domingo, 29 de noviembre de 2009

Última voluntad adelantada y pública

Cuando muera, a quien quiera que le toque, le pido por favor que me lleve directito a cremar. No practico ninguna religión así que no hay necesidad de Rosarios ni de gastar en sacerdotes o en misas.

Por favor, lléveme a cremar. No le avise a nadie. Agarre sus cosas y lléveme. Quiero que me cremen sin féretro. O bueno, si es indispensable pues con féretro. Ni modo. Y luego de que me lleve a cremar, ponga mis cenizas en una lata cualquiera y lléveme a algún lugar (más adelante le diré cuál) y ahí abra la lata, disperse mis cenizas, llóreme, y bébase unas chelas oscuras a mi salud. Ríase conmigo. Y después váyase de vacaciones al lugar que haya elegido.

Cuando haya regresado, entonces avise. Avise que me morí y que mi última voluntad se consumó. Le voy a dejar un videito o algo para que no se enojen con usted. Ahí diré que yo le escogí para ser mi último acompañante. Que no quería plañideras, ni gran escándalo, ni desvelos en mi deceso.

Espero no morirme pronto para ahorrar y que todos los gastos de mi muerte corran por mi cuenta. Incluido mi último regalo: sus primeras vacaciones sin mí.

Diviértase sin mí. Si fui importante, entonces olvídeme. No me llore. Jamás me llore.

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