Ayer hice la prueba: salí a ver si no me cansaba de más o si no me sentía peor. No estuvo tan mal como el viernes, que tuve que ir a hacer unos trámites urgentes y de plano me regresé a casa en taxi.
Ayer casi regresé a la normalidad. Casi.
El punto es que fui a la Feria del Libro en el palacio de Minería. Estaba atascada de gente. Entré por el Fondo de Cultura Económica y la verdad es que no había gran cantidad de títulos ni de descuentos, como prometen.
A Porrúa ni entré. El bochorno se sentía cinco metros antes de entrar. Después nos separamos y me fui con mi hermano a la nave central del edificio. Estaban los libros de Selector, ésos que en mi infancia no aportaban gran cosa, salvo chistes muy malos.
De ahí pasé a Siglo XXI. Recordé que en otras épocas de mi vida llegaba a comprar todos los libros que se me antojaran por título, y cuando los leía me daba cuenta que habían sido, en su mayoría, malas elecciones.
Ahora, me propuse adquirir únicamente dos ejemplares: uno de algún autor no sólo desconocido para mí sino también que hiciera referencia a alguna cultura ajena, y el otro que quería era Great Expectations de Charles Dickens.
Preferentemente quería un africano, y por supuesto, un inglés.
Al africano lo encontré en Planeta. Premio Nobel de 1988 -así que seguramente sólo para mí es desconocido-, su nombre es Naguib Mahfuz y escogí la obra titulada Tras la celosía. Es egipcio, así que aunque sea africano no es tribal ni mucho menos. Estudió Filosofía.
Leí la cuarta de forros y me pareció interesante.
A Charles Dickens no lo encontré ni traducido ni en el idioma original -que es en el que lo quiero leer-. En fin, ya iré a la Internacional o a alguna otra librería.
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domingo, 2 de marzo de 2008
lunes, 21 de enero de 2008
El barco 8:11
Parece que el barco no se hundió después de todo. El jueves fue la primera reunión de los miembros: tres personas soñadoras que quieren hacerla en grande.
Quizá mi visión del asunto sea muy romántica, pero desde el jueves me levanto emocionada. Mientras me lavo los dientes me pregunto cómo será. ¿Cómo viviremos? ¿Qué comeremos? Me imagino respetando las manías ajenas y tal vez las respeto un poco desde ahora.
Me da miedo también. Miedo de estar lejos de mi casa. De vivir lejos de mi familia, pero al final gana el hambre de ver el mundo, de vivir la vida, de lo que me llama como si ya me hubiera visto y me diera la bienvenida.
Ya me comen las ansias.
Quizá mi visión del asunto sea muy romántica, pero desde el jueves me levanto emocionada. Mientras me lavo los dientes me pregunto cómo será. ¿Cómo viviremos? ¿Qué comeremos? Me imagino respetando las manías ajenas y tal vez las respeto un poco desde ahora.
Me da miedo también. Miedo de estar lejos de mi casa. De vivir lejos de mi familia, pero al final gana el hambre de ver el mundo, de vivir la vida, de lo que me llama como si ya me hubiera visto y me diera la bienvenida.
Ya me comen las ansias.
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