domingo, 20 de julio de 2008

Nones...

Pues sí pegó. No tanto porque bailé muchísimo con mi hermano. Pero mientras no llegaba la gente de la mesa estaba sentada en parejas -aunque fuera de amigas, parejas- y a mí me tocó ser el non.

Esto de los nones no es nuevo y tampoco es originalmente mío. Un amigo mío que a veces también se siente non me lo contó como una teoría: en el mundo hay pares, que son los que siempre están rodeados de gente, con ideas más o menos similares, diversiones comunes. Gente que se encuentra con otra similar... y hay nones: seres más bien solitarios -pueden estar con otras personas, pero resalta su soledad- que parecen no encajar en los grupos sociales por diversas circunstancias... y él decía que tanto él como yo éramos nones. Capaces de adaptarse pero no de pertenecer por completo.

Últimamente soy un non que, como si tuviera un tumor en la pituitaria, crece descomunalmente para ser más non y menos pareja.

Sin embargo, la reunión de la tarde me pareció una muestra de cómo los nones pueden pertenecer entre sí: mi amiga y sus amigas y yo. Nones todos y entre ellas pares, y me trataron con la camadería de un nuevo integrante no descartado sino integrado.

En fin, dos mundos distintos, dos sensaciones completamente diferentes.

Así me sentí ayer. Así se siente siempre.

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