gusto adolescente, y que después de leer “literatura de verdad” Benedetti salía del gusto de los lectores asiduos.

Mario Benedetti

La verdad estoy en desacuerdo. Si bien Benedetti tiene altibajos en su obra publicada, una buena parte de ella destaca.

Tal es el caso del cuento La noche de los feos, que atrás de las acciones narradas tiene un trasfondo interesante y digno de reflexión. Narrado en primera persona, habla de un hombre que está consciente de sus “carencias” físicas y que se encuentra con una mujer en igualdad de circunstancias.
Todo el tiempo y gracias a la creación de ambiente que hace el autor, se siente la pesadez con la que el personaje describe aquella noche con la alegría contenida de quien sólo ha tenido desdichas.

¿Qué vale la pena de esta historia?
La creación de ambiente, la narrativa, las sensaciones contradictorias que puede producir.
Puedes encontrarlo aquí y hacernos llegar tus comentarios.

Charbelí Ramos Chávez

lunes, 17 de mayo de 2010

A un año de que se nos fue Mario

Mario Benedetti murió el 17 de mayo de 2009, a la edad de 88 años. Sin embargo, está inmortalizado en sus letras, aunque ya no habrá nuevas.

Para conmemorar su vida, les dejo un poema que me gusta mucho y que refleja mi sentir sobre su ausencia:

AMOR DE TARDE

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.

Que en paz descanse.