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martes, 5 de octubre de 2010

Now I'm ready to start



Businessmen drink my blood
Like the kids in art school said they would
And I guess I'll just begin again
You say can we still be friends

If I was scared, I would
And if I was bored, you know I would
And if I was yours, but I'm not

All the kids have always known
That the emperor wears new clothes
But to bow to down to them anyway
Is better than to be alone

If I was scared, I would
And if I was bored, you know I would
And if I was yours, but I'm not

Now you're knocking at my door
Saying please come out against the night
But I would rather be alone
Than pretend I feel alright

If the businessmen drink my blood
Like the kids in art school said they would
Then I guess I'll just begin again
You say can we still be friends

If I was scared, I would
And if I was pure, you know I would
And if I was yours, but I'm not

Now I'm Ready to Start

If I was scared, I would
And if I was pure, you know I would
And if I was yours, but I'm not

Now I'm Ready to Start

Now I'm Ready to Start
I would rather be wrong
Than live in the shadows of your song
My mind is open wide
And now I'm ready to start

Now I'm Ready to Start
My mind is open wide
Now I'm Ready to Start
Not sure you'll open the door
To step out into the dark
Now I'm ready!

miércoles, 21 de julio de 2010

Dark-sided

Tal parece, mi estimado lector, que éste es el blog de mis tristezas. Pobrecito, él que ha estado aquí al pie del cañón y yo nada más lo uso para desahogarme.

Tres días. Si sigo la lógica que me platicaron una vez, en tres días estará superado. Mientras tanto se agolpan muchos recuerdos en mi mente. ¿Cuántos recuerdos puede generar uno en tan poquito tiempo? Quién sabe.

A lo mejor no es la actitud correcta a asumir, pero por lo pronto, por los tres días al menos, quiero volver a esconderme en el caparazón. La coraza está padre. Las escamas me gustan, se me ven más intensos los ojos si es lo único que brilla desde el lado oscuro.

I'm a dark-sided. Casi siento que el mes que pasé en la luz me dañó la piel al grado de que casi desaparezco. Al parecer me queda mejor ser vampiresa que princesa.

Así que, una vez más, estoy en el lado oscuro. En el lado donde no se ve lo que pasa, donde los que estamos ahí no vemos lo que pasa. Y sí, es mucho más cómodo, y hallo en la oscuridad el refugio y la frescura de la noche, la que no me brinda el día. Pero me pregunto si la experiencia de la luz hubiera sido mejor de haber escogido otro protector solar.

Ahora me recluto en el ejército de la noche, el que no me da la espalda y he comandado por la mayoría de mis días.

viernes, 28 de mayo de 2010

Una semana antes

Ahora sí, faltan ocho días para que sea mi cumpleaños. Voy a cumplir 24. Sin duda, los cumplo mejor que el año pasado. Y sin embargo me siento triste. Será que estoy viviendo un duelo que debió empezar hace mucho.

No cabe duda que la ignorancia evita mucho sufrimiento. En este caso, el duelo que vivo me está pasando sola y dudo que alguien más lo entienda. Pero sí, estoy agradecida con las buenas cosas que me han sucedido a lo largo del año, pero lo cierro en tristeza.

A veces así pasa.


lunes, 31 de agosto de 2009

Sesión 3

Ya me di cuenta de que no necesito una sentimentomía porque justo lo que tengo es miedo de afrontarlos. Los he eliminado. Según yo, aquel estado era completamente sano: los anulaba en la vida cotidiana y afloraban en la escritura, es decir, en un proceso intelectual que necrsariamente implica racionalizarlos.

Éste ha sido mi problema desde hace muchos años, sin embargo se ha acentuado. Racionalizar las emociones, y canalizarlas todas hacia la escritura es buscar generar sensaciones estéticas, no las reales, no las que vivimos a diario.

No es que no las viva, es que las reprimo y las almaceno en un rincón del intelecto para después aprovecharme de ellas en el proceso creador. ¿Por qué no hacer ambas?, ¿sentir y generar emociones estéticas?

El problema, la razón del bloqueo, es que ya no me permito sentir en absoluto, ni para guardarlas y que afloren en mis cuentos.

jueves, 27 de noviembre de 2008

   

Estoy sentida. Sentida es una palabra extraña. Estoy sentida es, en realidad, "tengo rencor porque hay algo aquí que no es recíproco. Porque me siento ofendido pero no he llegado al grado del enojo. Sólo estoy molesto". Pues bien, aunque no sea el término más adecuado. Estoy sentida y, sin temor a equivocarme, manifiesto que tengo, en alguna medida, la razón. No sé cuándo se quitará esta emoción. Desconozco cuándo se cerrará la herida abierta que es mucho más honda de lo que pensé ayer.

No conviene hablarlo más que aquí. Sólo aquí establecerlo. Esta vez, no voy a dejar de estar sentida porque aquí se queda. Ahora va más allá. Ahora sí es en serio. Sentida en serio. Desconcertada en serio...

Estoy sentida, muy sentida, contigo porque eres incongruente.

jueves, 19 de junio de 2008

Arrepentirse

El arrepentimiento es un gran sentimiento que puede surgir en situaciones intrascendentes tanto como en decisiones cruciales.

Me molesta escuchar gente que dice que no se arrepiente de nada. Me dan ganas de preguntarles "¿no te arrepientes de haber comprado un boleto para el cine y que la película haya sido pésima?, ¿o de comer en un puesto de la calle y que te haya dado por eso salmonela?" En fin, me dan ganas de ejemplificarles situaciones donde el arrepentimiento es inevitable.

O la gente que dice: "No me arrepiento. Si volviera a nacer lo volvería a hacer todo igual". Pues claro que lo volvería a hacer igual, porque nacemos ignorantes y conforme a las experiencias y al aprendizaje nos nutrimos conocimiento, pero de ahí a que no nos arrepintamos de NADA...

Me atrevo a criticar porque yo era una de esas personas que solía decir: "No me arrepiento de nada"... pero la cagaba y por supuesto que me arrepentía. Si ofendía a alguien de inmediato quería una máquina del tiempo para viajar al momento justo en el que estaba por decir una estupidez o ejecutar alguna acción ofensiva.

Arrepentirse es sinónimo de sensatez. Es el reconocimiento de que hice algo incorrecto que podría haber hecho bien. Es el verdadero aprendizaje del error.

No tiene nada de malo el arrepentimiento. Porque existe en la medida en que somos conscientes de nuestras acciones, aunque seamos conscientes tardíamente. Si no existiera el nudo en el estómago o la incomodidad, incluso la culpa que trae el arrepentimiento, entonces no estamos aprendiendo de nuestros errores.

Me parece que la gente a veces sataniza la palabra, y la hace más grave de lo que en realidad es: no enmienda ningún daño -un asesino arrepentido no deja de ser un asesino- pero vaya que revive y e impulsa el análisis del percance.

Así que estoy arrepentida. Le ofrezco disculpas a la persona que fue objeto de mis desdenes momentáneos... si tuviera una máquina del tiempo lo enmendaría

lunes, 19 de mayo de 2008

Un mal poema, pero sentido.

Mira si yo te querré, que no me olvido todavía del sabor de tu aliento impregnado en mi piel. Que tu recuerdo se desvanece y mi vida se aferra a él hambrienta de que el pasado se repita en el futuro.

Mira si te he querido, que cualquier inclinación me lleva a tus rasgos, y los rasgos ajenos regresan a ti. Aún hoy que has cambiado, y que yo he cambiado. que el camino se ha bifurcado de aquí a siempre. que no vuelves, pero yo me imagino diario que estoy contigo. con el de antes y yo soy la de antes. la que no regresará nunca.

Mira lo poco que te quiero, que sólo quiero a tu fantasma, a tu recuerdo...

domingo, 27 de abril de 2008

Status

Aunque la rehabilitación está sucediendo debo decir que tengo una sensación de vacío constante. He aprendido a vivir con ella pero el punto no es aprender, sino erradicarla. Trabajo en eso, aunque para ser honesta ahorita continúo bloqueada.

Me siento como en una lucha para sellar la caja de Pandora, pero en este caso me parece que sellarla no es la mejor opción. Pero el miedo real es quedarme con esta obsesión. No sé cómo sacármela... llevo mucho tiempo sin llorar, y hay días en que me siento extraordinariamente bien. Sin embargo, por la noche sueño con situaciones hipotéticas o con recuerdos. Como la notificación de que el reflejo de esta persona continúa...

No es sano. He gastado ya mucho tiempo pensando en él como para seguir aquí, estancada. Aún cuando me cuesta trabajo pronunciar el nombre, hago un esfuerzo casi sobrehumano para recordar su tacto y parece que lo he olvidado. No obstante, una parte de mí sigue atormentada por el manojo de contradicciones en el que me he convertido.

No es que sea infeliz, es que me estoy convirtiendo en lo único que no quería ser en la vida: conformista.

domingo, 23 de marzo de 2008

Boogie man

No hay alguien culpable de mi amargura. Si acaso yo misma. He repasado el momento en que la felicidad se esfumó y llegó el sinsabor a sustituir los sentimientos de esperanza que iluminaban mi corazón. Primero era natural: si las mujeres tardan en superarlo a los 40 años, ¿quién podía culparme si me tardaba en superarlo a los 20?

Lo viví dramáticamente, como si se me hubiera muerto alguien. Lo que se me murió en realidad fue el futuro. Ése que planeé con tanto detalle, acompañada de aquél a quien, muy tempranamente, le otorgué el título del amor de mi vida.

Pero era un futuro inexistente, como es el futuro en realidad. Mi futuro frustrado estaba basado en el pasado, en los recuerdos y en mi propia imaginación. Entonces extrañé el pretérito derrumbado y arcaico, imposible de conjugarse. Quise olvidarlo y quemé las pruebas de que había existido, pero no pude tostarme la memoria.

Amargura pura, insensibilidad a cualquier cosa que no tenga que ver conmigo, Soy ahora una completamente distinta a la que era antes de ese momento en que perdí todo… esta coraza es ahora mi columna vertebral. Ya no soy quien era antes, y dudo mucho que alguien me recuerde como solía ser en la prepa, o en la secundaria.

Hasta a mí me suena absurdo, pero es como haber hecho un voto eterno. De vez en cuando esta amargura que me embarga se queda dormida y da paso a la melancolía de la esperanza inútil. A la añoranza de un abrazo que no he vuelto a sentir y que a veces viene a mí en sueños. Después se despierta y el golpe es más duro porque me recuerda que lo que nos pasó no fue una simple separación, sino la burla completa de mis sentimientos y la utilización descarada de mi amor.

Así que hay que volver a desenamorarse. Regresar a la postura del orgullo que no puedo dejar. A mantener alerta los sentidos y el raciocinio para que las buenas memorias no me hagan caer en la trampa otra vez -aunque hay veces que me dejo llevar, como en enero que dejé que mi cerebro transmitiera una serie onírica de tres semanas de duración-.

Ya pasaron dos años y la lucha es tan inclemente como el primer día. ¿Se acabará?

lunes, 21 de enero de 2008

Mis sueños extraños...

Además de la serie que está en mi cabeza, prueba de que veo mucha televisión, y con la que he soñado diario durante el último mes, he tenido otros dos sueños extraños.

El más reciente lo tuve ayer. Mi serie onírica se quedó en pausa y llegó esta transmisión especial a mis sueños: estaba yo nadando en la playa cuando de pronto se veía la aleta de un tiburón. El salvavidas nos pedía que saliéramos del agua pero aunque los tiburones nos alcanzaban, llegaban a la playa. Lejos de morirse, ya en la arena se convertían en seres humanos, pero buscaban sangre para alimentarse. La aldea estaba aterrorizada por los tiburones-personas -que ya para entonces eran como cuatro-, y todos nos escondíamos. Pero de pronto yo me quedaba sola con uno. Al principio él me quería comer, pero de pronto parecíamos entendernos y yo le decía que podía experimentar cosas mejores que las mordidas y la sangre, y cuando me preguntaba qué cosas nos dábamos un beso. Muy tierno porque él no sabía besar y como que yo le enseñaba. En fin, los ojos del tiburón-persona eran muy lindos, grandes y negros y llenos de calidez y miedo... seguíamos besándonos hasta que lo llamó uno de sus compañeros. Sin saber bien el significado, cuando se iba me dijo que me amaba.

Se fueron todos los tiburones y la aldea se hizo un caos. Entre los muros de piedra se dibujaban angostas callejuelas por las que los habitantes andaban en busca de una salida o un refugio, porque los tiburones regresarían. Pero yo no quería irme. Quería quedarme para volverme a encontrar con ese hombre, que para mí había dejado de ser un tiburón.

Como uno en sus sueños es omnipresente, vi cómo el líder de las personas-tiburones planeaba el ataque final a la ciudad, y supe cómo mi hombre pensaba en qué hacer para detenerlo, para que no me lastimara...

Entonces me despertó mi mamá. Yo que ya me sentía en la Sirenita, quería retomar el sueño, pero ya era tarde: el hombre de ojos grandes había desaparecido con mi despertar....

¿Cómo acabaría? Si hoy no sueño con eso mañana le pongo el final.

lunes, 7 de enero de 2008

Sentimentalismos

Quien que conozca sabrá que en realidad soy la reina de la cursilería. Me encantan las canciones de amor, amo la película de The Mirror has Two Faces, mi libro favorito es El amor en los tiempos del cólera y me encantan los detalles. No por eso soy cursi, pero sí soy. Mucho. En fin, a raíz de unos acontecimientos de alguien muy cercano a mí y muy querido pensé en lo siguiente:

¿A cuántos les sucede la maravilla de encontrarse con alguien, enamorarse prácticamente de inmediato, vivir un tórrido romance y después regresar a la vida?

En Los puentes de Madison sucede: el protagonista es un fotógrafo de National Geographic que llega a un pueblo gringo a tomar fotos de los puentes de Madison. Entonces, por una casualidad, conoce a Francesca, una italiana que vivía en una granja y cuyos hijos y marido se habían ido a un concurso de ganado. Viven un romance torrencial por cuatro días. Y no vuelven a verse, pero se amaron tanto que él le dedica un libro y gracias al recuerdo de su amor, ella puede seguir su vida monótona al lado del marido y los hijos.

Es una historia bellísima. El adulterio en su más bella y cruel expresión. Sin embargo uno tiene el criterio lo suficientemente amplio como para entender que no es posible.

¿No es posible? Ése es el cuestionamiento de hoy. ¿Podrá pasar que dos personas se conozcan y de inmediato se enamoren, tengan una relación fugaz y la recuerden por el resto de sus días?

Hasta hace poco pensaba que no. Pero hoy digo que sí. Hoy creo que esas personas viven un enamoramiento fugaz pero que tal vez no resultaría de otro modo. No sé cuánto duela, pero el punto es que nunca llegan a desilusionarse porque no se conocen lo suficiente como para saber si hubieran sido compatibles o no, simplemente lo fueron aquellos breves momentos que no se repetirán jamás.

En fin, amo esta canción así que aquí se las dejo -cuando la estaba buscando en Youtube encontré imágenes de Los puentes de Madison mezcladas con la canción, que es el tema de la película The mirror has two faces. Se titula I finally found someone:



Sí,
sí es muy cursi...