lunes, 23 de enero de 2012

My Little Miss Sunshine



Coincidir es absolutamente maravilloso, tanto que hay quienes aseguran que las coincidencias no existen y que nuestros caminos estaban predestinados a encontrarse con la gente que nos toca y nos convierte. Milan Kundera tiene una descripción exquisita sobre las coincidencias en La insoportable levedad del ser.

Hay algunas relaciones que, para germinar, necesitan una coincidencia que funja como combustible para prender la llama. No basta con la simpatía, hay que generar la atracción, trabajar por ella.

En mi opinión, las relaciones más maravillosas son las que se gestan gradualmente, como si estuvieran incubándose en una especie de vientre. Aquellas que permiten establecer lazos son las que permiten el conocimiento profundo del otro, las que se procuran con el foco prendido y no son producto de un chispazo que después causará un corto circuito.

Así es Alma para mí. Un gusto descubierto con el paso del tiempo. Honestamente, cuando la vi por primera vez no creí que forjaríamos un lazo tan estrecho como el que ahora siento. Cuando pienso en nuestra amistad, me recuerda a una nochebuena: una flor hermosa que resiste el frío de invierno y, si uno la cuida bien, es capaz de florecer todo el año.

Verla sonreír y pensar "es mi amiga la que enseña los dientes así, con esa sonrisa tan franca", me hace reforzar el hecho de que las coincidencias hacen la vida más luminosa e interesante. Paso mis mejores instantes frente a un vaso de té chai con My girls. Agradezco profundamente el hecho de sentir que ella y yo somos cómplices para algunas cosas en las que no siento complicidad con nadie más. Sé que, si viajo con ella, mi habitación no estará nunca desordenada. Que es despistada. Que es un privilegio trabajar al lado de una mente tan brillante como la que posee. Sé por qué sufre, y si no lo sé, no importa, igual puedo sufrir con ella si es lo que quiere en ese momento. Me gusta mirar sus manos morenas de dedos cortos y femeninos coronados por uñas con manicure perfecto; también me gusta ver sus rizos que parecen contener toda la alegría del mundo concentrada ahí.

Un día le hice un acto de magia, pero en realidad quería transmitirle que toda ella es mágica. Hoy quiero que sepa que uno de los días más felices y risueños de mi vida sucedió mientras hablábamos de flotación y ella nadaba en el mar sin meter la cabeza al agua, mientras Maris, Penny y yo nos derretíamos de ternura dispersa entre carcajadas.

Y hoy, 24 de enero, es su cumpleaños. Es increíble imaginarse todas las coincidencias que pasaron para que ella llegara al mundo el 24 de enero de hace 26 años. Y que luego, varios años después, ella y yo nos encontráramos y se iniciara el proceso que ahora vivimos como amistad. Pensar en todo esto me provoca lágrimas de agradecimiento y de felicidad.

Así que, aunque ya lo sabes, todo mi amor para esta amistad que apenas comienza, pero que echó raíces inquebrantables.







Little darling, the smile returning to the faces...
Here comes the sun- The Beatles


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