Siempre me he caracterizado por ser temeraria, por no medir las consecuencias o, para empezar, ni siquiera planteármelas. Y la verdad es que he tenido suerte retando al país, a la ciudad en la que vivo y a la inseguridad que la caracteriza.
Sin embargo, la suerte terminó el lunes pasado. No me ocurrió a mí directamente, pero le sucedió la persona más cercana en mi vida: mi mamá.
El lunes pasado mi mamá abordó un taxi y, para no hacer el cuento largo, fue víctima de un secuestro exprés. El chofer hizo como que el auto se descomponía y de pronto se subió otro tipo. Sacaron dinero de sus tarjetas y luego la liberaron, no sin antes infundirle terror psicológico y llevarla a dar vueltas en lo que alguien sacaba el dinero de sus tarjetas.
No ha querido contarnos a detalle qué fue lo que pasó ahí. Pero yo la veo tristísima y se me rompe el corazón. Se me rompió por ella, por lo que vivió, por lo que le espera antes de la recuperación.
¿Se puede uno recuperar de una experiencia así? ¿Con qué seguridad? Me siento cada vez más decepcionada del país en donde vivo, de la injusticia, de que hayamos llegado al nivel de decir "pues lo bueno es que sólo se robaron tu dinero y te dejaron ir"... ¡No! No deberíamos agradecer ninguna de las dos cosas, ni que le hayan sacado su dinero ni que la hayan dejado ir, porque de entrada eso no debería suceder. Y es tan común que la gente vive con miedo y pensando "qué bueno que no me cortaron un dedo, qué bueno que no me mataron"...
La angustia que sentí desde el momento en que mi hermano me dijo que creía que habían secuestrado a mi mamá hasta que escuché su voz por el auricular no se compara con ninguna otra cosa que haya sentido en la vida. Con ninguna. De pronto me pegó el pensamiento de que unas horas antes habíamos platicado y de que podría haber sido el último momento de mi vida en que tuviera contacto con ella.
De verdad que no se lo deseo a nadie... ni siquiera me puedo imaginar lo que mi mamá debió sentir en esos momentos.
Lo que esos tipos nos quitaron fue mucho más que dinero. Fue libertad, seguridad, tranquilidad. A mí, además, me quitaron la poca esperanza que me quedaba en este país. No puedo dejar de pensar que es una mierda, una mierda que nos tiene a todos secuestrados y hundidos en los desechos.
Estoy en shock. No sé cuándo dejaré de estarlo.
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jueves, 29 de abril de 2010
Lunes 26 de abril de 2010 21:14
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miércoles, 11 de noviembre de 2009
Tolerancia al SME 13:15
Hace muchísimo que no escribo sobre política. Desde hace algunos años, la política dejó de importarme. Me decepcioné de ella y no quise saber más. Hay quienes me han llamado irresponsable, y no lo niego, me volví irresponsable con este país que quería tanto.
Quizá por eso les parezca que mi opinión vale menos, pero la verdad no me importa. Ja.
En la elección a la presidencia voté por Felipe Calderón. Aún cuando hoy me parece un presidente débil, no me arrepiento de esa decisión. No encontré otro candidato mejor… ése es el problema. Calderón llegó al poder para que no llegara AMLO, y no porque realmente hubiera encantado a la mayoría de los votantes.
Sin embargo, han pasado tres años y Calderón no ha ganado simpatizantes, sino todo lo contrario: de pronto el PAN parece perfilarse como un PRI BIS, pero sin tanto colmillo.
Por mi parte, estoy a favor de la alternancia. No confío en los partidos que buscan perpetuarse en el poder como instituciones dictatoriales. Pero, la verdad, tampoco confío en la “izquierda” que de izquierda no tiene más que el nombre y que, como el Gran Hermano de Orwell, parece que bajo la bandera de proteger a los que tienen menos, busca en realidad la ignorancia para poderlos manipular como mejor les venga en gana. Ante este panorama desesperanzador, preferí excluirme de la vida política del país donde nací.
No es justificación. No creo que existan pretextos para deslindarse de la responsabilidad ciudadana. Quizá esta entrada marque mi re-entrada a ejercer mi ciudadanía. Espero que sí.
¿Hace cuánto pasó lo de Luz y Fuerza del Centro? No me acuerdo, la cuestión es que, como ya todos ustedes, lectores mexicanos y lectores cultos, deben saber, el gobierno federal disolvió esta institución llena de corrupción y controlada por el Sindicato Mexicano de Electricistas (días antes había salido una noticia de que habían hecho una cancha estúpidamente cara), que consumía recursos a lo pendejo y no había retorno de inversión.
LyFC era una institución que daba sueldos altísimos, liquidaciones tempranas, plazas hereditarias, entre otras cosas. Fue un acierto acabar con LyFC. Finalmente, Calderón estaba haciendo algo por este país Iba a haber un costo político, por supuesto: el excandidato que se publicitó como “Presidente del Empleo” estaba ahora liquidando una compañía gigantesca y dejando sin trabajo a miles de trabajadores en plena crisis.
Sin embargo, también se anotó una palomota puesto que el común denominador de la gente pensaba que era momento de acabar con el monstruo. Y luego Gómez-Mont declaró que no iban a dejar desamparados a los desempleados y habló de las condiciones de liquidación (hasta tres años de sueldo y un bono si pasaban por la liquidación antes del 14 de noviembre, así como de ayudas para quienes de plano no puedan integrarse a laborar en la Compañía Federal de Electricidad.
Ha sido un desmadre. Por supuesto, ya salió AMLO a decir que apoya al Sindicato y otros Sindicatos con mucho poder también los apoyan. De inmediato sonaron los nombres del sindicato de la UNAM, de los maestros, y de instituciones como el IMSS que también consumen muchos recursos y deberían ser removidas y/o reestructuradas.
Representantes del SME han dialogado con el Secretario de Gobernación, han reclamado, pataleado, alegado inconstitucionalidad, pero la realidad es que a los gobernantes los elige la mayoría y la mayoría de la gente está contenta con esta decisión. Por un momento este país tan desafortunado e ignorante concuerda con que fue una medida correcta y el ejecutivo ha sido lo suficientemente generoso con los trabajadores.
DEMASIADO. Espero que la gente a la que recontraten en la CFE sea honesta y no esta bola de corruptos que hoy se manifiesta.
Una vez más, las minorías ayudadas de la tiranía que tenemos por gobierno del Distrito Federal (éstos ya empiezan a convertirse en Dictadores Institucionales, puesto que el PRD ha estado en el poder desde que se acabó la figura de Regente y se llevaron a cabo las primeras elecciones, y además tienen mayoría en las cámaras de la Entidad), toman nuestra ciudad. Cada año, la mayoría de nosotros, porque somos mayoría los afectados, tenemos que soportar el sitio de algún sindicato, del grupo de los 400, de AMLO afirmándose presidente, de quien sea. No les importa desquiciar el tráfico ya de por sí numeroso por la cantidad de gente que habita esta ciudad. No. Parece que lo hacen a propósito. Parece que quieren desatar nuestra furia contra el gobierno y no contra ellos, que son acarreados de quienes toman la decisión.
No me malinterpretes, lector, yo soy una apasionada de la libertad de expresión. Hablar de lo que sea como se quiera. De eso soy apasionada. De escuchar lo que el otro tiene que decir. Pero hay niveles y hay maneras. ¿Por qué bloquear el tránsito? Pueden transitar por las banquetas. ¿Por qué no me voy un día mentando madres al Presidente, en medio de la calle desde La carretera México-Querétaro hasta la salida a Cuernavaca, porque me siento inconforme con mi peso? ¿Por qué no le digo a mis amigas, y ellas a sus amigas inconformes, que vayamos mentándole la madre a Televisa porque transmite anuncios de Sabritas, y las Sabritas nos han hecho engordar? Digo, ya que uno puede manifestarse por lo que sea y bloquear calles por lo que sea, yo quiero que me bloqueen circuito para quejarme de la publicidad… Les aseguro que encontraría muchas más de tres mil mujeres inconformes con su peso y dispuestas a deslindarse de la responsabilidad. Parece una comparación absurda. Pero puedo hacerla. Porque nadie me haría caso. Si llegara con las autoridades a decir que quiero manifestar mi inconformidad me contestarían: “Grite y baje de peso”, no me pondrían patrullas para vigilar mi llegada segura a Televisa. Es más, seguro no llegaríamos, quizá nos arrestarían por obstruir las vías de tránsito.
Hace un rato salí al banco y me encontré a una caravana del SME en donde circuito se bifurca y se convierte en Tacubaya o Revolución. Me dio risa/coraje ver que no más de 200 personas bloqueaban la circulación, y patrullas los escoltaban. Cantaban cosas como “Calderón te vamos a agarrar de los huevos, de los huevos te vamos a agarrar” (BIS). Mentaban madres contra el gobierno y con un megáfono instaban a la ciudadanía a apagar la luz de 19:30 a 21:30 horas. Mientras caminaba escuché muchos comentarios. La gente, dentro de los establecimientos, los veía pasar. Algunos indignados, otros más serenos. Recuerdo el comentario de un señor que dijo: “Nomás acuérdate de cuando tú no tenías trabajo cómo estabas desesperado. Ellos también están”.
Yo no me meto con su desesperación. La entiendo. En una época de mi vida mi mamá se quedó sin trabajo por años. Esa desesperación no se la deseo a nadie. Pero a mi mamá no le ofrecieron tres años de sueldo ni un bono, ni le dijeron que la tomarían en cuenta para entrar a trabajar a otro lugar si no armaba desmadres y acudía pronto por su liquidación.
¿Que sólo hay plazas para un porcentaje de la población? Eso se llama competencia laboral. Si quieres aplicar para un puesto, ve a la entrevista y compite por él. Si para contratar dicen que van a dar preferencia a quienes lleguen antes de las 9am, ¿por qué llegas a las 9:10? ¿Por qué no llegas? ¿No quieres trabajar? Y si llegaste tarde o no llegaste, ¿entonces por qué vas a armar desmadre a la oficina del director general? Tú te cerraste la puerta, no él. Él ya te dio la opción del súper combo LIQUIDACIÓN POR ENCIMA DE LA LEY+BONO+POSIBILIDAD DE TRABAJO, y tú cerraste la puerta a la comodidad. ¿Por qué no, todos los desempleados, aplican el mismo principio y exigen ayudas importantes, no como el seguro de desempleo que es una burla?
Si tengo la opción de cerrar la boca y dejar de comer, y no lo hago, entonces con qué pantalones voy a decir que quiero bajar de peso. ¿Quién me va a creer si me ven comiendo papas adobadas y tomando Coca Cola cada vez que puedo? ¿Quién va a creerme cuando me manifieste? ¿Por qué tendrían que tolerarme cuando ya me ofrecieron una dieta, y hasta dinero por bajar de peso y yo sigo renuente?
Tolerancia
Hoy un tuitero a quien respeto mucho y con quien comparto la pasión por las letras escribió, ante los reproches agresivos que leyó en twitter, que necesitamos ser tolerantes. De inmediato, la palabra tolerante me saltó. Me da coraje que esté tan desgastada.
Me parece que nos escondemos detrás del concepto de tolerancia. Que nos da miedo opinar y entonces decimos que somos tolerantes hacia acciones que no están bien. Que pueden juzgarse. No. Yo no tolero que se apropien de esta ciudad. No estoy de acuerdo. Puedo juzgarlo y digo que está mal que lo hagan. Porque está mal. Está mal que alguien tenga que pasar tres horas en el tráfico, porque no fue su elección. No viene a trabajar de Toluca, sino que vive a cuarenta minutos del trabajo. No fue su elección y hay alternativas para hacerse escuchar. No lo tolero porque me jode y jode a los demás. Tolerar es respetar las ideas ajenas, aunque no concordemos con ellas, y necesariamente tiene que pasar en dos vías. Si la clave, el respeto, falta, entonces no podemos hablar de tolerancia. Esta gente que se manifiesta hoy no respeta. Y con respeto me refiero al punto básico: que nos dejen transitar. Que respeten nuestro tiempo, que busquen vías de protesta alternas. Ellos no nos toleran. Quieren convertirnos. Quieren que pensemos que lo que hacen está bien. Que el gobierno estuvo mal. El gobierno está mal en otras cosas, que tampoco debemos tolerar, pero esta vez tomó la decisión correcta.
Así que no. No puedo tolerar eso. Si lo tolerara seguiría siendo irresponsable con mi país y con mi gente. Alzo la voz y les recomiendo que no toleren este tipo de acciones. Quéjense y propongan. Son las únicas dos maneras de encontrar soluciones.
Lo que decía el papelito...
Cuando me topé con la caravana manifestante me ofrecieron un papelito. Primero dije que no lo quería, pero luego recapacité y lo acepté. Se los transcribo para que ustedes decidan:
Ciudadanos:
No podemos quedarnos con los brazos cruzados cuando estamos a punto de ser de nueva cuenta sacrificados. Tenemos que hacer algo. La situación es verdaderamente insoportable. El gobierno con el aval del poder legislativo nos está imponiendo un desventajoso paquete fiscal que vaciará nuestros bolsillos. El aumento de impuestos (16% de IVA, 30% de Impuesto sobre la renta, 3% a las telecomunicaciones) disminuirá nuestros ingresos. La otra parte que complementa el paquete económico del gobierno (ley de egresos) tenderá a recortar el gasto público, los bienes y servicios como el agua, el transporte público, la electricidad y las gasolinas aumentarán de precio, en tanto que los servicios de seguridad social, salud y educación seguirán en detrimento y los salarios irán en picada. Nos van a quitar más para darnos menos.
En contra parte, las grandes empresas comerciales, TV Azteca y Televisa, los industriales nacionales y extranjeros, seguirán disfrutando de una política fiscal donde el que más tiene paga menos.
En lo político "el presidente del empleo" pasando por encima de la Constitución y la Ley Federal del Trabajo, apoyado por la fuerza policiaca-militar del Estado y de los medios de comunicación incondicionales, qua a cambio de canonjías se pagan favores, decreta la extinción de Luz y Fuerza que deja sin emplea a 44 mil trabajadores. Tras este decreto inconstitucional se encuentra el deseo de acabar con uno de los Sindicatos más combativos del país y por supuesto al seguir privatizando el sector eléctrico que a la fecha genera el 48% de la electricidad que se produce en México.
Manifestemos nuestro RECHAZO TOTAL a la clase gobernante y sus políticas. SUMATE AL PARO CÍVICO NACIONAL, organízate en tu colonia, tu escuela, tu centro de trabajo, la calle, el hospital, etc. Intégrate a las actividades de protesta civil y pacífica que la Asamblea Nacional de la Resistencia Popular realizará durante el transcurso del día.
DEMANDAMOS:
Quizá por eso les parezca que mi opinión vale menos, pero la verdad no me importa. Ja.
En la elección a la presidencia voté por Felipe Calderón. Aún cuando hoy me parece un presidente débil, no me arrepiento de esa decisión. No encontré otro candidato mejor… ése es el problema. Calderón llegó al poder para que no llegara AMLO, y no porque realmente hubiera encantado a la mayoría de los votantes.
Sin embargo, han pasado tres años y Calderón no ha ganado simpatizantes, sino todo lo contrario: de pronto el PAN parece perfilarse como un PRI BIS, pero sin tanto colmillo.
Por mi parte, estoy a favor de la alternancia. No confío en los partidos que buscan perpetuarse en el poder como instituciones dictatoriales. Pero, la verdad, tampoco confío en la “izquierda” que de izquierda no tiene más que el nombre y que, como el Gran Hermano de Orwell, parece que bajo la bandera de proteger a los que tienen menos, busca en realidad la ignorancia para poderlos manipular como mejor les venga en gana. Ante este panorama desesperanzador, preferí excluirme de la vida política del país donde nací.
No es justificación. No creo que existan pretextos para deslindarse de la responsabilidad ciudadana. Quizá esta entrada marque mi re-entrada a ejercer mi ciudadanía. Espero que sí.
¿Hace cuánto pasó lo de Luz y Fuerza del Centro? No me acuerdo, la cuestión es que, como ya todos ustedes, lectores mexicanos y lectores cultos, deben saber, el gobierno federal disolvió esta institución llena de corrupción y controlada por el Sindicato Mexicano de Electricistas (días antes había salido una noticia de que habían hecho una cancha estúpidamente cara), que consumía recursos a lo pendejo y no había retorno de inversión.
LyFC era una institución que daba sueldos altísimos, liquidaciones tempranas, plazas hereditarias, entre otras cosas. Fue un acierto acabar con LyFC. Finalmente, Calderón estaba haciendo algo por este país Iba a haber un costo político, por supuesto: el excandidato que se publicitó como “Presidente del Empleo” estaba ahora liquidando una compañía gigantesca y dejando sin trabajo a miles de trabajadores en plena crisis.
Sin embargo, también se anotó una palomota puesto que el común denominador de la gente pensaba que era momento de acabar con el monstruo. Y luego Gómez-Mont declaró que no iban a dejar desamparados a los desempleados y habló de las condiciones de liquidación (hasta tres años de sueldo y un bono si pasaban por la liquidación antes del 14 de noviembre, así como de ayudas para quienes de plano no puedan integrarse a laborar en la Compañía Federal de Electricidad.
Ha sido un desmadre. Por supuesto, ya salió AMLO a decir que apoya al Sindicato y otros Sindicatos con mucho poder también los apoyan. De inmediato sonaron los nombres del sindicato de la UNAM, de los maestros, y de instituciones como el IMSS que también consumen muchos recursos y deberían ser removidas y/o reestructuradas.
Representantes del SME han dialogado con el Secretario de Gobernación, han reclamado, pataleado, alegado inconstitucionalidad, pero la realidad es que a los gobernantes los elige la mayoría y la mayoría de la gente está contenta con esta decisión. Por un momento este país tan desafortunado e ignorante concuerda con que fue una medida correcta y el ejecutivo ha sido lo suficientemente generoso con los trabajadores.
DEMASIADO. Espero que la gente a la que recontraten en la CFE sea honesta y no esta bola de corruptos que hoy se manifiesta.
Una vez más, las minorías ayudadas de la tiranía que tenemos por gobierno del Distrito Federal (éstos ya empiezan a convertirse en Dictadores Institucionales, puesto que el PRD ha estado en el poder desde que se acabó la figura de Regente y se llevaron a cabo las primeras elecciones, y además tienen mayoría en las cámaras de la Entidad), toman nuestra ciudad. Cada año, la mayoría de nosotros, porque somos mayoría los afectados, tenemos que soportar el sitio de algún sindicato, del grupo de los 400, de AMLO afirmándose presidente, de quien sea. No les importa desquiciar el tráfico ya de por sí numeroso por la cantidad de gente que habita esta ciudad. No. Parece que lo hacen a propósito. Parece que quieren desatar nuestra furia contra el gobierno y no contra ellos, que son acarreados de quienes toman la decisión.
No me malinterpretes, lector, yo soy una apasionada de la libertad de expresión. Hablar de lo que sea como se quiera. De eso soy apasionada. De escuchar lo que el otro tiene que decir. Pero hay niveles y hay maneras. ¿Por qué bloquear el tránsito? Pueden transitar por las banquetas. ¿Por qué no me voy un día mentando madres al Presidente, en medio de la calle desde La carretera México-Querétaro hasta la salida a Cuernavaca, porque me siento inconforme con mi peso? ¿Por qué no le digo a mis amigas, y ellas a sus amigas inconformes, que vayamos mentándole la madre a Televisa porque transmite anuncios de Sabritas, y las Sabritas nos han hecho engordar? Digo, ya que uno puede manifestarse por lo que sea y bloquear calles por lo que sea, yo quiero que me bloqueen circuito para quejarme de la publicidad… Les aseguro que encontraría muchas más de tres mil mujeres inconformes con su peso y dispuestas a deslindarse de la responsabilidad. Parece una comparación absurda. Pero puedo hacerla. Porque nadie me haría caso. Si llegara con las autoridades a decir que quiero manifestar mi inconformidad me contestarían: “Grite y baje de peso”, no me pondrían patrullas para vigilar mi llegada segura a Televisa. Es más, seguro no llegaríamos, quizá nos arrestarían por obstruir las vías de tránsito.
Hace un rato salí al banco y me encontré a una caravana del SME en donde circuito se bifurca y se convierte en Tacubaya o Revolución. Me dio risa/coraje ver que no más de 200 personas bloqueaban la circulación, y patrullas los escoltaban. Cantaban cosas como “Calderón te vamos a agarrar de los huevos, de los huevos te vamos a agarrar” (BIS). Mentaban madres contra el gobierno y con un megáfono instaban a la ciudadanía a apagar la luz de 19:30 a 21:30 horas. Mientras caminaba escuché muchos comentarios. La gente, dentro de los establecimientos, los veía pasar. Algunos indignados, otros más serenos. Recuerdo el comentario de un señor que dijo: “Nomás acuérdate de cuando tú no tenías trabajo cómo estabas desesperado. Ellos también están”.
Yo no me meto con su desesperación. La entiendo. En una época de mi vida mi mamá se quedó sin trabajo por años. Esa desesperación no se la deseo a nadie. Pero a mi mamá no le ofrecieron tres años de sueldo ni un bono, ni le dijeron que la tomarían en cuenta para entrar a trabajar a otro lugar si no armaba desmadres y acudía pronto por su liquidación.
¿Que sólo hay plazas para un porcentaje de la población? Eso se llama competencia laboral. Si quieres aplicar para un puesto, ve a la entrevista y compite por él. Si para contratar dicen que van a dar preferencia a quienes lleguen antes de las 9am, ¿por qué llegas a las 9:10? ¿Por qué no llegas? ¿No quieres trabajar? Y si llegaste tarde o no llegaste, ¿entonces por qué vas a armar desmadre a la oficina del director general? Tú te cerraste la puerta, no él. Él ya te dio la opción del súper combo LIQUIDACIÓN POR ENCIMA DE LA LEY+BONO+POSIBILIDAD DE TRABAJO, y tú cerraste la puerta a la comodidad. ¿Por qué no, todos los desempleados, aplican el mismo principio y exigen ayudas importantes, no como el seguro de desempleo que es una burla?
Si tengo la opción de cerrar la boca y dejar de comer, y no lo hago, entonces con qué pantalones voy a decir que quiero bajar de peso. ¿Quién me va a creer si me ven comiendo papas adobadas y tomando Coca Cola cada vez que puedo? ¿Quién va a creerme cuando me manifieste? ¿Por qué tendrían que tolerarme cuando ya me ofrecieron una dieta, y hasta dinero por bajar de peso y yo sigo renuente?
Tolerancia
Hoy un tuitero a quien respeto mucho y con quien comparto la pasión por las letras escribió, ante los reproches agresivos que leyó en twitter, que necesitamos ser tolerantes. De inmediato, la palabra tolerante me saltó. Me da coraje que esté tan desgastada.
Me parece que nos escondemos detrás del concepto de tolerancia. Que nos da miedo opinar y entonces decimos que somos tolerantes hacia acciones que no están bien. Que pueden juzgarse. No. Yo no tolero que se apropien de esta ciudad. No estoy de acuerdo. Puedo juzgarlo y digo que está mal que lo hagan. Porque está mal. Está mal que alguien tenga que pasar tres horas en el tráfico, porque no fue su elección. No viene a trabajar de Toluca, sino que vive a cuarenta minutos del trabajo. No fue su elección y hay alternativas para hacerse escuchar. No lo tolero porque me jode y jode a los demás. Tolerar es respetar las ideas ajenas, aunque no concordemos con ellas, y necesariamente tiene que pasar en dos vías. Si la clave, el respeto, falta, entonces no podemos hablar de tolerancia. Esta gente que se manifiesta hoy no respeta. Y con respeto me refiero al punto básico: que nos dejen transitar. Que respeten nuestro tiempo, que busquen vías de protesta alternas. Ellos no nos toleran. Quieren convertirnos. Quieren que pensemos que lo que hacen está bien. Que el gobierno estuvo mal. El gobierno está mal en otras cosas, que tampoco debemos tolerar, pero esta vez tomó la decisión correcta.
Así que no. No puedo tolerar eso. Si lo tolerara seguiría siendo irresponsable con mi país y con mi gente. Alzo la voz y les recomiendo que no toleren este tipo de acciones. Quéjense y propongan. Son las únicas dos maneras de encontrar soluciones.
Lo que decía el papelito...
Cuando me topé con la caravana manifestante me ofrecieron un papelito. Primero dije que no lo quería, pero luego recapacité y lo acepté. Se los transcribo para que ustedes decidan:
TODOS AL PARO CÍVICO NACIONAL EL 11 DE NOVIEMBRE DE 2009
AL PUEBLO DE MÉXICO
Ciudadanos:
No podemos quedarnos con los brazos cruzados cuando estamos a punto de ser de nueva cuenta sacrificados. Tenemos que hacer algo. La situación es verdaderamente insoportable. El gobierno con el aval del poder legislativo nos está imponiendo un desventajoso paquete fiscal que vaciará nuestros bolsillos. El aumento de impuestos (16% de IVA, 30% de Impuesto sobre la renta, 3% a las telecomunicaciones) disminuirá nuestros ingresos. La otra parte que complementa el paquete económico del gobierno (ley de egresos) tenderá a recortar el gasto público, los bienes y servicios como el agua, el transporte público, la electricidad y las gasolinas aumentarán de precio, en tanto que los servicios de seguridad social, salud y educación seguirán en detrimento y los salarios irán en picada. Nos van a quitar más para darnos menos.
En contra parte, las grandes empresas comerciales, TV Azteca y Televisa, los industriales nacionales y extranjeros, seguirán disfrutando de una política fiscal donde el que más tiene paga menos.
En lo político "el presidente del empleo" pasando por encima de la Constitución y la Ley Federal del Trabajo, apoyado por la fuerza policiaca-militar del Estado y de los medios de comunicación incondicionales, qua a cambio de canonjías se pagan favores, decreta la extinción de Luz y Fuerza que deja sin emplea a 44 mil trabajadores. Tras este decreto inconstitucional se encuentra el deseo de acabar con uno de los Sindicatos más combativos del país y por supuesto al seguir privatizando el sector eléctrico que a la fecha genera el 48% de la electricidad que se produce en México.
Manifestemos nuestro RECHAZO TOTAL a la clase gobernante y sus políticas. SUMATE AL PARO CÍVICO NACIONAL, organízate en tu colonia, tu escuela, tu centro de trabajo, la calle, el hospital, etc. Intégrate a las actividades de protesta civil y pacífica que la Asamblea Nacional de la Resistencia Popular realizará durante el transcurso del día.
DEMANDAMOS:
- Derogación inmediata del Decreto de extinción de Luz y Fuerza y Reinstalación de los Trabajadores del SME. Regreso a la Legalidad Constitucional.
- La Soberanía Nacional, Alimentaria y Energética.
- El fortalecimiento de la Educación Pública, Gratuita y Laica, de la Seguridad Social, el Salaraio, el Empleo Digno.
- La defensa del Patrimonio Nacional y Cultural.
- La igualdad laboral de los Trabajadores Migrantes.
- Respeto a los Derechos de los Pueblos Indígenas y a los Acuerdos de San Andrés Larrainzar.
- Alto a la Represión, Libertad a los Presos Políticos, no a la Criminalización de la Lucha Social y Regreso del Ejército a sus cuarteles.
- Presupuesto justo al Campo Mexicano, a las Empresas Públicas, a la Educación, a la Seguridad Social y el sector Salud.
De las 19:30 a las 21:30 hr.s apaga la luz en señal de protesta.
¡¡QUE VIVA EL PRIMER PARO CÍVICO NACIONAL!!
ASAMBLEA NACIONAL DE LA RESISTENCIA POPULAR
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miércoles, 25 de marzo de 2009
Travesía 23:24
Hoy fue uno de esos días que terminan con un dolor de cabeza importante. Que físicamente desgastan.
¿Ya sintieron el calor? La ropa se pega al cuerpo. Y luego en esta ciudad que es verdaderamente un hormiguero, peor aún. Hoy me levanté temprano porque tenía que llegar al taller de cuento. Me puse una blusa fresca porque leí que la temperatura máxima podía alcanzar los 27ºC. Unos jeans y tennis. Llegué al taller y, aunque sólo éramos cuatro personas, el calor se encerró. De ahí me fui por un café frío, por aquello del calor. Entonces esperé el metrobús en la estación Bombilla. Craso error. El transporte tardó 20 minutos en llegar y, cuando lo hizo, venía atascado de gente, de manera que me empujaron para entrar. Tardé 40 minutos en llegar a la estación Chilpancingo. Todos, yo incluida, sudábamos como marranos y el camión apestaba. Cuando llegué ya no me dio tiempo de pasar a la oficina porque tenía que ir a Polanco. Entonces me subí en el metro, transbordé a Tacubaya en la línea naranja, y el andén estaba plagado de gente porque quién sabe cuánto tiempo hacía que no pasaba el metro.
Busqué una ruta alterna: me fui a la línea rosa, me bajé en Chapultepec. Ahí tuve que esperar 16 minutos a que arrancara el microbús que me llevaba. Calor, calor, calor.
Luego, llegué. Comí en el VIPS con una amiga. Salí de ahí, regresé a la oficina. Calor, calor y más calor en el metro. En la estación Polanco no pasaba el metro. Otros veinte minutos. Al fin llegué a la oficina. Trabajé. Me fui a la UNAM para empezar a ver información de la tesis. Metrobús. Vacío. UNAM. Pumabus. Tardó trece minutos en llegar. Me subí. Estuvo parado cinco minutos (¿de cuándo acá el Pumabus hace base afuera de la estación del metrobús?). Leí. Dolor de cabeza. Ropa pegada. Calor. Calor. Calor. Caminemos a Copilco. Noche. Fresco. Metro Copilco. Asiento (yeah). Balderas. Transborde. Tarda en llegar. Andén lleno. Afortunadamente puedo entrar en el primero. Se queda parado. Gente por todos lados. Se apagan las luces. Se apaga el ventilador (minuto siguiente: sudamos otra vez como marranos). Una mujer trae puesta una chamarra de piel (¿quiere bajar de peso con tanto sudor? ¿O únicamente quiere que vomitemos por el hedor que despide?) Calor. Calor. Mi antebrazo roza la chamarra de piel. Guácala. Me voy a desmayar. No, no. Ya llegué. Camino a mi casa. Calor. Calor. Dolor de cabeza inminente.
Maldito cambio climático.
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domingo, 25 de enero de 2009
Mi ejemplo de magia 8:24
El viernes pasado celebramos el cumpleaños de un amigo. Yo estaba agotada y con los ánimos bajos, sin embargo fui porque no podía fallarle, y porque pensé que podía ser una buena distracción de todos los enredos que traigo en la cabeza.
No me equivoqué. Aunque al principio buscaba cualquier momento para estar sola, la realidad es que al cabo de dos horas me ambienté lo suficiente como para bailar a pesar de que los zapatos me cansaban.
Salimos del lugar alrededor de las seis de la mañana. Yo tenía más de 24 horas sin dormir y, a pesar del ambiente, ya estaba cansada. El cumpleañero también se caía de sueño y al parecer era sólo Mario, otro de mis amigos, quien quería quedarse. De todos modos nos llevó.
Estaba amaneciendo. El cielo tenía cuatro tonos distintos: azul marino, azul medio, naranja y azul cielo, casi blanco. Además, en el tono más claro, podíamos apreciar la luna en cuarto menguante rindiendo pleitesía al sol naciente.
Por un instante, el amor que antaño sentí por la ciudad me sacudió con fuerza violenta. Sucedió cuando estábamos en avenida Reforma y llegamos al Ángel de la Independencia para observarlo bañado de amanecer. Una parte permanecía oscura y la otra era descubierta por el sol. El imponente Ángel conservaba el fondo naranja y azul y, desde mi perspectiva, la luna coronaba la cabeza de aquel ser mitológico con rostro Rivas Mercado.
Mientras tanto, ya desde el poniente, Mario y yo cantábamos canciones que me gustan mucho. La primera fue "Objects of my affection" de Peter Björn and John, que canté como si fuera la última vez que la escucharía. Después siguió "Me va a extrañar" de Ricardo Montaner, y con ella empecé a hacerme verdaderamente consciente del ambiente melancólico que rodeaba mi estancia en el coche. Mario me tomaba de la mano, como si eso nos convirtiera en cómplices, porque yo sabía los motivos por los que él cantaba esa canción y él conoce -tal vez mejor que nadie- los motivos por los que yo canté. Cuando corrió "No me pidas ser tu amigo", de Fernando Delgadillo, me costó mucho trabajo contener las lágrimas. Ya estábamos, ahora sí, en el Ángel, y esa imagen que describí antaño se conjuntó con la composición del trovador y con la frase que Mario me dijo: "Nadie puede entender esta canción mejor que tú"...
Aquellas palabras que me sé y que me gustaban cobraron un nuevo sentido. Por un lado volvía a dolerme, por el otro estaba ahí mi consuelo, ese verdadero amigo que dijo lo que tenía que decir para saber que la oscuridad da paso a la luz, para sanar cada una de aquellas frases que me dolía y me dejaba de doler inmediatamente después de cantarlas, para rescatarme del Hades y dar paso a la primavera.
Ahí fue cuando lo supe. Ahí, en ese momento, supe que esta entrada del blog era de él. Supe que estaba sintiendo la verdadera magia, porque no puedo llamar a esa mezcla de sensaciones e imágenes de otra manera...
Hace poco Mario también cumplió años. Envió un mail y estaba pensando qué contestarle... creo que ésta es mi mejor respuesta:
Gracias por hacer magia conmigo.
No me equivoqué. Aunque al principio buscaba cualquier momento para estar sola, la realidad es que al cabo de dos horas me ambienté lo suficiente como para bailar a pesar de que los zapatos me cansaban.
Salimos del lugar alrededor de las seis de la mañana. Yo tenía más de 24 horas sin dormir y, a pesar del ambiente, ya estaba cansada. El cumpleañero también se caía de sueño y al parecer era sólo Mario, otro de mis amigos, quien quería quedarse. De todos modos nos llevó.
Estaba amaneciendo. El cielo tenía cuatro tonos distintos: azul marino, azul medio, naranja y azul cielo, casi blanco. Además, en el tono más claro, podíamos apreciar la luna en cuarto menguante rindiendo pleitesía al sol naciente.
Por un instante, el amor que antaño sentí por la ciudad me sacudió con fuerza violenta. Sucedió cuando estábamos en avenida Reforma y llegamos al Ángel de la Independencia para observarlo bañado de amanecer. Una parte permanecía oscura y la otra era descubierta por el sol. El imponente Ángel conservaba el fondo naranja y azul y, desde mi perspectiva, la luna coronaba la cabeza de aquel ser mitológico con rostro Rivas Mercado.
Mientras tanto, ya desde el poniente, Mario y yo cantábamos canciones que me gustan mucho. La primera fue "Objects of my affection" de Peter Björn and John, que canté como si fuera la última vez que la escucharía. Después siguió "Me va a extrañar" de Ricardo Montaner, y con ella empecé a hacerme verdaderamente consciente del ambiente melancólico que rodeaba mi estancia en el coche. Mario me tomaba de la mano, como si eso nos convirtiera en cómplices, porque yo sabía los motivos por los que él cantaba esa canción y él conoce -tal vez mejor que nadie- los motivos por los que yo canté. Cuando corrió "No me pidas ser tu amigo", de Fernando Delgadillo, me costó mucho trabajo contener las lágrimas. Ya estábamos, ahora sí, en el Ángel, y esa imagen que describí antaño se conjuntó con la composición del trovador y con la frase que Mario me dijo: "Nadie puede entender esta canción mejor que tú"...
Aquellas palabras que me sé y que me gustaban cobraron un nuevo sentido. Por un lado volvía a dolerme, por el otro estaba ahí mi consuelo, ese verdadero amigo que dijo lo que tenía que decir para saber que la oscuridad da paso a la luz, para sanar cada una de aquellas frases que me dolía y me dejaba de doler inmediatamente después de cantarlas, para rescatarme del Hades y dar paso a la primavera.
Ahí fue cuando lo supe. Ahí, en ese momento, supe que esta entrada del blog era de él. Supe que estaba sintiendo la verdadera magia, porque no puedo llamar a esa mezcla de sensaciones e imágenes de otra manera...
Hace poco Mario también cumplió años. Envió un mail y estaba pensando qué contestarle... creo que ésta es mi mejor respuesta:
Gracias por hacer magia conmigo.
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jueves, 6 de noviembre de 2008
Crisis exterior y crisis personal 22:38
Parece mentira que éste es el mes de aniversario de mi blog y coincide con ser un mes en el que, generalmente, escribo poco. No hay motivos en especial, sólo que no escribo mucho aquí.
Ésta ha sido una semana muy pesada. Llueve en todos los ámbitos de la vida y de pronto parece que esa lluvia hace que el camino andado parezca inexistente ante los demás.
Así me pasó esta semana. En muchos ámbitos siento que estoy intentando caminar sobre el agua, porque el piso que conocía y, más allá que conocía, que forjé, está por extinguirse.
Fue una de esas semanas en que las derrotas pesaron más que las insípidas victorias. Fue un recordatorio, fue una maña del tiempo cuando ya ha aflojado mucho y necesita escarmentar de alguna manera.
Y lo peor: ni siquiera lo anticipaba. Al fin había llevado el cuento que no daba pie a interpretaciones, y éstas existieron. Como siempre, corregí las notas que me tocaban y redacté las que me correspondía redactar, y cometí un error que causó controversia y enfrentamiento. La ilusión que empezó el viernes pasado se rompió ayer. Vaya que rompí mi propio récord de brevedad. Aquellos problemas que parecían enterrados salieron y cobraron fuerza.
Para situarnos en el ambiente adecuado para esta clase de sentimientos. El miércoles en la mañana la ciudad olía a desesperanza. Sabía amarga. Parecía que la gente estaba en silencio, reflexionando sobre la muerte e incrédula ya de los accidentes.
¿A qué grado hemos llegado? ¿En qué país vivimos que de inmediato especulamos y ponemos en duda las casualidades? ¿Que ni siquiera nos cabe la posibilidad de que existen todavía accidentes?
Crisis exterior y crisis personal.
Ésta ha sido una semana muy pesada. Llueve en todos los ámbitos de la vida y de pronto parece que esa lluvia hace que el camino andado parezca inexistente ante los demás.
Así me pasó esta semana. En muchos ámbitos siento que estoy intentando caminar sobre el agua, porque el piso que conocía y, más allá que conocía, que forjé, está por extinguirse.
Fue una de esas semanas en que las derrotas pesaron más que las insípidas victorias. Fue un recordatorio, fue una maña del tiempo cuando ya ha aflojado mucho y necesita escarmentar de alguna manera.
Y lo peor: ni siquiera lo anticipaba. Al fin había llevado el cuento que no daba pie a interpretaciones, y éstas existieron. Como siempre, corregí las notas que me tocaban y redacté las que me correspondía redactar, y cometí un error que causó controversia y enfrentamiento. La ilusión que empezó el viernes pasado se rompió ayer. Vaya que rompí mi propio récord de brevedad. Aquellos problemas que parecían enterrados salieron y cobraron fuerza.
Para situarnos en el ambiente adecuado para esta clase de sentimientos. El miércoles en la mañana la ciudad olía a desesperanza. Sabía amarga. Parecía que la gente estaba en silencio, reflexionando sobre la muerte e incrédula ya de los accidentes.
¿A qué grado hemos llegado? ¿En qué país vivimos que de inmediato especulamos y ponemos en duda las casualidades? ¿Que ni siquiera nos cabe la posibilidad de que existen todavía accidentes?
Crisis exterior y crisis personal.
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lunes, 3 de noviembre de 2008
La ciudad endemoniada 11:18
¡Qué horror! Esta ciudad se está volviendo loca. Entre tanta gente y tantos automóviles, lo peor que pudo haber hecho el gobierno de esta ciudad era cerrar tantos tramos de vías importantes simultáneamente.
Yo, que no tengo coche, pensé que estaba exenta del tráfico... ¡pero no! Desafortunadamente el caos ha llegado incluso a la parte subterránea, donde el metro ya no se da abasto para transportar a tanta gente.
Y es que, ¿por qué cerrar Circuito Interior, Churubusco, Revolución y Xola? ¿No sería mejor dedicar todos los esfuerzos para hacer las construcciones rápidamente y poder seguir otra vía?
Es caótico. Al menos en el metro las personas hacen esfuerzos por caber en un espacio donde con trabajo entraría un niño. Las puertas se cierran y al menos un brazo padece a presión del cierre. Más de un bolso o mochila se queda volando.
Es un desmadre. Hoy intenté abordar dos metros de dos líneas distintas (la línea 1 y la 9), y fue un desastre. Increíblemente fue mejor recurrir a un taxi que me llevara a mi destino, pero a las horas pico -que cada vez se van extendiendo en el tiempo-, también el tráfico de la ciudad es espantoso, hora y media recorriendo distancias que en días normales se harían en veinte o treinta minutos.
¿Dónde están los beneficios de tanta pinche construcción?
Yo, que no tengo coche, pensé que estaba exenta del tráfico... ¡pero no! Desafortunadamente el caos ha llegado incluso a la parte subterránea, donde el metro ya no se da abasto para transportar a tanta gente.
Y es que, ¿por qué cerrar Circuito Interior, Churubusco, Revolución y Xola? ¿No sería mejor dedicar todos los esfuerzos para hacer las construcciones rápidamente y poder seguir otra vía?
Es caótico. Al menos en el metro las personas hacen esfuerzos por caber en un espacio donde con trabajo entraría un niño. Las puertas se cierran y al menos un brazo padece a presión del cierre. Más de un bolso o mochila se queda volando.
Es un desmadre. Hoy intenté abordar dos metros de dos líneas distintas (la línea 1 y la 9), y fue un desastre. Increíblemente fue mejor recurrir a un taxi que me llevara a mi destino, pero a las horas pico -que cada vez se van extendiendo en el tiempo-, también el tráfico de la ciudad es espantoso, hora y media recorriendo distancias que en días normales se harían en veinte o treinta minutos.
¿Dónde están los beneficios de tanta pinche construcción?
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miércoles, 1 de octubre de 2008
La odisea en el Centro 18:59
De verdad, el Centro Histórico de la ciudad de México es mágico, majestuoso, interesante.
Sus calles están plagadas de diversidad, de humor, y de gente que, ignorante, camina entre los edificios de muchas épocas distintas.

A este collage acudí hoy para desahogar mi enojo del día. Primero fui a la Zona Rosa (ya después narraré por qué), y como mi molestia no disminuía abordé un camión en Reforma. Me bajé en Avenida Juárez y ahí comenzó la travesía. Estaba caminando por la Alameda y de pronto me tropecé con un argentino.
- ¿Me permitís un minuto?
Yo lo miré dubitativa.
- No, no, mirá, menos, 35 segundos.
Me detuve por completo. Me dio su tubo de pulseras y me dijo: "Imaginate que ves cómo cae una estrella fugaz. ¿Vale? Ahora, a las estrellas fugaces les pides deseos ¿Cierto? Pues mirá, esto no es una estrella fugaz"-y abrió la mano,me enseñó un anillo que acababa de hacer con un trozo de metal maleable (no sé cómo se llama) que tenía forma de estrella y que acababa con una espiral emulando la cola de la estrella fugaz. Entonces me tomó la mano, y prosiguió, poniéndome el anillo: "ahora, yo te voy a poner el anillo y tú pides un deseo, ¿vale? Pero no puede ser algo material, tiene que ser algo espiritual o emocional, ¿Estamos?" Yo asentí.
- Ya.
Y me colocó el anillo en el dedo anular.
Por supuesto, el hombre argentino lo hizo para venderme algún accesorio de los que traía. Su idea me dejó tan maravillada, y era tan bueno haciéndolo, que le compré unos aretes. Después se despidió de mí y me besó la mejilla.
No avancé mucho antes de que una mujer, que seguro había visto todo el truco y lo fácil que soy de enredar, me preguntara si me podía hacer una encuesta sobre bancos. Accedí. Nos sentamos en una banca de la Alameda y comenzó la encuesta. No sé cuánto habrá durado. Sólo sé que fui completamente franca y que me grabaron, así que posiblemente nunca me den crédito para nada.
Seguí mi camino. Pasé frente a Bellas Artes, junto al exconvento de San Francisco, por la calle de Gante...

La calle de Gante es maravillosa. Con su variedad de restaurantes, de mimos, de religiones (en la calle de Gante está una iglesia metodista) y de nacionalidades, Gante se convierte en una opción maravillosa para pasar la tarde.

Después fui a 16 de septiembre, entré a la pastelería La Ideal a ver a la gente comprar pan. Me tranquiliza muchísimo ver a todos convivir, escoger el pan que venderán en las calles o que llevan para sus casas y comparten con su familia. Me sentía yo en medio, mi tiempo se detenía para detenerme a observar el tiempo de los demás y lo extraordinario que existe en las actividades cotidianas.
En fin, seguí caminando.
Caminé y caminé hasta llegar al Zócalo. Después a la calle de Moneda, donde la gente estaba aglomerada porque están cerrados los accesos a la calle de Palacio Nacional. Y después a Pino Suárez.
En una tarde fui turista en mi propia ciudad. Al final del día, el enojo me llevó a tomar una buena decisión: a volverme a enamorar del país en el que vivo.

A este collage acudí hoy para desahogar mi enojo del día. Primero fui a la Zona Rosa (ya después narraré por qué), y como mi molestia no disminuía abordé un camión en Reforma. Me bajé en Avenida Juárez y ahí comenzó la travesía. Estaba caminando por la Alameda y de pronto me tropecé con un argentino.
- ¿Me permitís un minuto?
Yo lo miré dubitativa.
- No, no, mirá, menos, 35 segundos.
Me detuve por completo. Me dio su tubo de pulseras y me dijo: "Imaginate que ves cómo cae una estrella fugaz. ¿Vale? Ahora, a las estrellas fugaces les pides deseos ¿Cierto? Pues mirá, esto no es una estrella fugaz"-y abrió la mano,me enseñó un anillo que acababa de hacer con un trozo de metal maleable (no sé cómo se llama) que tenía forma de estrella y que acababa con una espiral emulando la cola de la estrella fugaz. Entonces me tomó la mano, y prosiguió, poniéndome el anillo: "ahora, yo te voy a poner el anillo y tú pides un deseo, ¿vale? Pero no puede ser algo material, tiene que ser algo espiritual o emocional, ¿Estamos?" Yo asentí.
- Ya.
Y me colocó el anillo en el dedo anular.
Por supuesto, el hombre argentino lo hizo para venderme algún accesorio de los que traía. Su idea me dejó tan maravillada, y era tan bueno haciéndolo, que le compré unos aretes. Después se despidió de mí y me besó la mejilla.
No avancé mucho antes de que una mujer, que seguro había visto todo el truco y lo fácil que soy de enredar, me preguntara si me podía hacer una encuesta sobre bancos. Accedí. Nos sentamos en una banca de la Alameda y comenzó la encuesta. No sé cuánto habrá durado. Sólo sé que fui completamente franca y que me grabaron, así que posiblemente nunca me den crédito para nada.
Seguí mi camino. Pasé frente a Bellas Artes, junto al exconvento de San Francisco, por la calle de Gante...

La calle de Gante es maravillosa. Con su variedad de restaurantes, de mimos, de religiones (en la calle de Gante está una iglesia metodista) y de nacionalidades, Gante se convierte en una opción maravillosa para pasar la tarde.
Después fui a 16 de septiembre, entré a la pastelería La Ideal a ver a la gente comprar pan. Me tranquiliza muchísimo ver a todos convivir, escoger el pan que venderán en las calles o que llevan para sus casas y comparten con su familia. Me sentía yo en medio, mi tiempo se detenía para detenerme a observar el tiempo de los demás y lo extraordinario que existe en las actividades cotidianas.
En fin, seguí caminando.Caminé y caminé hasta llegar al Zócalo. Después a la calle de Moneda, donde la gente estaba aglomerada porque están cerrados los accesos a la calle de Palacio Nacional. Y después a Pino Suárez.
En una tarde fui turista en mi propia ciudad. Al final del día, el enojo me llevó a tomar una buena decisión: a volverme a enamorar del país en el que vivo.
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