jueves, 21 de agosto de 2008

Los inconvenientes de la fama...

Ya en otras muchas ocasiones he mencionado que Ulises es un libro que me inspira muchísimo respeto. Hace un año -en mi cumpleaños número veintiuno-, un amigo me lo regaló.

Y sigo sin leerlo.

Posteriormente, ante mi temor de leerlo, mi mamá me regaló un libro titulado, Mujeres de Babel, que es el análisis de un autor apellidado Moreno sobre el lenguaje de la obra de Joyce, y sostiene que contiene gran carga femenina.

No lo he terminado. Y de ahí he sacado bibliografía para leer antes de tomar entre mis manos a Ulises.

Una de las cosas que me sorprenden más, no obstante la disección de Molly Bloom, es la manera cómo se ha hecho pública la vida privada del escritor. Es tal la curiosidad y el afán por comprenderlo, que se han publicado libros con la compilación de cartas a su mujer, Nora Barnacle, que contienen su intimidad expresada de todas las maneras posibles -desde la tierna hasta la grotesca- por James Joyce.

En cuanto llegué a casa prendí la computadora y busqué un retrato de Nora. Cuando la vi evoqué lo leído esta tarde y sentí pena por ella: las palabras que su amante le dedicaba en ojos de los lectores ávidos y morbosos. la descripción de su cuerpo, reservado para el padre de sus hijos, expuesto años después. El título de musa del autor de LA novela del siglo XX le costó la profanación de su intimidad.

Y, sin embargo, al verla, parece una mujer tan normal que el desconcierto es mayúsculo.

Antes de observar su retrato anoté en mi lista de libros la compilación de cartas. Después de conocerla me parece que debo guardarle respeto, el respeto que nadie más le guardó, ni su hombre...

A ver si no me gana la curiosidad...

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