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lunes, 27 de octubre de 2008

Libro viejo

Hoy estuve en la biblioteca central de la UNAM. Sin duda un gran lugar para comenzar con la tesis -¡Al fin!-, la biblioteca reúne varios elementos de los que carecí en la vida universitaria y que pueden fomentar mi constancia y avances en el documento que me hará acreedora al título profesional.

El ambiente es maravilloso. Me fascina llegar y estar entre tantos, tantos libros. Pasear entre los estantes que albergan conocimientos diversos y específicos. Estudiar entre la gente que toma con seriedad la academia, que está ahí porque lo decidió, como debería ser en la Universidad.

Cuando estaba por marcharme encontré un libro de 1948. Sus páginas eran amarillas y quebradizas, y olían como huelen las librerías de viejo. La edición se titulaba Cuentos crueles, y tenía una tipografía grande y con patines.

Me encantó. Fue el culmen de un día de avances.

lunes, 24 de marzo de 2008

My Boys

Me cayó el veinte. En Sony Entertainment Television pasan una serie que se titula My Boys. Yo la empecé a ver porque mi mamá es fan. Creo que en México están pasando apenas la primera temporada, así que no tiene mucho que empezó.

Es una serie acerca de una mujer cuyo círculo de amigos es prácticamente de hombres. Su mejor amigo, su hermano, sus "buddies", todos hombres. Sólo tiene una amiga mujer... en fin, las noches de póker son en su casa, van a bares deportivos, todo el ambiente masculino heterosexual que pueda ilustrarse en una serie, ahí está.

El sábado por la mañana la estaba viendo y, aunque el capítulo no tenía mucho que ver conmigo, me di cuenta que esa serie es perfecta para ilustrar mi situación actual: aunque sí tengo muchas amigas mujeres, lo cierto es que últimamente no hablo ni salgo mucho con ellas. Estoy con mis amigos. With my boys.

Me gusta. Me gusta mucho. Sin embargo también extraño esa parte femenina inherente en mí y que últimamente he reprimido un poco porque no tengo con quien compartirla. Quiero hablar del vestido de graduación con alguien que me entienda y no con quienes me preguntan: "¿Por qué te preocupas desde ahorita si falta mucho todavía?".

En este periodo en el que he estado tanto tiempo inmersa en el mundo masculino me he dado cuenta que, por maravillosos que son los hombres y por más amigo que me haya convertido, siempre seré mujer. Siempre habrá partes que ellos no comprendan y que yo no comprenda de ellos.

Somos diferentes y por eso me gusta estar con ellos. No quiero ser el amigo sino quiero ser la amiga a quien le tienen confianza sin rebasar los límites del respeto. Porque con el respeto viene también el cariño y la confianza. No quiero ser la niña que corre atrás de los niños, quiero ser la niña que corre con ellos.

Quiero jugar y beber cerveza con ellos, pero no quiero que me confundan. Tengo muchas cosas que me distinguen y que me hacen ser mujer. Y amo mi condición de mujer tanto como me gusta pasar tiempo con My Boys.

lunes, 21 de enero de 2008

El barco

Parece que el barco no se hundió después de todo. El jueves fue la primera reunión de los miembros: tres personas soñadoras que quieren hacerla en grande.

Quizá mi visión del asunto sea muy romántica, pero desde el jueves me levanto emocionada. Mientras me lavo los dientes me pregunto cómo será. ¿Cómo viviremos? ¿Qué comeremos? Me imagino respetando las manías ajenas y tal vez las respeto un poco desde ahora.

Me da miedo también. Miedo de estar lejos de mi casa. De vivir lejos de mi familia, pero al final gana el hambre de ver el mundo, de vivir la vida, de lo que me llama como si ya me hubiera visto y me diera la bienvenida.

Ya me comen las ansias.