martes, 3 de julio de 2007

Discúlpenme

estimadísimos lectores, por abandonar mi blog de esta manera. Es sólo que no he tenido ni tiempo ni cabeza para nada más que el trabajo. De eso es de lo que esta entrada se trata: de mi maravillosa inmersión al mundo del cine.

Han sido unas chingas, para qué mentir. Estoy sumamente cansada, porque es un trabajo de 24 horas, siete días a la semana. Incluso el día de descanso -domingo- hay que estar pendientes de que las cosas para el día siguiente queden resueltas.

El celular debe estar prendido a todas horas, necesita tener crédito suficiente para hacer conferencias por teléfono y arreglar lo concerniente a la producción.

Por otro lado, las jerarquías son impresionantes: aquí no hay nada de que el director habla con todo el mundo. De hecho, solamente se comunica con la Productora Ejecutiva, con el Director de Fotografía, con la Directora de Arte, con su asistente de dirección y con continuidad. Cada una de las cabezas de los departamentos tiene un equipo propio, y existen departamentos -como los de maquillaje, vestuario y alimentación- que hablan poco o nada con él.

Pero nadie se queja. ¿Por qué quejarse? Si todo eso ayuda a que la producción sea más organizada.

Yo trabajo como asistente de producción. Es decir, en teoría no trato nada con Ariel -el director-. Recibo las instrucciones de Maru -la asistente de director- o de Elsa o Yadhira -la productora ejecutiva y la gerente de producción, respectivamente-.

Hoy empezó, propiamente, el rodaje. Un muy buen tripié de la UP, una cámara HD P2 de Panasonic, unos reflectores, quinos, y otros nombres de lámparas cuyos nombres no sé, acompañan a todo el equipo.

Un verdadero EQUIPO, donde todos somos indispensables porque si alguien no cumple con su labor, por mínima que parezca, afecta a TODOS los demás.

Ramón, el fotógrafo, le pide a staff -conformado por Carlos, el gaffer, Cuco, mi favorito de la producción, Julio y Armando-que le instalen la toma de luz, carguen el equipo, pongan las lámparas a diferentes potencias, vean el "dummer", le pongan los filtros que él necesita... todo para una toma.

Simultáneamente, Ariel habla con los actores, los sumerge en el papel, les comunica cuáles son las expresiones y las sensaciones a transmitir, y éstos comienzan a ensayar sus líneas.

Continuidad hace anotaciones y toma fotografías. El asistente de cámara ubica el tripié donde se le indica y hace el encuadre. La asistente de dirección da instrucciones a producción para que bloquean los accesos al set, prepara el plan de rodaje, vigila que se sigan los horarios. El sonidista espera porque su labor inicia cuando se tira la toma...

Y entonces, todos en sus posiciones, la asistente dice: "Ya vamos a grabar. Silencio todos, corriendo sonido..." y, hasta en eso hay jerarquías, el director grita "Acción".

Y todos hacen su labor. Y quienes están detrás ven su labor culminada.

Me siento tan bien. Me siento en mi lugar. El tiempo pasa y no me doy cuenta. Es como si a mí no me pasara. Todo es nuevo. Desde los hilos para la corriente hasta Cuco platicándome cómo llegó al mundo del cine.

Me encanta. Me encanta. Me encanta.

Por eso no he escrito, mis queridos lectores, porque estoy disfrutando la que, hasta ahora, es la mejor experiencia de mi vida.

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