lunes, 8 de marzo de 2010

Mi estatus

Estoy en una época de la vida contrastante. Inicio así porque me pregunté las razones por las que mi blog ha disminuido en extensión de las entradas. Por un lado, parece que no tengo nada nuevo que escribir en este blog, por el otro, estoy llena de historias que revolotean por mi cabeza y a las que les hace falta que me dé el tiempo de escribirlas.

Con sus millones de bemoles, debo decir que me siento como si estuviera dando el inevitable paso a la adultez. Ahora sí, el trabajo me consume. Tengo muchas cosas que hacer. Y aún así, una parte de mí sigue en esta adolescencia tardía que embarga a la mayoría de los jóvenes de mi edad que conozco.

De pronto sentí que he cambiado mucho. Hoy, a propósito de nada, estaba recordando cómo me sentía hace tres meses por alguien, y como ahora veo a ese alguien y me resulta completamente indiferente.

¿Será que me tomo los sentimientos a la ligera? ¿O que en realidad parezco sentir pero en verdad no siento?

Para el cuestionamiento de arriba no es suficiente una entrada de blog. Ni diez. Ni veinte. Este pensamiento de que, quizá, he dejado de sentir... convivo con él como si no me importara, como si no sintiera nada al respecto. Pero luego me miro emocionada por un potencial enamoramiento, y después me doy por vencida porque no quiero hacerme ilusiones y al final, como la vez anterior, y la anterior a la anterior,no pasa nada.

Me da la impresión de que se me hace más chiquito el corazón -metáfora cliché para decir que creo que cada vez tengo menor capacidad de querer-.

¿Puede una aprendiz de escritora escribir cuando sus sentimientos están bloqueados?

Tampoco espero encontrar la respuesta hoy.

Supongo que tengo muchas cosas pensar, pero pocas que decir.

1 comentarios: