lunes, 31 de enero de 2011

Desamor 2

No es que la Polonesa de Chopin sea una melodía de desamor, pero hoy que la escuché en la mañana, camino al metro, me hizo llorar mucho de tristeza.

domingo, 30 de enero de 2011

Desamor 1

Me choca febrero. Sola o acompañada. Me choca. El año pasado lo nombramos pre-marzo y, salvo el 13 de febrero que mi chiquita sobrina cumple un año, todo lo demás será pre-marzo. Ahora, en particular, va a coincidir con mi periodo de sanación. No sé si tendré ganas de hacer mi acostumbrado mes del humor negro, pero definitivamente sí haré algo: poner canciones de desamor.

Advierto que la mayoría de estas canciones no me gustan en periodos normales, pero en estas circunstancias me hacen vivir los sentimientos a flor de piel.

Es 30 de enero. Pero empiezo hoy.

Aquí va la primera:

Ojos. Capítulo final

Tengo una amiga cuyo corazón está roto. Corazón roto. Sujeto sin predicado tan trillado y aún así tan significativo. No es que no sienta. Es que siente dolor. Dolor porque algo terminó. No. No. No algo. Una relación. Está sintiendo demasiado. Se acuerda del engaño y se le encoge el estómago. Le punza ahí. En el corazón. Recuerda esas frases que no eran para ella. Esos Ojos que la vieron. Quizá sin verla. Tal vez miraban los recuerdos del pasado a pesar de que la estrechaba entre sus brazos. Los calificativos que nunca usó para nombrarla. Que sí empleó para nombrar a alguien más. A una sombra que le quitó el protagonismo de su propia historia. Le duelen los párpados de tan hinchados. Así como su alma sigue hinchada por el desazón. Por el pesar. Por el desasosiego. Se mira en el espejo y se reconoce en los labios sellados que no quieren hablar porque desatan la angustia que trae dentro. Se convulsiona de tristeza, sufrimiento y enojo. De ansiedad. Le parece asimismo que todo lo que diga revelará el nombre de aquel que es sujeto de sus amores. De esos amores donde ella no es objeto directo. Ya lo ha perdonado. El amor perdona. El amor transforma. El amor enriquece. Haberlo amado le enriqueció el espíritu al grado que lo perdonó sin que él le ofreciera disculpas siquiera. Se perdonó a sí misma por los errores que cometió y pudo haberse ahorrado. Él. Él seguirá su camino. Él-quién-sabe. Él-tan-importante. Él-tan-volátil. Él es maravilloso. Pero la lastimó. Ella lo ama. Tanto para entender que no tiene más opción que dejarlo ir. Ya no llora. Su alma permanece profundamente triste. Tranquila también. Se entregó y podría haberse entregado más. Sin embargo no hay hubieras. Los hubieras consumen y ella no quiere estancarse en lo que podría haber sido. El mejor homenaje a su relación es que siga adelante. Porque lo que tenía fue real para ella. Quiere trabajar para recordar con amor lo que sí hubo. Quiere cerrar los ojos y remembrar su historia sin dolor. Con agradecimiento. Él le devolvió el amor de pareja que la vida le arrebató una vez. Le dio realidad. Le dio mucho. Y sin embargo es tiempo de decir adiós. A su Ojos. A su mirada. A todo aquello que creyó que era de ella. Que nunca le perteneció.

lunes, 17 de enero de 2011

Diecinueve

No es bueno vivir en el pasado, pero las fechas sirven para recordar los acontecimientos que se convierten en cismas de nuestra existencia.

Hoy, hace 19 años, murió mi papá. Yo me lo perdí y él se perdió esto. Para ser honesta, en la mañana no me acordaba, pero tan se encuentra presente que hoy en la mañana, sin explicación, me sentí con ganas de usar negro.

De nada vale preguntarse cómo sería porque no es. Esta familia mía es de tres, no de cuatro. Así ha sido desde hace 19 años, 19 años de mis 24. Me queda de él un solo recuerdo, el que escribirè aquí cada año que pase: mi papá llevándome en hombros, y mi mamá y mi hermano junto a él.

El tiempo pasa y tú no estarás nunca aquí, donde quiera que estés, si estás en algún lado, no es en esta vida.

jueves, 6 de enero de 2011

El primero de 2011

Tal vez sí, tal vez no, sin embargo este año se presenta como uno en el que, al parecer, habrá cambios. No sé a ciencia cierta qué escribir. Sólo que enfrento estos cambios en potencia con añoranza, pero también con temor.

Este cambio lo espero. De verdad lo espero. Tengo muchas ganas de cambiar de aires. De gente. De giro. Quiero un cambio. Necesito un cambio.