jueves, 13 de septiembre de 2007

Tengo una amiga de quien soy muy mala amiga. Soy mala amiga de ella porque no sé nada de ella. Porque a veces veo su semblante gritando por ayuda y me sigo de largo. Pero hoy vi su blog. Hoy pude sentir sus ojos hermosos y tristes cuando leía sus palabras. No se quiere despertar. Tiene muchas culpas cargando sobre sus hombros. Más de las que deja ver. Se siente una puta. Pero no lo es. Se siente fea, y me encantaría decirle que no lo es. Es hermosa. No sólo por sus ojos lindos o su sonrisa franca, o porque desborda femineidad, sino porque es muy culta y muy buena, genuinamente buena. No importa que su físico no sea como el de Margarita de Fausto, se merece que su hombre le venda el alma al diablo.

No nena, no te sientas así. Levántate y camina. Tú lo vales. Sólo tú, y después los demás...

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