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martes, 31 de agosto de 2010

Vacaciones

Creo que necesito vacaciones de mi propio mundo. Adaptarme a las nuevas condiciones de mi cuerpo y mis circunstancias. Necesito ponerme en pausa para darme cuenta de que las cosas han cambiado. De que sigo cambiando... De pronto me siento como en una segunda adolescencia. Desde lo básico (mi cuerpo) hasta lo más complejo, de pronto es cada vez más obvio que me está sucediendo algo sin precedentes.

Así que necesito vacaciones de mi mundo. De la gente. Quizá de mí también. Quisiera tener una cueva en un lugar lejano para marcharme ahí en calidad de ermitaña. Un lugar donde no tenga que hablar, donde el silencio establezca un monólogo. eso necesito. mudarme. sólo unos días. o tal vez ahí me quede. tal vez sólo me lleve las cosas básicas, y ahora mi canasta ha cambiado. Le he incluido un elemento. uno sólo mío. aunque se supiera, seguiría siendo un secreto porque yo, nadie más que yo, lo conozco a plenitud. y me iría. adonde sea. adonde los brazos cortos sin alas me alcancen. si no hay cielo no importa. entonces en la tierra. quisiera caminar hasta que los pies ya no me den. y ahi encontrar mi cueva. no. no es esconderme. es irme de vacaciones. irme de vacaciones con aquello que quiero explorar, conocer a fondo. pero quiza, cuando esté allá, quiera irme para siempre.

quiero irme a la cueva y conocer por siempre.

lunes, 24 de marzo de 2008

My Boys

Me cayó el veinte. En Sony Entertainment Television pasan una serie que se titula My Boys. Yo la empecé a ver porque mi mamá es fan. Creo que en México están pasando apenas la primera temporada, así que no tiene mucho que empezó.

Es una serie acerca de una mujer cuyo círculo de amigos es prácticamente de hombres. Su mejor amigo, su hermano, sus "buddies", todos hombres. Sólo tiene una amiga mujer... en fin, las noches de póker son en su casa, van a bares deportivos, todo el ambiente masculino heterosexual que pueda ilustrarse en una serie, ahí está.

El sábado por la mañana la estaba viendo y, aunque el capítulo no tenía mucho que ver conmigo, me di cuenta que esa serie es perfecta para ilustrar mi situación actual: aunque sí tengo muchas amigas mujeres, lo cierto es que últimamente no hablo ni salgo mucho con ellas. Estoy con mis amigos. With my boys.

Me gusta. Me gusta mucho. Sin embargo también extraño esa parte femenina inherente en mí y que últimamente he reprimido un poco porque no tengo con quien compartirla. Quiero hablar del vestido de graduación con alguien que me entienda y no con quienes me preguntan: "¿Por qué te preocupas desde ahorita si falta mucho todavía?".

En este periodo en el que he estado tanto tiempo inmersa en el mundo masculino me he dado cuenta que, por maravillosos que son los hombres y por más amigo que me haya convertido, siempre seré mujer. Siempre habrá partes que ellos no comprendan y que yo no comprenda de ellos.

Somos diferentes y por eso me gusta estar con ellos. No quiero ser el amigo sino quiero ser la amiga a quien le tienen confianza sin rebasar los límites del respeto. Porque con el respeto viene también el cariño y la confianza. No quiero ser la niña que corre atrás de los niños, quiero ser la niña que corre con ellos.

Quiero jugar y beber cerveza con ellos, pero no quiero que me confundan. Tengo muchas cosas que me distinguen y que me hacen ser mujer. Y amo mi condición de mujer tanto como me gusta pasar tiempo con My Boys.

viernes, 21 de marzo de 2008

El extraño mundo de los hombres

La verdad es que esta Semana Santa ha sido muy enriquecedora en varios sentidos. Un amigo me invitó a su casa en Cuernavaca por tres días, y descansé muchísimo. Anduve en traje de baño prácticamente todos los días, me sentía en plena confianza y libertad de hacerlo, e incluso hoy que fui al cine me sentía muy tapada -jajajajaja, qué fácil es acostumbrarse a usar poca ropa- estaba como rara.

En fin, la segunda razón por la que fue enriquecedora es porque entré al misterioso mundo masculino. En esos tres días una "niña" entró en el Club de Toby multigeneracional.

No sé si todos los hombres son iguales -bueno, sí lo sé y por supuesto que no- pero me doy cuenta que el universo masculino es completamente distinto del femenino. No digo que sea mejor, simplemente es diferente. El respeto se demuestra de otra manera, menos hipócrita y más honesta, y el afecto es más actuado y mucho menos hablado.

Me desconcertó un poco. Entrar como un integrante más y no en mi condición de género femenino fue extraño y en ocasiones frustrante. Pero gracias a eso me sumergí en eso de lo que hablan que para nosotras resulta un misterio. En su manera de pensar que es directa, contrario a lo que nosotras imaginamos. Convivir con hombres hasta para dormir ha sido una de las mejores experiencias de los últimos tiempos. Pero todavía no la digiero bien...