jueves, 19 de junio de 2008

Arrepentirse

El arrepentimiento es un gran sentimiento que puede surgir en situaciones intrascendentes tanto como en decisiones cruciales.

Me molesta escuchar gente que dice que no se arrepiente de nada. Me dan ganas de preguntarles "¿no te arrepientes de haber comprado un boleto para el cine y que la película haya sido pésima?, ¿o de comer en un puesto de la calle y que te haya dado por eso salmonela?" En fin, me dan ganas de ejemplificarles situaciones donde el arrepentimiento es inevitable.

O la gente que dice: "No me arrepiento. Si volviera a nacer lo volvería a hacer todo igual". Pues claro que lo volvería a hacer igual, porque nacemos ignorantes y conforme a las experiencias y al aprendizaje nos nutrimos conocimiento, pero de ahí a que no nos arrepintamos de NADA...

Me atrevo a criticar porque yo era una de esas personas que solía decir: "No me arrepiento de nada"... pero la cagaba y por supuesto que me arrepentía. Si ofendía a alguien de inmediato quería una máquina del tiempo para viajar al momento justo en el que estaba por decir una estupidez o ejecutar alguna acción ofensiva.

Arrepentirse es sinónimo de sensatez. Es el reconocimiento de que hice algo incorrecto que podría haber hecho bien. Es el verdadero aprendizaje del error.

No tiene nada de malo el arrepentimiento. Porque existe en la medida en que somos conscientes de nuestras acciones, aunque seamos conscientes tardíamente. Si no existiera el nudo en el estómago o la incomodidad, incluso la culpa que trae el arrepentimiento, entonces no estamos aprendiendo de nuestros errores.

Me parece que la gente a veces sataniza la palabra, y la hace más grave de lo que en realidad es: no enmienda ningún daño -un asesino arrepentido no deja de ser un asesino- pero vaya que revive y e impulsa el análisis del percance.

Así que estoy arrepentida. Le ofrezco disculpas a la persona que fue objeto de mis desdenes momentáneos... si tuviera una máquina del tiempo lo enmendaría

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