domingo, 28 de octubre de 2007

El vacio del desamor

A todos nos llega. Supongo que si existiera un contrato de términos y condiciones para amar en éste vendría incluido el desamor. Y conocemos el riesgo. Y a medida que el amor aumenta la caida se incrementa también. Pero no nos importa y amamos.

Y a veces para firmar el contrato en el que el desamor no viene incluido hay que trabajar en varias compañías para gente loca, centrada y de plano diferente a nosotros.

Y uno dedicará muchos poemas como "Me dueles", y escuchará canciones tristes como "Me puedes" esperando que ellas definan la tristeza y el coraje en el que uno está inmerso. Y esperará que en el fondo el otro recapacite y se dé cuenta del amor que siente por nosotros. Pero no. En realidad la ansiedad que nos da pensar que la otra persona es tan sensata como para enterarse de la pendejada que ha cometido al dejarnos ir se desvanece con la resignación.

Y a veces uno se obsesiona con el desamor porque, aceptémoslo, el amor de pareja es el sazón de la vida, y sin él parece que se vuelve medio aburrida. Es más fácil aferrarse a la certeza de que hubo amor a la esperanza de que exista en el futuro.

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