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jueves, 19 de marzo de 2009
Al fin 22:38
Al fin hoy, después de más de un mes de lectura, terminé de leer Molloy...
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lectura,
libros,
molloy,
samuel beckett
lunes, 15 de diciembre de 2008
Gran barata de libros 11:17
El sábado pasado fui a una barata de libros de Random House Mondadori y debo decir que encontré joyas a precios más que razonables. Me compraron 10. Seguramente si hubiera escogido más también me los habrían comprado, pero como pensé que yo los tenía que pagar entendí que con 10 ya había llegado a mi límite.
Entre las mejores ofertas encontré En busca del tiempo perdido, Sodoma y Gomorra, rebajado de 389 pesos a 20. Asimismo, me llevé una colección de cuentos de Henry James a 20 pesos también.
Compré de todo. Desde best sellers que me llamaron la atención -como El club de la buena estrella, de Amy Tan- hasta Marcel Proust.
Ya hice mi itinerario.
2009 es un año de cambios.
Entre las mejores ofertas encontré En busca del tiempo perdido, Sodoma y Gomorra, rebajado de 389 pesos a 20. Asimismo, me llevé una colección de cuentos de Henry James a 20 pesos también.
Compré de todo. Desde best sellers que me llamaron la atención -como El club de la buena estrella, de Amy Tan- hasta Marcel Proust.
Ya hice mi itinerario.
2009 es un año de cambios.
Etiquetas:
lectura,
libros,
literatura
domingo, 13 de julio de 2008
Sabía que cuando dejara de escribir en este blog simplemente iba a suceder. Sin previo aviso. Sin más ni más. No porque no tuviera nada que decir, sino porque serían tantas cosas que no sabría cómo empezar a describir cada una.
En este caso, es una mirada intrusiva la que provocó el abandono del presente blog. Tal vez ni siquiera la mirada intrusiva sino la posibilidad de que ésta exista. Seguramente sonará absurdo, pero este espacio había sido como una manera de expresar mi intimidad. MI ESPACIO. Lo que no digo en voz alta pero está disponible en la red, que a su vez está llena de millones de espacios de gente que hace lo mismo que yo.
Todos los ojos, excepto unos, eran bienvenidos, y cuando hubo indicios de que esos ojos también leían, opté por dejar de escribir.
Tampoco lo "opté" en plena conciencia. Llamo "optar" al conjunto de acciones por las que dejé de escribir: de pronto ya no tenía qué decir, empezaba a escribir algo y lo dejaba a medias, guardado en el borrador del Panel, hasta que el blog dejó de ser una prioridad en mi vida para convertirse en un diario del pasado. Simplemente lo dejé. No lo extrañaba. No me sentía vacía porque al mismo tiempo me pareció que, efectivamente, no tenía ya nada más que decir. "No por el momento", me convencía mientras los días pasaban y yo no escribía algo.
Después pensé en la opción de abrir un blog nuevo. Pero de verdad me gusta éste. éste y no otro. Así que ni modo. Si los ojos intrusivos de verdad rondan este blog les doy la bienvenida. Lo estuve pensando y este lugar me gusta tanto que estoy dispuesta a compartirlo con quien quiera leerlo
*y quién sabe, a lo mejor después de esto te das cuenta que no es tan conveniente que sigas leyendo...
En este caso, es una mirada intrusiva la que provocó el abandono del presente blog. Tal vez ni siquiera la mirada intrusiva sino la posibilidad de que ésta exista. Seguramente sonará absurdo, pero este espacio había sido como una manera de expresar mi intimidad. MI ESPACIO. Lo que no digo en voz alta pero está disponible en la red, que a su vez está llena de millones de espacios de gente que hace lo mismo que yo.
Todos los ojos, excepto unos, eran bienvenidos, y cuando hubo indicios de que esos ojos también leían, opté por dejar de escribir.
Tampoco lo "opté" en plena conciencia. Llamo "optar" al conjunto de acciones por las que dejé de escribir: de pronto ya no tenía qué decir, empezaba a escribir algo y lo dejaba a medias, guardado en el borrador del Panel, hasta que el blog dejó de ser una prioridad en mi vida para convertirse en un diario del pasado. Simplemente lo dejé. No lo extrañaba. No me sentía vacía porque al mismo tiempo me pareció que, efectivamente, no tenía ya nada más que decir. "No por el momento", me convencía mientras los días pasaban y yo no escribía algo.
Después pensé en la opción de abrir un blog nuevo. Pero de verdad me gusta éste. éste y no otro. Así que ni modo. Si los ojos intrusivos de verdad rondan este blog les doy la bienvenida. Lo estuve pensando y este lugar me gusta tanto que estoy dispuesta a compartirlo con quien quiera leerlo
*y quién sabe, a lo mejor después de esto te das cuenta que no es tan conveniente que sigas leyendo...
lunes, 24 de marzo de 2008
Citas 18:33
He encontrado buenas citas en las páginas que conforman "Tras la celosía" de Naguib Mahfuz.
Aquí las dejo:
"Así transcurría la vida, y la vida es más hermosa que la muerte, sean cuales sean los sufrimientos que nos depare una y el descanso que nos procure la otra." (p. 116. Planeta)
"... callarse permite protegerse de las consecuencias de las propias palabras." (p. 118. Planeta)
"¿No resulta opaco el futuro a las miradas humanas, cubierto por el velo de lo incognoscible, la voluntad divina?" (p. 131)
"¿Por qué creaba Dios, pues, a personas como él, que no eran capaces de enfrentarse a la vida?" (p. 138)
"... la sed que no es saciada es la fuente misma del sueño." (p. 140).
"Pues los ojos, como el instinto, tienen un lenguaje secreto y silencioso." (p. 145)
Aquí las dejo:
"Así transcurría la vida, y la vida es más hermosa que la muerte, sean cuales sean los sufrimientos que nos depare una y el descanso que nos procure la otra." (p. 116. Planeta)
"... callarse permite protegerse de las consecuencias de las propias palabras." (p. 118. Planeta)
"¿No resulta opaco el futuro a las miradas humanas, cubierto por el velo de lo incognoscible, la voluntad divina?" (p. 131)
"¿Por qué creaba Dios, pues, a personas como él, que no eran capaces de enfrentarse a la vida?" (p. 138)
"... la sed que no es saciada es la fuente misma del sueño." (p. 140).
"Pues los ojos, como el instinto, tienen un lenguaje secreto y silencioso." (p. 145)
lunes, 10 de marzo de 2008
Me, myself and I 22:56
Hoy tuve mi cita conmigo misma. Fui a tomar un café y leer mi libro, el del egipcio. Después entré a ver No country for old men, una más de las películas que forman parte de la buena racha de cine que he visto desde el principio del año.
Debo confesar que, aunque dicen que ir solo a las funciones es de verdaderos cinéfilos, la idea no me atraía demasiado. En otras ocasiones había vencido mi escasa voluntad de hacerlo, pero hoy sí tenía muchas, muchas ganas.
Así que compré mi boleto y me encaminé a la sala 7 de Cinemex Manacar.
Fue una buena elección. La película es tensa. Todo el tiempo. Lo logra sin música. Tengo que reflexionar sobre ella.
Pero ahorita no.
El punto es que, como siempre, me pasó un pequeñísimo incidente en la película que al principio me frustró y ahora me da risa:
Estaba viendo la película y pensé -durante un diálogo que me pareció irrelevante-: "Mmm, esto de venir sola al cine me gusta". Y cuando volteé para seguir viendo la película, ya estaba en los créditos. No podía creerlo. Me perdí el diálogo final del filme y no tenía un acompañante que me lo platicara.
Bajé el guión para leer el diálogo final. Aún así, la volveré a ver.
Me dio risa.
Debo confesar que, aunque dicen que ir solo a las funciones es de verdaderos cinéfilos, la idea no me atraía demasiado. En otras ocasiones había vencido mi escasa voluntad de hacerlo, pero hoy sí tenía muchas, muchas ganas.
Así que compré mi boleto y me encaminé a la sala 7 de Cinemex Manacar.
Fue una buena elección. La película es tensa. Todo el tiempo. Lo logra sin música. Tengo que reflexionar sobre ella.
Pero ahorita no.
El punto es que, como siempre, me pasó un pequeñísimo incidente en la película que al principio me frustró y ahora me da risa:
Estaba viendo la película y pensé -durante un diálogo que me pareció irrelevante-: "Mmm, esto de venir sola al cine me gusta". Y cuando volteé para seguir viendo la película, ya estaba en los créditos. No podía creerlo. Me perdí el diálogo final del filme y no tenía un acompañante que me lo platicara.
Bajé el guión para leer el diálogo final. Aún así, la volveré a ver.
Me dio risa.
domingo, 2 de marzo de 2008
La feria del libro 12:30
Ayer hice la prueba: salí a ver si no me cansaba de más o si no me sentía peor. No estuvo tan mal como el viernes, que tuve que ir a hacer unos trámites urgentes y de plano me regresé a casa en taxi.
Ayer casi regresé a la normalidad. Casi.
El punto es que fui a la Feria del Libro en el palacio de Minería. Estaba atascada de gente. Entré por el Fondo de Cultura Económica y la verdad es que no había gran cantidad de títulos ni de descuentos, como prometen.
A Porrúa ni entré. El bochorno se sentía cinco metros antes de entrar. Después nos separamos y me fui con mi hermano a la nave central del edificio. Estaban los libros de Selector, ésos que en mi infancia no aportaban gran cosa, salvo chistes muy malos.
De ahí pasé a Siglo XXI. Recordé que en otras épocas de mi vida llegaba a comprar todos los libros que se me antojaran por título, y cuando los leía me daba cuenta que habían sido, en su mayoría, malas elecciones.
Ahora, me propuse adquirir únicamente dos ejemplares: uno de algún autor no sólo desconocido para mí sino también que hiciera referencia a alguna cultura ajena, y el otro que quería era Great Expectations de Charles Dickens.
Preferentemente quería un africano, y por supuesto, un inglés.
Al africano lo encontré en Planeta. Premio Nobel de 1988 -así que seguramente sólo para mí es desconocido-, su nombre es Naguib Mahfuz y escogí la obra titulada Tras la celosía. Es egipcio, así que aunque sea africano no es tribal ni mucho menos. Estudió Filosofía.
Leí la cuarta de forros y me pareció interesante.
A Charles Dickens no lo encontré ni traducido ni en el idioma original -que es en el que lo quiero leer-. En fin, ya iré a la Internacional o a alguna otra librería.
Ayer casi regresé a la normalidad. Casi.
El punto es que fui a la Feria del Libro en el palacio de Minería. Estaba atascada de gente. Entré por el Fondo de Cultura Económica y la verdad es que no había gran cantidad de títulos ni de descuentos, como prometen.
A Porrúa ni entré. El bochorno se sentía cinco metros antes de entrar. Después nos separamos y me fui con mi hermano a la nave central del edificio. Estaban los libros de Selector, ésos que en mi infancia no aportaban gran cosa, salvo chistes muy malos.
De ahí pasé a Siglo XXI. Recordé que en otras épocas de mi vida llegaba a comprar todos los libros que se me antojaran por título, y cuando los leía me daba cuenta que habían sido, en su mayoría, malas elecciones.
Ahora, me propuse adquirir únicamente dos ejemplares: uno de algún autor no sólo desconocido para mí sino también que hiciera referencia a alguna cultura ajena, y el otro que quería era Great Expectations de Charles Dickens.
Preferentemente quería un africano, y por supuesto, un inglés.
Al africano lo encontré en Planeta. Premio Nobel de 1988 -así que seguramente sólo para mí es desconocido-, su nombre es Naguib Mahfuz y escogí la obra titulada Tras la celosía. Es egipcio, así que aunque sea africano no es tribal ni mucho menos. Estudió Filosofía.
Leí la cuarta de forros y me pareció interesante.
A Charles Dickens no lo encontré ni traducido ni en el idioma original -que es en el que lo quiero leer-. En fin, ya iré a la Internacional o a alguna otra librería.
martes, 1 de enero de 2008
Julieta 21:51
Hoy terminé de leer Julieta. Julieta es una obra del Marqués de Sade. Cuando estaba en la preparatoria leí Justina, y en él hacen referencia a Julieta. Justina y Julieta son dos hermanas que estudian en un convento hasta que sus padres mueren. Entonces son arrojadas al viento, a su suerte. Justina decide tomar el camino de la virtud, mientras que Julieta opta por el del vicio. Entonces Justina, una niña apenas, padece los infortunios de la virtud -de hecho, el libro se titula Justina o los infortunios de la virtud-. En su camino se encuentra con muchos depravados sexuales que la torturan y que buscan arrebatarle la virginidad, sin embargo nunca le quitan la pureza. Así, cuando Justina se reencuentra con su hermana ha vivido una vida espinada y cruel, mientras que Julieta, que se ha dedicado al vicio, es una mujer millonaria.
Entonces, después de haber leído Justina decidí que quería leer Julieta. Confieso que creo que lo que me llevó a tomar tal decisión fue la curiosidad morbosa de conocer la contraparte de Justina quien, de tan buena y tan vejada, me hartaba.
Pero con Julieta mi sensación fue de asco total: en el libro se describen situaciones mucho más asquerosas que las que leí en Justina. La narrativa, llevada por la protagonista de la historia, describe la iniciación de Julieta en las artes eróticas. Narra sus experiencias lésbicas en un colegio de monjas, y posteriormente, cuando es arrojada al viento, exalta su decisión de abandonarse al vicio -el libro se titula Julieta o el vicio ampliamente recompensado- y entrar como prostituta a un burdel. Pronto, su belleza infinita y su mente inteligente y malvada la llevan a convertirse en una mujer adinerada que goza de la flagelación y de otras perversiones como cometer crímenes en función de la excitación sexual.
En la novela se describen actos orgiásticos donde se involucra la pedofilia, coprofilia, coprofagia, zoofilia, sadomasoquismo -no de balde sádico viene de Sade...- e incesto. El final es un completo sacrilegio -y una crítica a la sociedad-, una terrible ofensa a la Iglesia Católica.
En fin, la verdad es que me lo imaginaba menos asqueroso de lo que fue. Pero lo terminé todo. ¡Quién me manda a leer esas cosas!
Entonces, después de haber leído Justina decidí que quería leer Julieta. Confieso que creo que lo que me llevó a tomar tal decisión fue la curiosidad morbosa de conocer la contraparte de Justina quien, de tan buena y tan vejada, me hartaba.
Pero con Julieta mi sensación fue de asco total: en el libro se describen situaciones mucho más asquerosas que las que leí en Justina. La narrativa, llevada por la protagonista de la historia, describe la iniciación de Julieta en las artes eróticas. Narra sus experiencias lésbicas en un colegio de monjas, y posteriormente, cuando es arrojada al viento, exalta su decisión de abandonarse al vicio -el libro se titula Julieta o el vicio ampliamente recompensado- y entrar como prostituta a un burdel. Pronto, su belleza infinita y su mente inteligente y malvada la llevan a convertirse en una mujer adinerada que goza de la flagelación y de otras perversiones como cometer crímenes en función de la excitación sexual.
En la novela se describen actos orgiásticos donde se involucra la pedofilia, coprofilia, coprofagia, zoofilia, sadomasoquismo -no de balde sádico viene de Sade...- e incesto. El final es un completo sacrilegio -y una crítica a la sociedad-, una terrible ofensa a la Iglesia Católica.
En fin, la verdad es que me lo imaginaba menos asqueroso de lo que fue. Pero lo terminé todo. ¡Quién me manda a leer esas cosas!
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