domingo, 9 de diciembre de 2007

Sin título

Hoy voy a pensar que este blog no es leído por nadie y voy a escribir para mí. Cierro los ojos y los abro de inmediato porque tengo miedo de quedarme dormida. Otra vez el maldito sueño que aparece para distraerme de las malas rachas. Se llama depresión.

Aunque no sé si pareciera o no, tenía mucho tiempo sin sentirme deprimida. Y de pronto llueve sobre mojado, como si diario vistiera la polo aquamarina. De pronto mal en el trabajo, mal con gente importante, mal con mi familia. De pronto mal por todos lados.

Si pudiera ser ua estrella fugaz volaría al cielo para no regresar nunca. Pero no puedo. Para eso está la vida, para disfrutar el dolor y la alegría, la permanencia en desesperación. Sí, justo es la combinación de palabras que buscaba: permanencia en desesperación. Porque de pronto ya no es melancolía o nostalgia, ya no es sólo añoranza. Es desesperanza, desilusión de lo que no existe y tampoco se forjará. Espera del pasado que no llega, que jamás vendrá.

No hay llanto. Sólo sueño. Sueño y mucha vergüenza. Sólo sueño y falta de voluntad. Dolor de cabeza. Distracción. Miedo. La mente revuelta junto con un estómago que se siente vacío todo el tiempo. La poca energía consumida en el movimiento de piernas y las punzadas en las sienes. Se me cierran los ojos. la cabeza me da vueltas. Me da vueltas la cabeza.

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