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miércoles, 3 de julio de 2013

Desahogo

Hace algunos años, unos amigos y yo nos dedicábamos a planear sorpresas por los cumpleaños.  Tocaba la sorpresa de una de mis amigas que en el nombre lleva al mar y al cielo y en el alma lleva al agua tatuada. Decidimos llevarla a la playa. Solo un día, ida y vuelta.

Estuvimos muy contentos y, de pronto, como a las seis de la tarde, justo cuando los pescadores regresaban a la orilla, decidimos despedirnos de aquella jornada paradisíaca vistiéndonos una vez más de mar.

Primero bromeábamos entre las olas y, luego, nos dimos cuenta de que el mar ya no quería visitas. En su furia por nuestra irrupción, fue envolviéndonos en sus tentáculos.

Yo gritaba. Tan fuerte como la voz me daba. Me sentía cada vez más alejada de mis amigos y las olas me revolcaban. "Me voy a ahogar", pensé en el momento en que vi una ola gigantesca e intenté nadar hacia la cada vez más obnubilada orilla.

Justo antes de que me ganara el mar, grité a todo pulmón. Mi amiga apenas escuchó un susurro, pero fue suficiente para que volteara. Y me dio la mano, y me salvó. Ella y yo pudimos regresar a la orilla sin que los pescadores nos ayudaran, así que supongo que no estuvimos al borde de la muerte ni mucho menos. Con mis otros dos amigos, la historia fue distinta: estaban tan lejos que necesitaron ayuda.

Poco a poco, preferimos enterrar la anécdota, pero, ahora que lo pienso, la sensación que me embarga últimamente es esa de que una especie de mar interno me engulle y me lleva a lugares insospechados. En esta ocasión, no hay nadie que me salve de mí, ni yo misma, aunque el apoyo de quienes han estado es muy valioso, porque me obliga a seguir nadando.

Creo que nunca agradecí suficiente a esa amiga que me salvó del mar, pero ojalá que algún día lea esto y sepa lo importante que fue para mí que, en ese preciso instante en que la inmensa ola estaba por arrastrarme, me tendiera la mano.

Es una lástima que, ahora, la historia sea distinta: aunque nadie pueda salvarme de mí misma, siempre se agradecerá la mano ofrecida.

domingo, 22 de mayo de 2011

Dilemas

Este fin de semana estuve en el último módulo de un Seminario de Comunicación Interna que tomé en Celaya. Gracias a sus contenidos, me quedé pensando muchas cosas.

Una de mis amigas tuvo una bebé hace un mes. Mi amiga está enferma y, desafortunadamente, se enteró tarde de la concepción de la beba. No dejó de tomar sus medicinas, asunto que afectó de manera importante la gestación de la niña.

Tiene apenas un mes de nacida y la han operado dos veces. Al parecer es una valiente y está reaccionando bien a las intervenciones, pero no ha salido del hospital y probablemente no lo haga sino hasta dentro de varios meses.

el panorama de mi amiga, desde que estaba embarazada, me puso a pensar en la Ética. intenté ponerme en su lugar: "¿qué haría yo?""¿qué va a pasar con la beba y con la mamá?"

por ahí escuché posturas de gente que está totalmente en contra de la interrupción de embarazos, sin importar las circunstancias. Otras personas que apelan al derecho de las mujeres sobre su cuerpo, sin importar tampoco nada.

y después de este caso, me pregunto por qué no se revisa cada caso. yo estoy encantada con el nacimiento de la beba y tengo todas mis esperanzas puestas en que va a estar bien. no obstante, pienso en todo lo demás y, aunque tenga todos los escenarios en la teoría, en la práctica es súper distinto.

yo amo a mi amiga y a esa niña, aun sin conocerla, que es un pedacito de inocencia y de esperanza. creo que el nacimiento es el proceso más bello del ciclo de vida, y sin embargo no podría afirmar que me iría a "está mal esto y esto", cuando también se trata de defender la calidad en la existencia.

no implico con esto que esa bebé no debería estar en el mundo. al contrario, aquí ya tiene su lugar y su labor ya empezó. sin embargo no puedo dejar de pensar en estos dilemas y en que la naturaleza sí se equivoca.

toda la buena vibra para mi casi sobrina y su mamá tan luchona.

viernes, 29 de octubre de 2010

Nota aclaratoria

Me ha pasado muchas veces que no entiendo cuando la gente me dice que quiere estar sola. No entiendo a qué se refieren, no entiendo cómo es que escogen compañía y no me escogen a mí. No entiendo nada de nada.

O entendía, tal vez debí haber dicho "entendía". Hoy, que me pesa hablar, que me pesa escribir incluso esta nota aclaratoria, quiero decir que entiendo a esa gente porque me he convertido en una de ellas.

Ayer mi mamá me lo dijo perfecto "es depresión orgánica, sientes que te pesan los labios para hablar, que no puedes dar explicaciones..."

Es difícil rechazar y que el otro entienda que no es un rechazo porque algo esté mal entre esas personas, sino porque algo está mal con uno mismo, y para ese algo es necesaria la introspección.

Siento que, cuando necesité apoyo, mucha gente estuvo ausente. Y con ausencia no me refiero a que se hayan ido de viaje. Me refiero a la empatía. Me refiero a hacerse presente. Tengo un amigo que siempre me dice "mi teléfono también recibe llamadas" y, aunque he recibido muchas en la semana, fue demasiado tarde.

Me hubiera gustado mucho escuchar palabras cálidas en los días en que me fue peor, y la realidad es que, fuera de mi familia, estuve sola. No digo que la intención fuera ésa, pero se sintió como que tenía un resfriado y no valía la pena comunicarse si no era por twitter o por un mensaje. Los resfriados pueden convertirse en pulmonía, y aunque esta vez no pasó así, esta vez, cuando me sentí tan ajena a mí, los demás fueron ajenos conmigo.

Así que ahora de verdad quiero estar sola. Y no hay motivo de preocupación porque estoy bien. Sólo no quiero estar en las redes sociales, ni localizable en el teléfono. Ahora soy yo quien, por primera vez en mucho tiempo, no quiero estar.

No quiero estar porque he estado muchas veces, porque, hasta ahora, había estado siempre, y sí, uno busca cierta correspondencia cuando se siente mal.

Así que me disculpo de antemano si hiero sensibilidades. No exijo disculpas por las mías, que fueron heridas el fin de semana pasado cuando, además de enferma, me hallé desconcertada por la gente que "no podía porque...".

Ojo, no es ojo por ojo, es más bien "uno para todos y todos para uno", sólo que esta vez no hubo todos, y ahora no hay una. Esta una necesita estar consigo misma. Cuando salga de mi encierro, estarán quienes tengan que estar. Quienes gusten irse siempre podrán argumentar que se fueron porque los ignoraba. Quienes quieran esperarme, pueden tener la certeza de que voy a regresar. Sólo no ahorita.


martes, 31 de agosto de 2010

Vacaciones

Creo que necesito vacaciones de mi propio mundo. Adaptarme a las nuevas condiciones de mi cuerpo y mis circunstancias. Necesito ponerme en pausa para darme cuenta de que las cosas han cambiado. De que sigo cambiando... De pronto me siento como en una segunda adolescencia. Desde lo básico (mi cuerpo) hasta lo más complejo, de pronto es cada vez más obvio que me está sucediendo algo sin precedentes.

Así que necesito vacaciones de mi mundo. De la gente. Quizá de mí también. Quisiera tener una cueva en un lugar lejano para marcharme ahí en calidad de ermitaña. Un lugar donde no tenga que hablar, donde el silencio establezca un monólogo. eso necesito. mudarme. sólo unos días. o tal vez ahí me quede. tal vez sólo me lleve las cosas básicas, y ahora mi canasta ha cambiado. Le he incluido un elemento. uno sólo mío. aunque se supiera, seguiría siendo un secreto porque yo, nadie más que yo, lo conozco a plenitud. y me iría. adonde sea. adonde los brazos cortos sin alas me alcancen. si no hay cielo no importa. entonces en la tierra. quisiera caminar hasta que los pies ya no me den. y ahi encontrar mi cueva. no. no es esconderme. es irme de vacaciones. irme de vacaciones con aquello que quiero explorar, conocer a fondo. pero quiza, cuando esté allá, quiera irme para siempre.

quiero irme a la cueva y conocer por siempre.

jueves, 13 de mayo de 2010

Hombres necios...

El viernes pasado salí con cuatro de mis cinco amigas preferidas. La otra se quedó en casa. Todas mujeres. Todas distintas. Todas guapas, inteligentes, abrumadoramente divertidas, buenas personas y todas solteras. Ahí estábamos las cinco en la Bodeguita del Medio. Si nos contamos como seis (incluidas mi amiga ausente y yo), las estadísticas son las siguientes: cuatro de ellas padecen las consecuencias del huracán llamado genéricamente "hombre", que llegó a sus playas primero como una bendición, después se alborotó e hizo estragos. Dos de ellas son más abiertas en manifestar los daños. Las otras dos no. Tres de ellas tuvieron una relación de noviazgo. Una no. Las dos que quedamos fuera de las estadísticas recientes estuvimos alguna vez dentro, y nos tardamos en superarlo, pero lo logramos...

Y conste que en este caso todas somos guapas, abrumadoramente divertidas, inteligentes, buenas personas y, aún así, solteras.

A mí la soltería me resulta muy cómoda. Me gusta. Cuando me invitan a salir, no, no, antes de eso, cuando me doy cuenta de que alguien me acecha, me pongo en alerta. Mando las señales claras: me gusta la soltería y sólo un candidato muy poderoso me hará cambiar de parecer. Tú no eres ese alguien. Así nadie pierde
el tiempo.

No son los hombres los que me dan flojera, son las otras mujeres. En este mundo hay tantos hombres, y aún así, no importa cuán idiota, horripilante y aburrido sea el ejemplar masculino, si está ocupado, hay alguna otra rondando en espera de ganarlo en un descuido de su "contrincante". Y lo peor es que en algunas ocasiones los hombres se rinden ante los encantos aparentes y la novedad de esa otra, y una, inteligente, guapa, divertida, buena persona, se queda triste y sola, consciente de que la cambiaron por otra infinitamente peor. Y si no, si la relación persiste, hay que estar bateando competencia. Aunque ellos digan que no, que te quieren, no hay certezas.

Por eso soy soltera. Porque no ha llegado un hombre que me haga pensar que vale a pena dar batalla para mantenerlo a mi lado. Porque, salvo uno o dos casos excepcionales, aquellos hombres a quienes consideré valiosos -no necesariamente compatibles conmigo, pero valiosos- están ahora con mujeres trofeo o con mujeres desleales con su propio género que le bajaron el novio a su prójima. Por supuesto, estoy convencida de que la gente con la que uno elige estar habla de uno, por lo que no respeto más a ésos a quienes consideré valiosos en una época.

Tengo un amigo -elemento masculino que ama a su propio género- que siempre me dice: "en el mundo hay mucha gente bonita, pero hay poca que sea verdaderamente extraordinaria. Estoy segura de que mis amigas y yo somos de la segunda clase. Así que no. No voy a competir a menos que el hombre valga la pena, y si vale la pena, ya voy ganando en la competencia porque será lo suficientemente sensato para reconocer a quien tiene en frente, y humilde para reconocer cuando quien esté en frente ya no le satisfaga.

Así que, de antemano, desdeño a la competencia. Pero, peor que eso, desdeño a todos aquellos hombres que les dan poder. Definitivamente no quiero uno de ésos, lástima que sean los que abunden.

¿Pues cómo ha de estar templada,
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende,
y la que es fácil enfada?

Sor Juana Inés de la Cruz

domingo, 20 de septiembre de 2009

Unforgetable

Ovi y yo somos amigas gracias a la universidad. Yo recuerdo particularmente los hechos que nos llevaron a ser amigas, aunque quizá ella no recuerda ya las situaciones que gestaron nuestra amistad. Ella es como un imán que atrae naturalmente, pero que se esfuerza por atraer a ciertas presencias. Yo fui una de ésas.

Según sus propias palabras le llamé la atención el primer día cuando leí mi biografía.

"Me encantó. Escribes muy bien", me dijo con la voz grave que la caracteriza. A mí, que en aquella época era una chica completamente insegura, me impactó la fuerza de su declaración.

Después en una clase nos pidieron que hiciéramos un juicio a Jesús Cristo redentor (jajaja) y yo me ofrecí para ser Herodes. Aún recuerdo la sarta de tonterías que dije, pero que afianzaron en Ovi las ganas de conocerme mejor. Y así sucedió. A partir de entonces su imán se volcó sobre este aparato metálico. Comenzó a invitarme a pasar tiempo con su grupo de amigas, y de pronto yo también era parte de ese grupo.

Ovi es mi ejemplo perfecto de intensidad. Siente con intensidad. Piensa intensamente. Vive intensamente. Pasársela bien es reír por horas. Jugar por horas. Uno también puede pasársela mal con ella, puede ser muy dura, sin embargo también es muy probable que después del dolor llegue un gran abrazo del Ovipooh que es.

Nuestra amistad ha tenido etapas. Me gusta compararlas con los periodos por los que los verdaderos artistas pasan (Ovi toca música, baila, escribe poesía y también es pintora ocasional, o sea todo un ejemplo de una verdadera artista): a veces el proceso creativo es maravilloso y fluido, otras trabado y tedioso, unas veces inexistente, pero la condición artística ya está ahí y uno regresa al florecimiento.

Me encanta estar con ella. Tomar cafés que quisiera que fueran interminables. Me gusta chismear, platicar con ella de pendejadas, viborear al prójimo, todo me gusta.

Siento bienestar cuando estoy con ella.

El pasado 14 de septiembre cumplió 25 años. Muy sentidos. Muy pensados. Muy vividos. Y yo no podía pasar la oportunidad de reconocer su gran labor en mi vida y mi profundo amor por ella. Es mi gran, gran amiga.

Gracias.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Desamistad

Las cosas caen por su propio peso. El principio fundamental. La panacea. Hoy cayó una amistad cuya distancia se veía venir desde hacía mucho tiempo, y que por una u otra razón había estado evitando.

Antier hablé de esta persona en mi sesión (ella ni siquiera sabe que voy a "sesionar", porque desde hace meses no pregunta cómo estoy, siempre nos enfocamos a ella y sus tristezas), y caí en cuenta de que ya ni siquiera me acuerdo de la razón por la que empezamos a ser amigas.

Fuimos amigas durante 12 años. He visto crecer a su hermano menor, y de pronto el tiempo parece ser la principal razón por la que seguíamos siendo amigas.

Hoy peleamos. Me dijo muchas cosas y no estuvo dispuesta a saber lo que yo tengo que decir. Sin embargo dejamos de ser amigas desde hace mucho.

Tiene una especia de complejo con mis amigos, a quienes llama "pudientes" y faltó a mi cumpleaños, donde tuvo tres oportunidades distintas de asistir, para después llegar con el discurso de que en realidad eso era una especie de cumplido porque no podría faltar al cumpleaños de sus amigas menos cercanas porque se enojarían, que yo sí la comprendo.

Y sí la comprendía. Pero se me agotó la paciencia. De pronto faltó reciprocidad, y la verdad es que empezó a pesarme estar con ella. Su egoísmo me dolió, pero creí que era transitorio porque estaba pasando por muchos problemas. Y después el egoísmo se instaló. Ahí se quedó. Y luego yo me sentí mal y ella no se dio cuenta, y cuando quise contárselo no me escuchó. Así que ya, nuestra amistad ya había caído en un hoyo mucho antes de hoy.

Antier, cuando hablé de ella en terapia, me di cuenta de que ya nada nos une en realidad, sin embargo salí con el coraje por un lado, y con la esperanza de darme un tiempo y remontar en la amistad.

Hoy se me quitaron las ganas. Hoy, justo después de esta frase: "sé que te encanta herir a la gente"...

Uff, si ése es su concepto, pues ya no hay nada más que hacer. Aquí no hay víctimas, las dos somos responsables. Pero ella prefiere quedarse con eso. Fair enough. Que se quede con que me encanta herir a la gente, porque seguro así es.

Pero qué equivocada y qué ciega estás.

martes, 8 de septiembre de 2009

Maico

Generalmente no confío en mi intuición, pero nunca está demás creer tantito en ella y hacer intentos. Hace días que no sé nada de Maico y no sé por qué me asaltó la idea de que, tal vez, podría haberle pasado algo.

Así que Maico, te menciono una vez más -y las que sean necesarias, te lo prometo- sólo para pedirte que des señales de vida. Que digas que estás bien. Aunque sería muy triste, espero que solamente hayas dejado la red social porque te hartó. Y tu blog porque te hartó, y no porque haya pasado algo grave.

Ojalá que contestes que estás bien.

Charbelí

martes, 1 de septiembre de 2009

el ritual de los lunes

no me gustan los lunes. soy como Garfield. me chocan. es volver a la costumbre del trabajo que se rompe con los maravillosos fines de semana. volver a los cinco días en los que todo es igual.

o así veía antes los lunes. no es que me encanten, pero existen tres actividades de lunes que me fascinan y que, no importa cuán rutinarias sean, siempre traen consigo experiencias diferentes.

Siempre que salgo de la oficina un café que pertenece a cubanos está abierto justo en la esquina de Cholula y Eje 4 para recibirnos a mis amigas y a mí. Generalmente va una o la otra, pero qué gusto es atestiguar el cambio de día a noche, de conversar con Jesús, que siempre quiere que vayamos a su bar en el fin de semana, de tomar un té que se enfría rapidísimo a pesar de que la taza tiene tapa. Me encanta. Sin importar si tenemos mucho que decir, si es relevante o no, para mí el día comienza justo en ese momento, a las 6:30 o siete de la tarde, cuando Mari o Penny (generalmente siempre Mari) hacen su aparición entre los claroscuros propios de los últimos minutos de sol.

Y luego nos vamos a clase de tango. Ya he hablado con anterioridad sobre las clases, así que sólo diré que cada vez me gustan más. Los pasos se complican y las emociones se revuelven, aunque las mías generalmente dan como resultado las ganas de regresar a la semana siguiente. No lo cambio por nada. O si lo cambio es solamente porque resulta estrictamente necesario. Ocho meses completitos en clase. He faltado solamente dos veces. Es increíble. El tango es increíble. Dos cuerpos que se comunican tanto. que luchan. que pelean consigo mismos y con el otro y se elevan en una expresión de sensualidad y de pasión desgarradoras. yo todavía no llego a ese nivel de expresión, pero me encanta el camino.

por último regreso con mi buen amigo. conversamos. conversamos. conversamos. me bebo los últimos instantes de lunes en sus palabras y en mis respuestas, o viceversa. llego a mi casa, plena por mi día corto, de tan solo cinco horas y media, pero súper bien aprovechado, bien vivido, lleno de alegría. y cierro los ojos y descanso.

lunes, 31 de agosto de 2009

Restauración

A pesar de todo, éste fue un muy buen fin de semana. El viernes vi a una de mis mejores amigas y después me la pasé sola andando por la plaza. Me probé ropa que no compré, y me sentí orgullosa por mi voluntad (que cada día se fortalece). Después me cayó el diluvio encima. Me quejé de la ciudad pero, por otro lado, me gustaron las caminatas largas, forzosas (no había un solo taxi disponible, el metro iba lentísimo y los camiones abarrotados) y nostálgicas.Y luego la cena deliciosa.

Me dio gusto revivir viejos tiempos el sábado. Recordé que hay mucha gente ahí, que me quiere y se preocupa. Entre cervezas y gente amiga, y otras personas conocidas me burlé, se burlaron, recordamos viejos tiempos.

Y todo culminó hoy. Hoy que vi a una gran amiga y estuvimos más de cinco horas conversando. Cinco horas. Quizá un poco más. Y los temas seguían. Y hablamos de chismes, de lo bueno, de lo malo, de lo serio y de lo triste. Hablé con una persona a quien estimo mucho y por circunstancias adversas no he podido ver.

A pesar de las decepciones, el fin de semana tuvo muchas más cosas buenas que malas.

Gracias a ustedes que aquí estuvieron.


No one has to hear
The sound of people laughing at their fears
And the ocean, and sun are always there
To make you happy if you're feeling scared of the darkness
MGMT

sábado, 29 de agosto de 2009

Reencuentro

Ayer fui a casa de Mario, uno de mis amigos más cercanos, quien convocó a una reunión para festejar la próxima publicación de mi cuento.

Me dio mucho gusto ver que, salvo una amiga que no pudo ir, se juntaron los integrantes de uno de los grupos de amigos a los que pertenecí en la universidad.

Hace más de un año que nos graduamos. A unos los veo más que a otros, y sin embargo siento mucho cariño por todos.Fue muy grato que fueran llegando, y volver al sitio donde, hace ya cerca de cinco años, empecé a ser parte.

Las conversaciones han cambiado. Ahora ya somos más adultos. Desde las 12 de la noche los rostros se nos pintan del cansancio acumulado durante toda la semana. y aún así somos los mismos. Los mismos que se iban a Fisher's a las 10 de la mañana después de clase de Íñigo. Los mismos que íbamos a casa de Mario y escuchábamos a Alejandro Fernández.

Ahora una se va a casar, otra tiene novio, otro entró al Colmex, otros trabajan, a otra la van a publicar. Es una maravilla ver cómo todos andamos caminos distintos, pero siempre paralelos.

Ayer fue un gran día.

miércoles, 8 de julio de 2009

El hada y Garfio

Voy a tomar una anécdota prestada. Lo siento, pero tú no la has escrito en tu blog y a mí me comen las ansias. Tengo un amigo, quizá quien es el seguidor más asiduo de este blog (por supuesto, sin descartar a nadie), a quien el día de su cumpleaños le leyeron el alma. Yo no creo en esoterismos, pero definitivamente su narración del suceso me impactó: una gitana llegó directamente a él a narrarle muchas cosas sobre su vida. Precisiones, no esa clase de generalidades que se dicen y que pueden quedarme a mí o al de junto. Precisiones. Era el día de su cumpleaños. Estaba cenando. No tenía la mínima intención de que le leyeran nada. Es más, sus creencias se lo prohíben y, aún ahora, creo que si otra vez llegaran a platicarle su suerte, su pasado, su presente, y su futuro, sería tan hermético como antes de esa gitana.

Mi amigo es un buen hombre. Creo que expreso la opinión general de quienes lo conocen. Está muy simpático, es inteligente, y a veces se le pasa la lengua y hace sentir mal a quien le cuenta algo, pero por otro lado su sinceridad es una gran herramienta. Me parece que en este mundo de opacidades, él es completamente transparente. Quizá por eso lo leyeron tan bien. Quizá por eso la gitana supo de inmediato que estaba frente a un hombre vulnerable, más en esos momentos en los que pasaba por mucho dolor. Y, llámenlo suerte, destino, coincidencias, pero la gitana dio en el clavo. Dio en el clavo que a lo mejor todos veíamos muy claro, pero que para él en ese momento era un enigma y resignación. Justo metió la pelota en el hoyo 18, en el hoyo que se llama felicidad.

Conozco, de verdad, muy poca gente que se merezca tanto la felicidad como él. Trabaja duro por ella. Y no sólo por la felicidad propia sino por la de sus seres queridos. Así que bien se merecía a alguien que viniera a quitarle toda la amargura, a besarla y eliminarla con los labios y con los ojos y con el pensamiento y con las acciones.

Y ella llegó. Su nombre combina María y Ana. Qué lindo nombre. Ana. En un mundo donde más le vale aguantar al minotauro, en medio del laberinto, llegó a ella el oasis. Es como si la gitana hubiera predicho la felicidad de los dos.

Y luego me acordé también de una minihistoria que mi amigo me enseñó una vez. Era un flash. No me acuerdo del final, sólo me acuerdo de que era una historia de amor como de ciencia ficción. Yo creo que ella es la princesa. The good one. El hada mágica que sane e ilumine a Garfio, y que, a su vez, brille tanto como una estrella, gracias al amor del pirata.

Les prometí una entrada. Muchas, muchas felicidades a Mariana y su Chrys.

martes, 9 de junio de 2009

El rally

Me levanté en la mañana creyendo que iría a un parque de diversiones, y terminé recorriendo el sur de la ciudad, adivinando pistas que me llevaban a mis amigos y los lugares importantes que tengo con ellos.

En realidad, aunque a algunos los vi diez minutos, a otros un poco más, y otros llegaron a la comida o estuvieron en ambas cosas, les agradezco muchísimo el tiempo que me dedicaron para planearlo. Les agradezco las conversaciones de messenger donde mi sorpresa era el tema principal. Les agradezco los pensamientos que me dedicaron. Les agradezco que consideren que el tiempo que me dedican es una inversión y no un gasto. Les agradezco las muestras de que soy importante. Si algún día me había quedado duda, ésta se ha desvanecido. Se diluyó en los gestos y en los abrazos y en las bromas afuera del metro y en las explicaciones sobre por qué eligieron ese lugar sobre otro.

Se murió la duda y resurgió un agradecimiento infinito. Fue la mejor inyección de adrenalina y el agotamiento que más orgullo me ha provocado en la vida. Fue perfecto. Aún con los contratiempos, fue perfecto. Incluso las lágrimas contenidas por el shock, por los múltiples shocks.

El sábado pasado me dedicaron los halagos más grandes con sus acciones y sus palabras. Me siento profundamente tocada y agradecida. Aunque sea una frase hecha, podría morirme mañana sabiendo que he vivido al máximo, porque de alguna manera lo que hicieron por mí me indica que he trascendido. Y soy tan afortunada que me doy cuenta en vida. Existo y mi existencia trasciende en ustedes, mis amigos que hicieron que la emoción me abarque las entrañas y que, aún ahora, tres días después, me conmueva hasta que se me llenen los ojos de lágrimas.

Jamás lo olvidaré. Sentirse amada es lo mejor que puede suceder. Sentirse amada por tanta gente es tan impactante que siento que las rodillas me flaquean sólo de recordarlo.

Muchas gracias por tantas muestras de cariño. No sé si me las merezco, pero tengan por seguro que a diario lucho por merecérmelas.

Me siento plena, y me siento así gracias a ustedes.

martes, 26 de mayo de 2009

El día perfecto

Uno puede tener días perfectos. Días que llegan en medio de tempestades y se llevan el mal tiempo. Días que cargan de energía incluso al más apático. El viernes yo era la más apática. Ni siquiera tenía ganas de asistir al día perfecto. Me sentía mal, molesta, triste, frustrada.

Pero sí lo tuve. El esoterismo de Tepoztlán, pueblo mágico, encendió mis ánimos.

El día perfecto. Las personas correctas para que ese día perfecto se llevara a cabo.

viernes, 15 de mayo de 2009

Robertitooo

Roberto es un amigo mío que conocí en la universidad. Los dos estudiamos lo mismo. Desde primer semestre entramos al "dream team", y todos éramos tan creativos que al final resultó ser una pesadilla. Pero la relación, poco a poco, se convirtió en amistad. ¿Qué teníamos en común? En realidad muchas ganas de superarnos. Lo supe de él en quinto semestre, cuando platicábamos mientras realizábamos el cortometraje La Frontera

En gran medida, le debo a él la decisión de buscar la expansión de mis horizontes. Aunque es cierto que él tiene un cuadro de calles a la redonda para salir (jajaja), la realidad es que tiene sueños internacionales. Quizá haya que ir a Canadá a encerrarse en un cuarto con una tele, una computadora y una consola de PS3, pero el punto es lo que va después.

Me imagino la cotidianeidad con él. En algunos momentos aburrida, otros divertida, otros tensa. Me imagino mi cuarto hecho un desastre y el de él ordenadísimo. Aunque diga que va a recoger mi desmadre, también me lo imagino perfecto enojado porque no quiere recogerlo... porque él no hace tiradero y lo demás sí. Volverá a decirme: "Ya cállate Charbelí, estás poniendo las cosas muy tensas", algunos días en broma y otros días en serio. Quizá nos pelearemos por usar el televisor, y yo le eche en cara que deja muy sucia la ropa. La convivencia de tres personas que no han vivido juntas toda la vida debe ser muy complicada. Pero la espero con ansias. Me gustará ver cómo nos convertimos en lo que seremos, y voltear de vez en cuando a ver de dónde llegamos, a ver cuál es el punto de partida, y el punto de llegada.

El punto es lo que sigue... es hacer lo que sigue presente. El punto es tener una casa minimalista y litografías de Alphonse Mucha y muñecos de Final Fantasy en un lugar distinto. El punto es soñar que, dentro de unos años, sus storyboards se vendan en libros y sus sus personajes se conviertan en figuras de acción a la venta para todos. El punto es que, dentro de unos años, un niño se convierta en joven y luego en adulto, harto de despertar todos los días en la desesperación, y quiera cambiar, y quiera trasladar sus storyboards y sus muñecos de acción de Roberto Martínez a algún lugar donde le sea posible triunfar en la vida, y sirva de inspiración para alguien más...

Creo que de eso se trata ser grande en la vida. De inspirar a los demás. De inspirar a uno solo, y si son más qué mejor. Por eso creo que Roberto es grande, porque inspira y se inspira, aunque sea dentro de sus cuatro cuadras, aunque sea en su casa. Aunque en algún punto se convierta en Yes man.

martes, 12 de mayo de 2009

Happy birthday

A este hombre que hoy cumple años le toca doble mención en el mes sentimental. Así que FELICIDADES...

Felicidades a él porque hoy cumple 24 años, bien vividos, bien sentidos, bien hechos.

Felicidades a su familia por haberlo criado así, bien criado, bien educado, bondadoso, benevolente.

Felicidades a la genética porque es un tipo sumamente inteligente.

Felicidades al tiempo que lo ha visto crecer mejor que nadie.

Felicidades a las coincidencias que lo ponen en el camino de la gente.

Felicidades a la empresa para la que trabaja, porque gracias a que él está, esa es una mejor empresa para trabajar.

Felicidades a sus amigos, porque si los ha escogido quiere decir que tienen muchas cosas buenas para dar.

Felicidades a sus amores, que deberían sentirse halagadas de ser objeto del afecto de un hombre como él.

Felicidades a la vida, que es más justa porque él está aquí.

Felices 24 Chryts

miércoles, 6 de mayo de 2009

Shisha

Alicia y yo comenzamos a ser amigas porque en una de nosotras hubo la firme intención de que lo fuéramos. Gracias a una de sus mejores cualidades, ser directa, un buen día llegó y me dijo que tenía ganas de ser mi amiga. Así, sin más, llegó y me lo dijo. Debo reconocer, como se lo he confesado a ella, que de entrada me sorprendió. No estaba acostumbrada a que una amistad se estableciera en una frase. No era la costumbre, sin embargo ahora le agradezco que me lo haya preguntado, porque ésa es la base sólida de nuestra amistad.
Somos muy diferentes. Ella se arregla muchísimo, tenemos un círculo de amigos diferentes, socializa a cada momento, cree en Dios.
Cuando estoy con ella siento plena libertad de decir lo que quiera, actuar como quiera, vestirme como quiera, ser como quiera ser. Ella no me juzga. Es justo esa diversidad la que nos hace ser tan amigas. No necesito verla diario. No necesitamos hablar todos los días para que ella sepa que yo estoy aquí, y yo sepa que tengo una amiga que me extiende la mano siempre.
Me encanta ser su amiga. Me encanta la honestidad que manejamos, y los chismes que compartimos, me gusta el sarcasmo que maneja y me encanta, me encanta que sea tan abierta, que quiera superarse. La admiro porque ha pasado por cosas muy difíciles, y las ha superado con entereza y con clase. También admiro a su familia, a su mamá porque ha sido una gran mujer y una gran madre, a sus hermanos porque han sido apoyo de su hermana en los momentos más complicados de su vida, y a ella porque disfruta la vida como poca gente que conozco.
Lichis, quiero que sepas que me siento súper orgullosa de ti. En estos años te he visto evolucionar, y es un placer y un privilegio.
Te adoro amiga.

lunes, 4 de mayo de 2009

PP

Ella es Jane Bennet. Una mujer completamente dulce, sensible, inteligente y real. No, no. Quizá deba borrar esta línea y empezar de nuevo. Se llama Jessica Oliva. J y J. Y una J más si hablamos de Jane Austen.

Tiene el espíritu completamente libre. Tan libre que dedica gran cantidad de tiempo en analizarse y en analizar su entorno, para asumir las responsabilidades que la libertad le dicta. Quiero tomar una frase, que quizá ella recuerde, para describirla: "No hay ningún término enteramente verificable en el marco de lo real que pueda describirte fidedignamente". Sin embargo, creo que el término "maravillosa", a falta de uno mejor, se acerca a lo que quiero expresar sobre ella.

Durante mucho tiempo nuestra amistad estuvo estancada. Nos llevábamos bien, me contagiaba de buen humor, pero la amistad no despuntaba. Fue hasta hace un año y medio, quizá dos, que empezó a cobrar fuerza. Una fuerza impresionante. Una fuerza qu creció gradualmente, casi de manera imperceptible, hasta llegar al punto de clímax, ahora, en el que espero que permanezca por mucho tiempo más.

Hasta este mes sentimental no me había dado cuenta de la importancia de que las relaciones se mantengan frescas. En varias entradas he escrito la palabra, y aquí la pongo una vez más. Ser amiga de Penny -como le decimos de cariño- me trae mucha frescura. Es como si mi vida estuviera seca y ella fuera una gran hoja de menta que ha llegado a refrescarla.

Hablar de ella necesariamente implica recurrir a términos cercanos. Si hablo de que me siento privilegiada de que me haya favorecido con su amistad, el término privilegiada tendría que ser elevado exponencialmente para que pudiera ilustrar mis sentimientos. Es sencillamente espectacular. Recuerdo que lo pensé por primera vez en el primer cumpleaños que pasé en la universidad. Algún momento de conversación y lo irradió.

Quiero preguntarle a sus papás cómo se hace una niña tan dulce. ¿Hay alguna fórmula distinta? ¿Alguna clase de azúcar que se mezcle con el cuerpo para que le llegue al alma? ¿O a lo mejor azúcar en el alma y en el cuerpo?

Es una persona excepcional. En sus ojos se vislumbra transparencia, en su personalidad el equilibrio perfecto entre virtudes y defectos. Eso es lo que la hace perfecta, justo esa mezcla tan aplanada de dos términos aparentemente antitéticos, pero que en ella se comprueban interdependientes, complementarios, positivos al final.

Es muy fácil quererla. A medida que uno la conoce más y más y se da cuenta del laberinto que existe en su cabeza, se va convirtiendo en imán gigantesco.

jueves, 30 de abril de 2009

El mes sentimental

Sí. Soy una persona muy versátil (ja). Por eso, he decido que éste sea el mes del sentimentalismo. ¿Cómo lo haré? Cada post contendrá una narración sobre la gente que es importante en mi vida.

Quizá esto resulte ser muy cursi, pero hoy mientras me sentía convaleciente reflexioné sobre cómo uno no le dice a la gente que la quiere, a menos que sea una ocasión especial. O al menos yo no lo hago muy seguido.

Así que, lector, gracias por permanecer. Si te sientes empalagado de tanta miel, entonces te pido que retomes el blog en mayo.

Podrás leer las entradas abajo de ésta.

Atentamente,
La autora

Shelpa

Creo que el principio básico para la amistad es que alguien te caiga bien. A veces el principio se rompe, porque hay primeras impresiones incorrectas en donde alguien puede resultar desagradable, pero después, al conocerlo(a), uno se da cuenta de que su percepción estaba equivocada. También puede pasar en sentido contrario, pero eso no incumbe a este mes del sentimentalismo.

A mí Maricela me cae bien. En principio y dejando de lado todo lo demás. Me cae bien. Nos conocimos -como bien lo mencionó ella- en un cumpleaños de Link. Creo que Link es el término acertado de este amigo nuestro, porque justo sirvió como vínculo para que ella y yo nos conociéramos. No nos hicimos amigas desde el principio (hay una gran distinción y un camino que recorrer entre "me cae bien" y "la considero mi amiga"). De hecho sucedió casi un año después. De nueva cuenta, Link nos invitó a su casa en Cuernavaca. No me acuerdo si fuimos dos o tres días, creo que tres, y ella estaba en el comité que acudió. Me cayó mejor todavía. Además de Link y de mí, estaba lo suficientemente loca como para aguantar el chorro helado que caía como consecuencia de la lluvia con granizo. Y luego nos invitó a su fiesta de cumpleaños. No pude ir, pero nos agregamos a messenger y ahí fue donde la transición comenzó. Un buen día quedamos en tomar café las dos solas, y ahí fue cuando todo se consolidó. Conversar con ella es muy divertido. De entrada me llamó la atención que se refiere a sí misma en tercera persona: "y yo pensé 'Ay Maricela, ¿qué estás haciendo?'", y me parece interesante porque eso tendría que significar que alguien es capaz de salirse de sí mismo y verse en perspectiva, outside the box.

Hablar con ella me cae bien (no sólo es que ella me caiga bien, sino que me cae bien hablar con ella... no es lo mismo aunque parezca). Es siempre refrescante conversar con alguien que se siente completamente honesto con uno. Le agradezco muchísimo la confianza que ha depositado, y más el hecho de que el vínculo ahora existe por nosotras mismas.

Hace poco escribió en su blog una entrada sobre mí. Creo que salvo ella y Chrys, nadie más me ha dirigido palabras exclusivas. Las guardo en mi corazón con muchísimo orgullo y agradecimiento, porque siempre es bueno saber cómo nos ven los demás y las palabras también son testimonio del tiempo dedicado.

También creo que es el mejor ejemplo que puedo encontrar de que las cosas que se hacen por gusto, resultan siempre bien. La señorita edita una revista electrónica, Yeiba!, para la que ocasionalmente colaboro, en la que se encarga de coordinar los contenidos de todas las secciones, de hacer que sus colaboradores se sientan bien. Verdaderamente se preocupa porque todo salga bien. Tanto, que en pocos meses ha logrado aumentar el número de hits y el compromiso de quienes la forman. A mí no me lo cuentan. Yo lo he visto y sé que es SU bebé. All pro-bono. No sé qué me admira, si ella emprende y tiene iniciativa, y eso le va a dar alas para volar por encima de todos los demás.

Tiene la mitad del corazón en su lugar y el otro pende de un hilo. Pero es fuerte. Fuerte como nadie más. Se aguanta. Procura ser feliz con lo que tiene, pero sin conformarse. ¿Cómo encuentras los puntos medios? De verdad me lo pregunto y quisiera obtener una respuesta. ¿Cómo le haces para que esas cosas no te tiren? ¿Para ir remendando el corazón con tal maestría que parezca que no hay cicatrices?

Nuestra amistad está en pañales. Es decir, tiene relativamente poco tiempo de existir. Pero quiero que sepa que me llena de orgullo ser su amiga, y me honra el concepto que tiene de mí. Es una persona tan real con fantasías fuera de este mundo. Me cae bien que me las cuente. Me gusta imaginar con ella.