domingo, 18 de abril de 2010

Cambios

Durante el fin de semana mi vida definió un rumbo distinto. Bueno, quizá estoy exagerando, pero creo que el rumbo sí está definido.

Yo creo en los detalles y las coincidencias. Hay quienes dicen que todo pasa por algo y que las casualidades no existen, pero yo creo que la vida está hecha de deliciosas y terribles coincidencias. Así es como uno conoce a la mejor gente, o como, de pronto, una canción que sonó en la radio marca un momento decisivo y se queda en la memoria como un detonador del recuerdo de ese momento.

Bueno, pues yo este fin de semana me puse uñas postizas. Desde niña me muerdo las uñas y no he podido dejar de hacerlo. Así que, este fin de semana, me vi las manos y pensé que podrían verse más femeninas con las uñas largas, así que decidí que debía dejármelas de morder y que, quizá, si las uñas me crecen debajo de las postizas entonces las conoceré largas y me darán ganas de dejar de mordérmelas. Es un aliciente para mi a veces flaca fuerza de voluntad.

También sucedió que tuve una cita seria con Daffne, quien de ahora en adelante será, ya en serio, mi nutrióloga oficial. Vamos a empezar con metas chiquitas... o eso tenía pensado. Hasta hoy, que me pesé en la báscula del súper y casi me pongo a llorar. Evidentemente, el pudor me gana y no diré cuánto peso. Pero es mucho.

Millones de pensamientos se agolparon en mi cabeza, todos ellos autodestructivos. Pero luego me acordé de un consejo que doy mucho últimamente: "entierra tus pensamientos autodestructivos, se práctica y piensa qué puedes hacer para solucionar tus problemas". Así que ya, si la lo tenía pensado ahora está más que consolidado y traducido a mis acciones: necesito cambiar de hábitos. Es una cuestión de salud primero, y luego de amor propio. Quizá antes, cuando me permití llegar hasta este momento, no me quería, pero el hecho es que ahora sí me quiero y quiero verme debajo de todas estas capas de protección absurda. Ahora dejaré de preocuparme y me ocuparé.

Creo que mi aumento de peso fue la reacción al miedo que me daba el mundo: si no soy "normal", entonces la gente no se me acerca y no tengo que abrirme. Pero no más. Ya estoy dispuesta a regresar al mundo. Ya floté durante mucho tiempo en el espacio exterior, ya sé qué se siente, ahora me reincorporaré adonde pertenezco, aunque a veces me siga pareciendo un lugar tan ajeno... supongo que no estará de más aislarme en el espacio exterior, pero una cosa es un retiro breve y otro querer vivir ahí.

I'm trying.

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Por otro lado, ya es oficial que estamos buscando un lugar para cambiarnos de casa. Me emociona la idea. He vivido aquí desde que mi mamá, mi hermano y yo nos quedamos solos. Mis abuelos nos abrieron las puertas. Ahora, mi abuelo, mi mamá, mi hermano y yo, 18 años después, nos mudaremos.

A ver qué tal.

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