Ya estamos a escasas horas de dar la bienvenida a un año nuevo. Como este año planeo hacer propósitos formales, entonces mis listas estarán fijas en el lado derecho de este blog, donde plasmo todas las cosas que son serias para mí. La primera de estas listas ya está aquí, y es una de 25 libros que planeo leer en 2009. Estos son libros que tengo y están pendientes, y espero leerlos todos e incluir más en la lista. Cuando haya terminado alguno pondré la palabra "leído" junto al título, y podrás consultar mi opinión con respecto al libro en Yeiba! -revista electrónica donde ya tengo algunas reseñas sobre libros que leí este año-.
Las siguientes listas aparecerán a lo largo de esta semana.
¡Feliz año 2009!
miércoles, 31 de diciembre de 2008
martes, 30 de diciembre de 2008
jueves, 25 de diciembre de 2008
18:48
Siempre quise que él padeciera aunque fuera mínimamente el dolor que yo sufrí por él. Aunque fuera un poco. Primero quería que le doliera mi partida y después empecé a conformarme con que el dolor viniera de otra parte con tal de que lo sintiera.
Nunca fue mi intención vengarme de él. Se me desbordaba el amor y no creo -al menos no en mi caso- que todo eso tan magnífico que sentía por él pudiera desembocar en deseos de venganza. Sin embargo quería justicia. Quería que la vida se encargara de que recibiera el castigo que le correspondía por haberme lastimado tanto.
Lo quise por muchos años. Muy a pesar de mí - o de una parte de mí-, no dejaba de quererlo. Seguramente no he dejado de quererlo y ya estoy resignada a que la cosquilla de ansiedad que me invade cada vez que pienso o escucho algo sobre él no deje de existir nunca... nunca, quizá porque mi amor se ha transformado en cariño por los recuerdos, va a serme indiferente.
Hace unos días volví a saber de él. Volví a tener noticias de él por las que, la parte de mí que todavía lo quiere, se sintió triste. Las mismas noticias que alegraron otra parte de mí.
Al parecer al fin está llegando la justicia. Y así como es la justicia, nadie la forzó, sino que llegó a su tiempo. Yo no he tenido que hacer nada para que aparezca, porque de lo contrario la convertiría en venganza. Así, después de dos años y 10 meses, veo cómo hizo acto de presencia. Él la ha llamado. Él, con sus torpezas y descuidos, ha retado a la vida que ya se hartó de darle concesiones.
Sucede que su secreto más preciado, ése que nos costó la relación y por el que sería capaz de matar con tal de que no se descubra, ya es un secreto a voces. Y nadie más que él, quien se aprovechó del silencio ajeno y del cariño, se ha encargado de descuidarse y de sembrar sospechas en los demás.
Sin que él se lo imagine, la única persona cercana a él a quien le relaté los hechos, ha roto el silencio también. Así, de pronto, indirectamente y sin que él lo sepa todavía, parece que todo regresa a esos meses, a ese día fatídico. Es un capítulo que parece que se ha terminado pero se reescribe...
Pero esta vez me sentí ajena a pesar de ser yo. A pesar de que es algo que me sucedió a mí y que involucra a alguien a quien quise y que en algún momento me conoció tanto. A pesar de ello, siento que si quisiera entrar en este juego, si quisiera seguir escribiendo esa historia tendría que retroceder el tiempo, y la única manera de hacerlo sería olvidando todo lo que he aprendido hasta este momento. No sé, creo que no me explico bien. Es decir, nadie me ha dicho que tengo que rendir cuentas como testigo en un juicio, pero así me cayó la noticia. Esto es consecuencia de que él tenga un secreto y de que ese secreto haya lastimado a alguien - es decir, a mí-. De alguna manera esto parece ser un descanso, quizá el apocalipsis en su vida que ponga fin a los dos años y 10 meses de incertidumbre en la mía. Tal vez esto es lo que me falta para volar, y ahora que veo que mis alas se extienden siento miedo.
Tengo miedo.
Nunca fue mi intención vengarme de él. Se me desbordaba el amor y no creo -al menos no en mi caso- que todo eso tan magnífico que sentía por él pudiera desembocar en deseos de venganza. Sin embargo quería justicia. Quería que la vida se encargara de que recibiera el castigo que le correspondía por haberme lastimado tanto.
Lo quise por muchos años. Muy a pesar de mí - o de una parte de mí-, no dejaba de quererlo. Seguramente no he dejado de quererlo y ya estoy resignada a que la cosquilla de ansiedad que me invade cada vez que pienso o escucho algo sobre él no deje de existir nunca... nunca, quizá porque mi amor se ha transformado en cariño por los recuerdos, va a serme indiferente.
Hace unos días volví a saber de él. Volví a tener noticias de él por las que, la parte de mí que todavía lo quiere, se sintió triste. Las mismas noticias que alegraron otra parte de mí.
Al parecer al fin está llegando la justicia. Y así como es la justicia, nadie la forzó, sino que llegó a su tiempo. Yo no he tenido que hacer nada para que aparezca, porque de lo contrario la convertiría en venganza. Así, después de dos años y 10 meses, veo cómo hizo acto de presencia. Él la ha llamado. Él, con sus torpezas y descuidos, ha retado a la vida que ya se hartó de darle concesiones.
Sucede que su secreto más preciado, ése que nos costó la relación y por el que sería capaz de matar con tal de que no se descubra, ya es un secreto a voces. Y nadie más que él, quien se aprovechó del silencio ajeno y del cariño, se ha encargado de descuidarse y de sembrar sospechas en los demás.
Sin que él se lo imagine, la única persona cercana a él a quien le relaté los hechos, ha roto el silencio también. Así, de pronto, indirectamente y sin que él lo sepa todavía, parece que todo regresa a esos meses, a ese día fatídico. Es un capítulo que parece que se ha terminado pero se reescribe...
Pero esta vez me sentí ajena a pesar de ser yo. A pesar de que es algo que me sucedió a mí y que involucra a alguien a quien quise y que en algún momento me conoció tanto. A pesar de ello, siento que si quisiera entrar en este juego, si quisiera seguir escribiendo esa historia tendría que retroceder el tiempo, y la única manera de hacerlo sería olvidando todo lo que he aprendido hasta este momento. No sé, creo que no me explico bien. Es decir, nadie me ha dicho que tengo que rendir cuentas como testigo en un juicio, pero así me cayó la noticia. Esto es consecuencia de que él tenga un secreto y de que ese secreto haya lastimado a alguien - es decir, a mí-. De alguna manera esto parece ser un descanso, quizá el apocalipsis en su vida que ponga fin a los dos años y 10 meses de incertidumbre en la mía. Tal vez esto es lo que me falta para volar, y ahora que veo que mis alas se extienden siento miedo.
Tengo miedo.
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Boogie man
lunes, 15 de diciembre de 2008
Gran barata de libros 11:17
El sábado pasado fui a una barata de libros de Random House Mondadori y debo decir que encontré joyas a precios más que razonables. Me compraron 10. Seguramente si hubiera escogido más también me los habrían comprado, pero como pensé que yo los tenía que pagar entendí que con 10 ya había llegado a mi límite.
Entre las mejores ofertas encontré En busca del tiempo perdido, Sodoma y Gomorra, rebajado de 389 pesos a 20. Asimismo, me llevé una colección de cuentos de Henry James a 20 pesos también.
Compré de todo. Desde best sellers que me llamaron la atención -como El club de la buena estrella, de Amy Tan- hasta Marcel Proust.
Ya hice mi itinerario.
2009 es un año de cambios.
Entre las mejores ofertas encontré En busca del tiempo perdido, Sodoma y Gomorra, rebajado de 389 pesos a 20. Asimismo, me llevé una colección de cuentos de Henry James a 20 pesos también.
Compré de todo. Desde best sellers que me llamaron la atención -como El club de la buena estrella, de Amy Tan- hasta Marcel Proust.
Ya hice mi itinerario.
2009 es un año de cambios.
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lectura,
libros,
literatura
martes, 9 de diciembre de 2008
Volver al planeta Venus 9:53
Después de algunos meses de ausencia, hace poco volví a Venus, planeta del que mi género es oriundo. Lo cierto es que he pasado mucho tiempo entre habitantes de Marte y ellos empezaban a verme como uno más, porque yo también comenzaba a comportarme de esa manera.
Sin embargo hace poco recordé mis orígenes y me gustaron. Me gustó regresar al misterioso mundo de las mujeres y entenderles todavía. Hablar el lenguaje venusino una vez más, como si nunca me hubiera ido. Me gustó ver a mis compatriotas de género y darme cuenta de que todavía me guardan un lugar en ese planeta de exclusividad. Me hacía falta. Últimamente me había convertido en uno más. Ahora que Marte me ha volteado la espalda, di la vuelta y me di cuenta que ahí sigue Venus, a pesar de las reservas con las que había empezado a comportarme con respecto a ese planeta. Ahí sigue Venus, constante, fiel como es, inteligible como es.
Sin embargo hace poco recordé mis orígenes y me gustaron. Me gustó regresar al misterioso mundo de las mujeres y entenderles todavía. Hablar el lenguaje venusino una vez más, como si nunca me hubiera ido. Me gustó ver a mis compatriotas de género y darme cuenta de que todavía me guardan un lugar en ese planeta de exclusividad. Me hacía falta. Últimamente me había convertido en uno más. Ahora que Marte me ha volteado la espalda, di la vuelta y me di cuenta que ahí sigue Venus, a pesar de las reservas con las que había empezado a comportarme con respecto a ese planeta. Ahí sigue Venus, constante, fiel como es, inteligible como es.
domingo, 7 de diciembre de 2008
Adonis sí existe 19:23
Y se llama Tyson Beckford. No, no, no, no, no... ¡qué hombre! Me derrito solamente pensándo en él. ¿Quién sabe qué me pasaría si lo tuviera en frente?
Aquí les dejo unas fotografías para que enloquezcan como yo.


Aquí les dejo unas fotografías para que enloquezcan como yo.


miércoles, 3 de diciembre de 2008
Nociones 14:10
Estoy eliminando correos de la lista de distribución. Mientras lo hacía, me cayó el veinte de que seguramente el estudiante que se quede en mi lugar tendrá que hacer lo mismo con mi nombre en un poco más de dos meses.
Algún día próximo, el Lotus Notes hará una notificación de que mi correo electrónico ya no está habilitado o, mejor dicho, dirá: "does not exist"... y será como si nunca hubiera pasado por la organización en la que actualmente laboro...
En dos meses.
Algún día próximo, el Lotus Notes hará una notificación de que mi correo electrónico ya no está habilitado o, mejor dicho, dirá: "does not exist"... y será como si nunca hubiera pasado por la organización en la que actualmente laboro...
En dos meses.
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trabajo
lunes, 1 de diciembre de 2008
Ser viejo 21:31
La vejez me da miedo. No como la antesala de la muerte, sino que me da miedo por sí misma. Me da miedo despertarme un día y darme cuenta de que no tengo nada más que hacer que recordar. Me da miedo que mis manías se exacerben y, peor aún, que adquiera unas nuevas.
Me da miedo que la rutina se estanque en mis últimos días. Levantarme a la misma hora, bañarme a la misma hora, desayunar a la misma hora, dormir a la misma hora, hacer las mismas actividades diariamente, verme en el espejo y entender al fin cómo funciona el tiempo, porque ya para entonces habrá dejado huellas imborrables en mi cuerpo.
Tengo miedo de añorar la juventud. De observarme por breves lapsos como la adolescente que fui, solamente para decepcionarme de la senectud. No quiero arrugarme como pasita y poner como primer lugar de mi jerarquía cobrar mi pensión cada inicio de mes.
¿Seré feliz cuando envejezca? La verdad es que sí me gustaría cuidar de mis nietos, terminar de hacer las cosas que me propuse en la vida y después morir tranquila en una noche cualquiera. Así, tranquila, sin saberlo, para que no me duela.
Me da miedo que la rutina se estanque en mis últimos días. Levantarme a la misma hora, bañarme a la misma hora, desayunar a la misma hora, dormir a la misma hora, hacer las mismas actividades diariamente, verme en el espejo y entender al fin cómo funciona el tiempo, porque ya para entonces habrá dejado huellas imborrables en mi cuerpo.
Tengo miedo de añorar la juventud. De observarme por breves lapsos como la adolescente que fui, solamente para decepcionarme de la senectud. No quiero arrugarme como pasita y poner como primer lugar de mi jerarquía cobrar mi pensión cada inicio de mes.
¿Seré feliz cuando envejezca? La verdad es que sí me gustaría cuidar de mis nietos, terminar de hacer las cosas que me propuse en la vida y después morir tranquila en una noche cualquiera. Así, tranquila, sin saberlo, para que no me duela.