sábado, 29 de diciembre de 2012

Cambios

Ir y venir es involuntario. El tiempo, en su dimensión lineal, es cambio. Nadie se baña dos veces en el mismo río, decía Heráclito. El cambio es inherente a los seres vivos. Nacemos, crecemos, algunos se reproducen, todos moriremos. ¿Por qué será entonces que nos da tanto miedo?

Lo complicado es mantenerse estático. Verse igual con el paso de los años es simplemente un engaño. Uno se siente más vivo que nunca cuando llora copiosamente por un amor perdido, cuando busca trabajo, cuando parece que se encuentra en el límite entre vivir y malexistir.

Nadie se baña dos veces en el mismo río. No soy la misma. Cuando regreso, ya conozco el camino, a diferencia de la primera vez que pasé por ahí...

El último año y medio ha estado colmado de remodelaciones. De amar y transformar el amor, de cambiar de aires, de agradecer a la gente porque estuvo y ya no está, de poner límites. He tenido que re-conocerme. Mi empaque ha cambiado, mi mente también. Tal vez la diferencia entre otros años y este es que me he vuelto más perceptiva a las metamorfosis, precisamente porque este año se han dado en mi vida tajantemente.

Para no enumerarlos todos, rescataré los más significativos:

1. Mi físico que se ha modificado debido a mi pérdida de peso.
2. La casi inexistente transición entre el trabajo como freelance y el trabajo fijo.
3. Las miles de páginas que leí en el año sobre diversos temas.
4. Los preparativos para dejar el lugar donde pasé 21 años.

El río no baña dos veces a la misma Charbelí.

Bienvenido, 2013

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