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domingo, 20 de agosto de 2017

Odio el ejercicio, pero amo los resultados...

No sé cuántas veces he dicho que odio los gimnasios. Tengo un post, incluso, llamado "Bellezas de gimnasio" en el que describo a la jungla de las pesas. Por ello, hace unos años empecé a ejercitarme en casa, con videos. Especificamente comencé a usar unos ejercicios de Beachbody. Shaun T se convirtió en mi ídolo e instructor personal a través de la pantalla.

En particular me enamoré de Hip Hop ABS y de Insanity, pero para alguien que es naturalmente inconstante, cuando la vida me provocó una lumbalgia, no regresé a ninguno de los dos programas.
Tres años después, impulsada por un compañero de mi vida actual y por mis malos hábitos, decidí que era momento de regresar. Y vaya que regresé, en grande, con Insanity. No llevo mucho tiempo, voy en el día 16 y las primeras semanas no hice el ejercicio seis veces a la semana, sino tres. Ahora que empiezo el día 16 y que siento mi cuerpo mucho más ligero y acostumbrado al ejercicio, intentaré cumplir con los tiempos tal y como los indica el calendario del programa de ejercicio.

Pero, ¿y los resultados? De entrada, la condición física. Subir escalones o cuestas sin cansarme; en segundo lugar, la energía: ya no me la paso cansada. Incluso hay días en los que puedo prescindir del café. Luego, el humor. Estoy llena de endorfinas y eso hace que mis niveles de neurosis bajen y, si bien no se han erradicado, me siento mejor con mi carácter. Finalmente, las tallas. En este tiempo he bajado unos tres centímetros de cintura, cinco de brazo, tres de espalda, tres de cadera y tres de pecho. Nada mal, ¿no? Aquí les dejo el progreso, además, de los ejercicios del "Fit Test" que hay que hacer cada dos semanas. Dicen algunos bloggers que esta prueba quincenal realmente no refleja lo que uno avanza, pues el cuerpo tiene memoria y son los mismos ejercicios. Sin embargo, debo decirles que yo no hacía una sola lagartija sino era con el cuerpo totalmente pegado al piso, y ahora ya puedo hacerlas con el cuerpo separado, sólo puntas de los pies y palmas de las manos en el suelo.

Aquí mis avances:

                                       Día 1

                                             Día 14

jueves, 30 de junio de 2011

Belleza de gimnasio


Ahora que estoy desempleada e intentando trabajar por mi propia cuenta, y vi las fotos de mi viaje de 25 años en Costa Rica, decidí que debería invertir en mi cuerpo y pagar la membresía en un gimnasio. No voy a Sport's World o Sport City, esos centros de ejercicio (fitness) están fuera de mis ganas y mi presupuesto. Por el contrario, encontré un buen gimnasio cerca de mi casa, donde cobran poco y tienen buen equipo.

Ahora que llevo una semana ejercitándome, también me acordé de los clichés que están en los gimnasios a los que me he inscrito y que, no dudo, se encuentran en mayor o menor escala en cualquiera de estos recintos que rinden culto al cuerpo, ya sea que cuesten 200 pesos al mes o 14 mil pesos la membresía anual personal.

El recepcionista

De inmediato entré y recordé que el ambiente de gimnasio no me agrada particularmente: llegué a inscribirme y el "recepcionista" (quien sospecho que es también el dueño, eso se acostumbra mucho en los gimnasios de mi colonia, es decir que los dueños sean quienes atienden el lugar) me recibió con cara de pocos amigos (aunque dudo que tenga otra, por eso ejercita el cuerpo) que, después me di cuenta, es la que tiene con todos.

Por supuesto, cuando llega la "socialita" del gym, el recepcionista/posible dueño se transforma y se muestra condescendiente con ella. Incluso parece que esboza sonrisas.

La socialita

Para ganarte este título no necesitas ejercitarte tanto. Bastan 30 minutos en la elíptica y luego "hacer" que llevas a cabo la rutina que te dio el instructor. Lo único que necesitas es llevar mallones, estar delgada y maquillarte mucho (ojo, usa maquillaje a prueba de agua por si algún día se le ocurre a tu cuerpo sudar). En fin, producirte como toda diva del gym. Así te vas a ganar al recepcionista/dueño del gym, al instructor y a todo aquel intento de fisicoculturismo que encuentres en el pasillo, sin importar las preferencias sexuales. No tienes que estar buenísima (pero tampoco abuses de flaca y ahí de ti si tienes una pancita, aunque sea leve), simplemente ser foxy y sonreírle a todos, listos y tontos. Bromear sobre los bíceps del prójimo y hacer uso de toda la fragilidad de la que eres capaz. En esos lugares donde apenas entra la luz natural, no hay nada como ser una florecilla del campo para que el instinto protector de todos esos brazos trabajados busquen envolverte en sus masas musculares.

El mutante

Tener el cuerpo perfecto lleva tiempo, dinero y esfuerzo. ¿Por qué esperar cuando hay métodos más rápidos y efectivos para parecer el hombre más ejercitado del mundo? Eso piensa el mutante, típico que se vale de anabólicos, suplementos alimenticios no supervisados por nutriólogos (¿para qué voy al nutriólogo? Otro gasto.), y en el gimnasio no pueden levantar más que unos pocos kilos en las pesas. Por supuesto, no tienen fuerza en las piernas y apenas están haciendo resistencia. Desafortunadamente, los mutantes abundan en los gimnasios. Se les ensancha el cuello y, en vez de verse hermosos, son grotescos.

La bluffera

Típica señora que va a los aerobics, zumba o alguna clase y se queja todo el tiempo. Realiza la mitad de los ejercicios y llora cuando la ponen a estirar, aunque sea un poquito. Lleva seis meses y sigue tropezándose en el calentamiento, aunque ya debería sabérselo de memoria. Eso sí, besa al maestro en las mejillas como si fueran íntimos. Después se queja de su clase o sus ejercicios.

MILF

Esta señora es la mamá de adolescentes con cuerpo de adolescente. Cintura de avispa, pechos en su lugar, brazos y piernas torneadas, pelo teñido, maquillaje impecable de Clarins. Cara con bótox. Es la verdadera inspiración de las mujeres que acuden al gimnasio. Coqueta con hombres y mujeres. Pasa cuatro horas en el gym. Claro, necesita que el marido gordo, quien por supuesto no va al gimnasio, siga pagándole las mensualidades. En ella está el secreto de la eterna juventud, entre sus caderas prominentes y naturales, y los pechos operados y firmes.

El buena onda

El buena onda puede ser el instructor o bien, alguno de los miembros del gym. Es el tipo que todo el tiempo saluda, sonríe, conversa. Generalmente tiene una historia que no repara en platicar, y que se relaciona con la época en la que sí se cuidaba y tenía buen cuerpo. El buena onda generalmente solo conserva vestigios del cuerpazo del pasado. Platica con todos y todas, le interesa saber. A la hora de convivir, rompe con las reglas del gym: "conversa únicamente con los mejor formados". Él habla con todos. Le da igual. Total, hablar no compromete. O eso piensa.

La buenísima

Mamona, mamona, mamona. Elige solamente a los mejores machos para rodearse de ellos. Pica y pica, pero no pasa nada. En el fondo hace tanto ejercicio para encontrar a alguien fuera del gym. Al menos uno que lo lleve al Sport City o al de Madonna.

El Don Juan

No falta el que quiere ligarse a toda persona que vea en el gimnasio. Se disfraza del "buena onda", pero en realidad su intención es levantarse el ego. Quién sabe, a lo mejor alguna de esas personas sí le gusta y logra algo. Pero si no, es feliz acumulando en su haber admiradores que lo sigan.

El neuras

Generalmente son los maestros de las clases. Creen que no hay nada tan importante como sus clases. Exigen muchísimo de sus alumnos aunque den la clase una vez por semana. Se enojan. Levantan la voz. Son protagonistas. Necesitan que los asistentes los idolatren.

Los nuevos

Puede ser un "gordito" o "gordita" que quiera dejar la obesidad a un lado del camino, una flacucha que se encuentre celulitis por comer tantos dulces. Un hombre que sueña con marcar músculos. Todos fueron nuevos un día. Generalmente están perdidos. No saben con quién hablar. Qué hacer. Algunos se sienten observados. Creen que todos ven cómo suben a la caminadora y están ahogándose después de haber caminado cinco minutos con una inclinación mínima, mientras el del aparato de junto corre 10 kilómetros en una hora. Son los que no agarran la onda en las rutinas de las clases. Los que toman el lugar de la esquina más lejana para que nadie se dé cuenta de que no están haciendo bien el seguimiento de los pasos que puso el maestro.

En fin, hay de todo. El gimnasio es una jungla de sudores y olores donde los cuerpos quedan expuestos aunque estén vestidos. Por supuesto, yo también encajo en mis descripciones y para todo hay matices.

Para mí, los gimnasios son como males necesarios. Hay que ir y ejercitarse, al final del día lo que hay que buscar es este ideal griego donde la mente se encuentra estimulada y el cuerpo es hermoso, perfecto.

O, como bien versa el latín: Mens sana in corporis sano. Mente sana en cuerpo sano. A seguirle dando en el gimnasio.

Si tienen por ahí otro cliché, háganme favor y anótenlo en los comentarios. ¡Gracias!



domingo, 6 de marzo de 2011

Carrera Nike nosotras corremos 10 km

Así es. Ahí estaba yo a las 7.20 am en el infield del Hipódromo de las Américas esperando que diera inicio la carrera. Mi mamá me llevó. La playera dry fit me quedaba como ombliguera. Y sin embargo, nada de eso importó. De pronto era parte de un movimiento de miles de mujeres que, como yo, viven en la ciudad de México y estaban dispuestas a correr/trotar/caminar por tan diversas razones como cantidad de personas estábamos ahí.

Yo salí en la categoría de más de 60 minutos. En medio del bullicio y de la multitud. Daffne y yo trotamos a la salida y, poco después yo disminuí el paso y ella se me adelantó. Ahí estaba yo, los kilómetros por delante. La corredora ganadora de la carrera venía de regreso ya cuando yo apenas empezaba.

Agradezco muchísimo a mi mamá que siempre ha sabido que soy capaz de esto y más, sin importar que yo lo dude a veces. A Daffne y a Dalia que han sido mi inspiración para hacer esto. A la gente que estuvo hoy, desconocidos todos pero que me echaron porras con tanta familiaridad. A las niñas que gritaban "sí se puede" y cuyas palabras de aliento me llenaron de la energía necesaria para empujarme al kilómetro 10.

Sobre todo, agradezco a mi cuerpo, porque he sido muy ingrata con él, lo he maltratado mucho y sin embargo hoy me demostró que no hay nada tan místico y satisfactorio como conectar la mente con el cuerpo.

Hoy, a pesar de haber hecho una hora 51 minutos y quedarme en la cola, siento que le si alas a mi cuerpo y que mi alma y él se encontraron en un estado puro se libertad. Cada gota de sudor me costó hormigueo en los pies y un par de ampollas, pero me trajo también muchísima satisfacción. Quiero seguir contactando con cada una de las partes de mi cuerpo.

Este fue solamente el principio.

domingo, 28 de marzo de 2010

Free my body

Los aproximadamente 23 kilómetros que recorrimos mis amigas y yo este domingo podrían ser suficientes. Pero para mí no son. Hoy, los 23 kilómetros representaron un absoluto y completo retroceso. Tenía un mes sin andar bicicleta y, a pesar de eso y de que dormí mal el viernes y no desquité el sueño el sábado, no hay justificación. Mi rendimiento bajó considerablemente.

Así que he decidido que me voy a dejar de pendejadas y voy a ponerme en condición. Una vez, Aurora le platicó a Aldo (quien me lo dijo a mí), que un ser humano alcanza su mayor rendimiento físico a los 25 años. Yo cumplo 24 en tres meses, así que, como mi mamá dice, es tiempo de dejar ir y, como yo digo, tendré las manos libres para agarrar lo que yo quiera.

Obviamente, es imposible que alcance mi mayor rendimiento físico si sólo me ejercito los domingos, puesto que no veré ningún resultado. Y quiero verlo, así que a continuación escribo el plan que denominaré "Free my body":

1. Seguir la dieta de mi nutrióloga estrella.
2. Dejar de fumar paulatina pero definitivamente. Voy a empezar por limitarme a dos cigarros al día por un mes, y de ahí para abajo.
3. Dejar de tomar alcohol (éste ya está prácticamente hecho).
4. Levantarme más temprano para empezar a correr diario. Empezaré con caminar/trotar media hora. Así que si me levanto a las 6.15, a las 7 podré empezar a arreglarme.
5. Haré bicicleta fija.

Ésta es la primera parte, porque necesito bajar de peso. Si alguien tiene alguna sugerencia, de verdad se los voy a agradecer :)

Mi vanidad no me permite publicar cuánto peso, pero me comprometo a escribir cada dos semanas si he bajado.