viernes, 29 de octubre de 2010

Nota aclaratoria

Me ha pasado muchas veces que no entiendo cuando la gente me dice que quiere estar sola. No entiendo a qué se refieren, no entiendo cómo es que escogen compañía y no me escogen a mí. No entiendo nada de nada.

O entendía, tal vez debí haber dicho "entendía". Hoy, que me pesa hablar, que me pesa escribir incluso esta nota aclaratoria, quiero decir que entiendo a esa gente porque me he convertido en una de ellas.

Ayer mi mamá me lo dijo perfecto "es depresión orgánica, sientes que te pesan los labios para hablar, que no puedes dar explicaciones..."

Es difícil rechazar y que el otro entienda que no es un rechazo porque algo esté mal entre esas personas, sino porque algo está mal con uno mismo, y para ese algo es necesaria la introspección.

Siento que, cuando necesité apoyo, mucha gente estuvo ausente. Y con ausencia no me refiero a que se hayan ido de viaje. Me refiero a la empatía. Me refiero a hacerse presente. Tengo un amigo que siempre me dice "mi teléfono también recibe llamadas" y, aunque he recibido muchas en la semana, fue demasiado tarde.

Me hubiera gustado mucho escuchar palabras cálidas en los días en que me fue peor, y la realidad es que, fuera de mi familia, estuve sola. No digo que la intención fuera ésa, pero se sintió como que tenía un resfriado y no valía la pena comunicarse si no era por twitter o por un mensaje. Los resfriados pueden convertirse en pulmonía, y aunque esta vez no pasó así, esta vez, cuando me sentí tan ajena a mí, los demás fueron ajenos conmigo.

Así que ahora de verdad quiero estar sola. Y no hay motivo de preocupación porque estoy bien. Sólo no quiero estar en las redes sociales, ni localizable en el teléfono. Ahora soy yo quien, por primera vez en mucho tiempo, no quiero estar.

No quiero estar porque he estado muchas veces, porque, hasta ahora, había estado siempre, y sí, uno busca cierta correspondencia cuando se siente mal.

Así que me disculpo de antemano si hiero sensibilidades. No exijo disculpas por las mías, que fueron heridas el fin de semana pasado cuando, además de enferma, me hallé desconcertada por la gente que "no podía porque...".

Ojo, no es ojo por ojo, es más bien "uno para todos y todos para uno", sólo que esta vez no hubo todos, y ahora no hay una. Esta una necesita estar consigo misma. Cuando salga de mi encierro, estarán quienes tengan que estar. Quienes gusten irse siempre podrán argumentar que se fueron porque los ignoraba. Quienes quieran esperarme, pueden tener la certeza de que voy a regresar. Sólo no ahorita.


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